miércoles, 7 de febrero de 2018

LOST IN TRANSLATION: SEMEJANZAS (3 de 4), por Bill Randall

Artículo de Bill Randall para The Comics Journal nº 290 (2008). Parte 1, parte 2.

Como siempre, el contexto es lo más importante. Al igual que Anno, Nishijima lleva a cabo su obra en una cultura que todavía tiene su buena cuota de herméticos admiradores, generosos sin reservas con sus "amigos" cartoons. No importa lo cruel que parezca que esos amigos nunca van a envejecer, mientras que sus fans no pueden detener su decadencia. Si bien no está dirigido directamente a ellos, The Witch socava su propia historia para hacer que el lector sea cómplice de lo que ocurre en ella.

Ya era una técnica antigua cuando la utilizó el mismísimo Cervantes, pero los fines que se buscan aquí son contemporáneos. Creo que el tono que busca Nishijima -la adolescencia eterna, transferir el apego emocional de los padres a sus juguetes, juegos y películas- es excepcionalmente moderno. También es uno de los derivados de un mal uso de la riqueza y el ocio por parte de la clase media. Sin embargo, Nijishima es mucho más generoso de lo que creo estar sonando. Después de todo, en su momento creó un cómic de pocas páginas titulado "Subculture Vs. Otaku FINAL BATTLE" para la revista de crítica Eureka. En el mismo dos chicas se enfrentan en un duelo de sables de luz, peleando hasta el final, una visión tan divertida como indulgente.
VISTO EN TELEVISIÓN

Los primeros dos tomos de Nishijima se apoyaban en cómo sus protagonistas interactuaban con el mundo. El tercero, Dien Bien Phu, roza el peligro de estar sobre-actuado. Esta historia de la guerra de Vietnam comienza con una cita a Tim O'Brien: "Cómo contar una auténtica  historia de guerra".

En muchos casos, una verdadera historia de guerra no es creíble. Si te la crees, deberías ser un poco escéptico. Es una cuestión de credibilidad. A menudo, lo más loco es cierto y lo que parece normal no lo es, porque lo normal puede ser necesario para hacerte creer en la locura verdaderamente increíble.

O'Brien lo comprendió perfectamente porque lo vivió de primera mano. Nijishima ha visto algo, pero solo en películas y en televisión. Sospecho que es por eso por lo que Dien Bien Phu parece un lindo reflejo de Apocalypse Now. Es probable que O'Brien se hubiese quedado horrorizado.

Con esto no quiero decir que la obra no tenga sus virtudes. El autor crea un mundo rico y lleno de contrastes. La obra se centra en Hikaru Minami, un fotógrafo japonés-estadounidense recién llegado a Saigón en 1965. Es joven, está impresionado por las bombas, pero también pasmado por la actitud de los soldados. Estos le presionan para que fotografíe a un lugareño que acaban de matar, un cadáver destripado que sostiene un letrero donde se puede leer: "¡que se joda el comunismo!" Presumiblemente lo han ayudado a ponerlo en idioma inglés. Muy pronto Hikaru está en riesgo de ser el próximo modelo de uno de los soldados. Al mirar fijamente los cañones de sus armas, el protagonista cree que va a ser el siguiente en morir. Entonces la cabeza de uno de los soldados sale disparada. Una asesina casi sobre-humana los mata a todos en cuestión de segundos. Aturdido, Hikaru intenta tomar algunas fotos cuando un cuchillo le golpea en medio del pecho. Todo se vuelve negro. El capítulo termina cuando se despierta. Su Nikon ha detenido el cuchillo, pero primero ha tomado una buena foto de la asesina. Una relación de gato y ratón, desplegada con el espeluznante telón de fondo de la guerra, seguirá definiendo la historia.
A la obra se le podría colgar la etiqueta de fantasía. El hecho de que Hikaru sea fotógrafo no hace sino empeorar las cosas. Las cámaras supuestamente capturan la verdad, el "momento decisivo" que Henri-Cartier Bresson defendió en su momento. El momento decisivo capturado por Hikaru parece un pin-up de estudio. Lo que ocurre también trae a la mente a Kyoichi Sawada. Este ciudadano japonés tomaba fotos para la UPI [United Press International], y algunas de sus imágenes definieron lo que es la guerra. La más famosa, una mujer que lucha contra un río embravecido mientras carga con sus hijos, lleva el título de "Una familia nada para escapar de las bombas". Ganó el primer Pulitzer de fotografía. Después de recibir el premio en los Estados Unidos, el fotógrafo regresó a la aldea de la mujer para repartir el dinero del premio con ella y su familia. Murió no mucho más tarde, no por culpa de un cuchillo de fantasía femenino, sino en una emboscada del Viet Cong en Laos mientras hacía su trabajo.

Nijishima intenta acercarse a la verdad. Incluye notas meticulosas sobre la historia de Vietnam que muestran el alcance de su investigación. En sus historias, incluso realiza una yuxtaposición inteligente de la lente de una cámara y la mira de un francotirador. Pero las historias auténticas son demasiado fuertes como para que tengan mayor efecto.
Solo pude ver estos defectos al leer la nueva edición de Dien Bien Phu. Kadokawa Shoten publicó el primer tomo después de una breve serialización. Como la mayoría de las obras de Nijishima, la historia funciona principalmente recogida en un tomo. La nueva versión apareció en IKKI, la revista de una de las editoriales de cómics más grandes del mundo. Después del primer capítulo, el autor se empieza a apartar un poco del original: más personajes, más bonito, menos violencia. Las mejoras son las siguientes: más espacio, un carterista huérfano, la Nikon cambiada por una Leica. El peor cambio, que tiene una estructura de vídeo-juego, enfrenta a Hikaru y a la chica contra enemigos cada vez más poderosos. Aparece un zombie con los brazos estirados, un arquero nativo americano. Como las partes de mal gusto de Wagner que se pueden escuchar en Apocalypse Now, todo esto parece un poco tonto y envarado. De hecho, la forma más caritativa de leer Dien Bien Phu es como un homenaje de las películas de la guerra de Vietnam. Como todas son ficciones revisionistas, a menudo soñadoras, quizás los pecados de Nijishima sean menores de lo que parece. Por lo menos su visión resulta interesante.

(Continuará)

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