viernes, 1 de diciembre de 2017

LA PATRULLA-X: DÍAS DEL FUTURO PASADO

Artículo de Dewey Cassell para Back Issue! 67 (2013). Traducido por Frog2000.

La Patrulla-X murió. Fue en el año 1975, y para todo lo que realmente nos importaba, los X-Men estaban bien muertos. El número 66 (marzo de 1970) presentaba la última historia original del grupo. El comic book continuó adelante con reimpresiones de números de otros tiempos mejores, y sus protagonistas aparecieron como invitados en otros tebeos, pero esencialmente habían dejado de ser un equipo y de aparecer habitualmente en el Universo Marvel, languideciendo durante mucho tiempo en la oscuridad a lo largo de los siguientes cinco años. Hasta que llegó agosto de 1975, cuando el guionista Chris Claremont y el dibujante Dave Cockrum insuflaron nueva vida a los infra-utilizados mutantes. El número 94 de la saga fue un nuevo capítulo en donde se presentaba a un equipo completamente novedoso. (Técnicamente, el nuevo grupo había sido presentado un mes antes en el "Giant-Size X-Men" número uno, guionizado por Len Wein.) Cíclope era el único miembro original que permanecía en La Patrulla-X, el resto del equipo estaba formado por nuevos reclutas que provenían de todo el Globo Terráqueo, incluyendo cierto canadiense con garras que había sido visto por primera vez en El Increíble Hulk nº 181. Los "Completamente Nuevos y Diferentes" X-Men fueron todo un éxito.

Corckrum permaneció en la colección hasta el número 107 (Octubre de 1977), y a continuación fue relevado por otro dibujante, John Byrne. Mientras que Wein, Claremont y Cockrum habían dado a luz a los nuevos X-Men, Byrne echó una mano para darles a los personajes mayor profundidad y amplitud, expandiendo de esa forma el Universo Mutante de Marvel. Claremont y Byrne formaban una poderosa combinación y los X-Men florecieron bajo dicha unión de talentos creativos. 

Chris Claremont comentaba sobre esta colaboración tan poderosa lo siguiente: "Cuando estás trabajando con alguien como John, no hay forma de escribir guiones completos y minuciosos. Porque inhibirían su creatividad, su imaginación y su propia habilidad a la hora de contribuir a la historia. Por eso hay un importante número de ejemplares de la colección en los que ambos aparecemos etiquetados como "co-argumentistas". Lo más importante es que formábamos un equipo en el que los dos colaborábamos al alimón, mucho más de lo que lo hicimos Dave y yo, hablo incluso de cuando este volvió a la serie tras la marcha de John. En algunas ocasiones yo escribía un argumento que sabía que iba a dibujar un dibujante en concreto, por lo que tenía una referencia de cómo iba a estructurar la historia, algo bastante beneficioso para los dibujantes, porque las notas que yo incluía en el argumento estaban redactadas según quien fuese a colaborar en el mismo. Para mí también era positivo. Cuando estás trabajando con un colaborador brillante, un colega brillante, ¿por qué minimizar de alguna forma su contribución a la serie? Lo que quieres es ofrecerle la oportunidad de que pueda contar la historia de forma tan poderosa y evocadora como seamos capaces. Y cuando la historia vuelva a pasar por tus manos, deberías esperar que ésta te inspire mucho más, para de esa forma poder poner punto final al número con diálogos tan efectivos como los dibujos del dibujante o incluso más."

Así que después de haber conseguido en los X-Men hitos de altura donde se presentaban nuevos personajes como Kitty Pryde y algunos arcos argumentales como el de "El Club del Fuego Infernal" y "La Saga de Fénix", ¿qué es lo que hicieron Claremont y Byrne? Cogieron y asesinaron a la Patrulla-X.

[Spoiler: si aún no has leído la historia de los X-Men, "Días del futuro pasado", deberías hacerlo. Deja este artículo ahora mismo y píllate una copia del tomo o de los ejemplares donde aparecía la historia antes de seguir leyendo el resto.]
INTERCAMBIANDO ESPACIOS

En el número 141 (enero de 1981), da comienzo una historia de los X-Men en dos partes titulada "Días del Futuro Pasado", que relata la transferencia al pasado de la consciencia de una Kate Pryde adulta con la intención de intercambiarla con la de su joven yo, y poder así persuadir a los X-Men de que eviten el asesinato del Senador Robert Kelly a manos de la nueva Hermandad de Mutantes Diabólicos liderada por Mística. En la historia se indica que el asesinato del susodicho personaje conducirá a la re-activación del programa Centinela. (Los Centinelas son robots gigantes que se utilizan para cazar mutantes. Fueron creados por Stan Lee y Jack Kirby en el nº 14 de la Patrulla-X original.) Los Centinelas determinan que la mejor forma de proteger al país es hacerse con el control de su gobierno. Luego comienzan a clasificar a la gente en tres categorías: humanos (que por lo tanto tienen permitido reproducirse), anomalías (que potencialmente pueden ser mutantes y por lo tanto no se les permite tener descendencia), y mutantes (que son cazados, asesinados y enterrados, o forzados a llevar collares que inhiben sus habilidades mutantes y encerrados.) Los centros de internamiento de mutantes nos traen reminiscencias de la Segunda Guerra Mundial, recordándonos en el mejor de los casos a los campos de prisioneros para japoneses de los Estados Unidos y en el peor a los Campos de Concentración nazis. 

Una de las imágenes más aterradoras de la historia es cuando Kate está caminando por el campo de internamiento a lo largo de un cementerio con tumbas donde se pueden ver los nombres de los héroes más famosos del Universo Marvel: Profesor Xavier, Cíclope, Rondador Nocturno, Mr. Fantástico, Mujer Invisible, la Cosa, la Antorcha Humana, Hombre de Hielo, Ángel, Bestia y algunos otros. Los Centinelas han acabado con la vida de incontables héroes y villanos, no solo de mutantes, y estos han sido enterrados en un lugar donde los supervivientes pueden ver sus tumbas todos los días.

La historia está contada con gran sensibilidad y compasión, sin detenerse en los medios técnicos puntuales con los que se ha logrado el "cambio temporal", sino en las implicaciones que dicha acción tiene para los protagonistas en ambos extremos de la línea de tiempo. La transferencia se lleva a cabo con la ayuda de la mutante Rachel, que es telépata, y que más tarde se revelará (aunque no en esta historia) que es la hija de Scott Summers y Jean Grey. Cuando Kate recupera la consciencia en el cuerpo de Kitty Pryde, les cuenta su historia y se sincera con el grupo, consiguiendo persuadirlos de que lo que dice es cierto gracias a su llana sinceridad mientras también reacciona emocionalmente al ver de nuevo a sus viejos amigos fallecidos.

Mientras Kate acompaña a la Patrulla-X a Washington, D.C. para intentar detener a la Hermandad de Mutantes Diabólicos, los amigos que ha dejado atrás en el futuro intentarán detener el Apocalipsis. Los Centinelas están a punto de expandir su dominio más allá de Norteamérica, en un momento en el que las otras Naciones del Mundo han amenazado con responder a su ataque con potencia nuclear. Lobezno, que tiene ayuda de la resistencia canadiense, ha liberado a los restantes miembros de la Patrulla-X de su campo de internamiento en el Bronx, incluyendo a Tormenta y Coloso (que acarrea el cuerpo de su esposa Kate mientras permanece inconsciente al poseer la mente de la Kitty del pasado), y Franklin Richards (el hijo de Reed y Sue Richards) y Rachel. Magneto, confinado en una silla de ruedas (un giro irónico de la trama), se quedará atrás para generar una "diversión" que les ayude a escapar, aunque signifique su muerte. Este variopinto equipo mutante se abrirá paso a lo largo del Edificio Baxter, el cuartel general de los Centinelas, con la intención de destruirlo. 

Pero al final no alcanzan el éxito. Mientras se deshacen de cierto número de Centinelas a lo largo de su periplo, pagarán un precio muy alto. Según la historia enfila hacia su conclusión, tan sólo Rachel y una inconsciente Kate permanecerán con vida, escondidas en las postrimerías del Edificio Baxter. Una de las imágenes más impactantes de las últimas páginas del relato es en la que Lobezno es vaporizado por un Centinela, dejando tan sólo su esqueleto de adamantium desnudo. 

En la "actualidad", en 1980, Kate y la Patrulla-X consiguen evitar que la Hermandad de Mutantes Diabólicos asesine al Senador Kelly. En cuanto logran desbaratar el asesinato, Kate Pryde atraviesa de nuevo el tiempo y Kitty Pryde regresa a su cuerpo, dejando en su lugar a una desconcertada adolescente, sin ningún recuerdo de lo que ha ocurrido. Mientras la historia llega a su conclusión el Ángel reflexiona acerca de si habrán conseguido o no cambiar el futuro. Sabiamente, Claremont y Byrne no responden a la pregunta mientras el Profesor Xavier simplemente dice: "Solo el tiempo lo dirá".
SOLO EL TIEMPO LO PUEDE CONFIRMAR

Cuando se le pregunta a Claremont qué es lo que les animó a Byrne y a él a crear una historia sobre viajes en el tiempo, el guionista replica: "creo que John sabía que más o menos era el final de su etapa, o por lo menos sintió que se acercaba, y además acabábamos de dejar atrás la muerte de Fénix, por lo que creo que nuestra actitud en ese momento fue la de: "¿Cómo podríamos superarnos?" Además acabábamos de presentar a Kitty y queríamos integrarla en el equipo y desarrollar de alguna forma lo que significaba su presencia en la serie. No sólo era la pequeña chica que de repente se había enrolado en la Patrulla-X, sino que hacerlo tenía consecuencias, consecuencias potenciales. Y además nos parecía una historia verdaderamente "cool".

Las historias de viajes en el tiempo no eran algo único, pero de alguna forma pintar un futuro distópico era bastante inusual en ese momento. En cuanto a lo que había inspirado la historia, Claremont recuerda: "Creo que ambos estábamos interesados, cada uno con su propio punto de vista, en la obra de H. G. Wells y en el clásico "La máquina del tiempo", y queríamos jugar con esos temas. Además queríamos seguir desarrollando lo que habíamos hecho en "Fénix", crear la sensación de que el presente no está completamente asentado y que el futuro de estos personajes como individuos, como equipo y como concepto no es algo que se pudiese dar por hecho, de que parecían grandiosos cuando leías cómo derrotaban a sus adversarios en la actualidad, pero que 20, 30 o 40 años después, de alguna forma podían existir todo tipo de posibilidades interesantes y perturbadoras. Me refiero a que de alguna forma, ya que habíamos matado a Fénix, ahora nos íbamos a liar la manta a la cabeza para matar a todos los demás."

En sus comentarios de la edición recopilada por Marvel en 1989 de Días del Futuro Pasado, la antigua editora Louise Simonson escribía: "En enero de 1981 Fénix acababa de morir, y los lectores de los Asombrosos X-Men se habían quedado atónitos. Fue entonces cuando Chris Claremont y John Byrne nos ofrecieron la visión de un gran desastre, un futuro apocalíptico y desolador en el que los mutantes son perseguidos por robots Centinelas y perros psíquicos para ser internados en campos de concentración y masacrados uno a uno. Chris y John tenían visiones personales muy fuertes, a veces dispares, y la síntesis de ambas en la Patrulla-X produjo algunas de sus mejores obras. Pero gracias a su doble visión, su "historia del futuro" permanece como una de las mejores. Sus semillas se pueden encontrar en el pasado sazonando su existencia en el presente. Y su futuro casi se les ha echado encima."

Ese futuro era 2013. Tal y como explicaba Claremont, la fecha fue elegida por una razón en concreto: "diseñamos a los personajes de la Patrulla-X como si fuesen personas reales, o [como si] tuviesen una vida real. Por ese motivo Kitty, que tenía trece años y medio en la historia que transcurría en el presente, era una mujer de cuarenta en el futuro. Por ejemplo, Ororo tendría en 1980 cerca de los veintipico años, casi los treinta. Era posible que en 1980 Logan tuviese los mismos años, si no más. Queríamos que todos ellos tuviesen una edad que pareciese razonable, pero que en su línea temporal estuviese lo bastante alejada del futuro como para que te hiciese preguntarte: "todo esto puede que finalmente ocurra o puede que no."
Uno de los aspectos más interesantes de la historia es que está contada en dos partes. En nuestra actualidad de series limitadas y crossovers de doce entregas, casi parece inconcebible que puedas contar una historia tan irresistible de forma tan breve. Claremont lo detalla: "En aquella época, nuestros sentimientos, creatividad y elaboración de la historia eran más en plan: "comencemos de una vez, digamos lo que tenemos que decir y pongámosle punto final". Si revisas todas las historias de la colección hasta ese momento, básicamente parecen una escisión de la misma dinámica que Stan Lee había estado usando junto con Jack Kirby en los Cuatro Fantásticos o en Thor. Quizá necesites de todo un número para sugerir acerca de qué va a tratar el arco argumental, otro más para presentar al adversario y configurar la crisis, y otro que cierre la historia. Nosotros lo hicimos en dos números, por lo que el elenco hacía aparición en escena, decía lo que tenía que decir y desaparecía. Nada de "tomad estos cinco números y encajadlos en el tomo recopilatorio" y todo eso que parece tan de moda ahora mismo. Además, creo que el éxito de una historia como "Días del futuro pasado" se basa en el impacto y la fuerza dramática y emocional que produce una lectura tan rápida en lugar de la que habría producido una saga que se hubiese desarrollado a lo largo de tres, cuatro o cinco números, que me imagino podría haber tenido un impacto considerablemente menor."

Te puedes imaginar que una historia como esta tuvo cierta resistencia editorial durante alguna de las reuniones creativas, especialmente por culpa de la reacción de los lectores ante la Muerte de Fénix. Claremont recuerda: "Matar a Jean tuvo un impacto tremendo. Las cartas de los lectores eran apasionadas, extraordinarias, vehementes, tanto las que estaban en contra como a favor de su muerte. Nadie se pensaba que íbamos a ir en serio, aunque los siguientes números confirmaron a todo el mundo que ella no volvería nunca, que eso es lo que iba a ocurrir. Creo que una de las cosas que quería dejar absolutamente claras como parte de la relación que tenían entre sí los miembros del grupo, y para ponérselo claro a los lectores, es que la muerte es definitiva. Que existía ese riesgo. Cuando Kitty atraviesa una puerta no solo está diciendo: "Hola, soy una niña, una superheroína, y todo me parece estupendo" sino que es en realidad está pensando: "no, soy una niña, una superheroína, y podría morir." Creo que eso ayuda mucho a hacer que las consecuencias de las acciones de los X-Men, así como los riesgos que asumen, le parezcan mucho más reales al lector". Dicho esto, el hecho de que "Días del futuro pasado" fuese una historia de viajes en el tiempo otorgaba cierto margen de maniobra. Como comentaba Claremont: "es el futuro. En el futuro Magneto es un héroe, y ha acabado donde más se temía, en un campo de concentración. Nos hemos cargado a Franklin Richards. Nos hemos cargado a casi todo el condenado mundo. Nos hemos inventando a Rachel. Esa es la belleza de este posible futuro [distópico], que podemos hacer lo que queramos en él."

"Días del futuro pasado" nos trae reminiscencias de otra magnífica historia de ciencia ficción apocalíptica, la película de 1984 titulada "Terminator". Tal y como señalaba Claremont: "creo que con "Días del futuro pasado" se presentó por primera vez una historia que tuviese ese tipo de consecuencias. El grupo tenía que hacer frente a dos finales diferentes de su línea temporal y no tenían forma de saber cuál se iba a producir finalmente en el futuro." ¿Ha funcionado o no lo ha hecho?" "¿Hemos tenido éxito o fallamos al intentarlo?" "Kitty ha vuelto. Kitty es ella otra vez, pero mientras su yo del futuro estaba dentro de ella ha estado inconsciente sin saberlo." "¿Hemos detenido a los Centinelas? ¿O no lo hemos conseguido?" Tendrán que vivir los siguientes veinte o treinta años para poder saberlo. Pero cuando lo hagan será demasiado tarde. Y por supuesto, el trasfondo de la historia está siendo rematado a cada paso, el Senador Kelly terminará convirtiéndose en uno de los enemigos más implacables de la población mutante. Mucho más que antes de que tuviese lugar "Días del futuro pasado". Por lo que, bueno, la idea para la historia era: "Sin importar cómo lo vayamos a hacer, ¿podremos cambiarlo finalmente? Y sin que nos importe demasiado cómo lo cambiemos, ¿realmente pensáis que hemos marcado una diferencia? En efecto, es el mismo desafío que tenía que afrontar John Connor".
No es que la historia no tuviese ciertos momentos positivos, concretamente los que se pueden observar desde el punto de vista de Kitty / Kate Pryde. A cuenta de ello, Claremont recordaba: "Para la historia necesitábamos el punto de vista de un personaje al que todo lo que le estaba sucediendo le resultara novedoso, para que de esa forma los lectores se preocuparan por él y por cómo se enfrentaba a todo lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Y en ese sentido, en cuanto Kate se despertaba después de haber realizado la transición, las cosas se desencadenaban. Hasta entonces siempre parecía nerviosa, ansiosa y asustada en presencia de Kurt, y lo primero que hace en cuanto está consciente es darle un abrazo y un beso, y decirle: "¡estás vivo!" Fue la forma ideal de demostrar que con el paso del tiempo las cosas pueden cambiar, que todo el mundo madura, todos cambian, y esperamos que para mejor."

RESISTIENDO EL PASO DEL TIEMPO

En 2001, los fans eligieron el X-Men número 141 como uno de los 25 mejores comic books publicado por Marvel de todos los tiempos. La historia "Días del futuro pasado" ha sido revisada, expandida y parodiada numerosas veces desde su primera publicación. Además ha sido adaptada varias veces y de varias formas en los dibujos animados de la Patrulla-X. Como se suele decir, la imitación es la forma más sincera de adulación.

Preguntado sobre las perspectivas de una secuela, Claremont reflexionaba dudándolo: "ten en cuenta que en el contexto de "Días de futuro pasado", los Centinelas solo estaban dominando el territorio continental de Estados Unidos. El lector no se da cuenta, pero todo el mundo se está preparando para defenderse de la masacre que pueden perpetrar los Centinelas. El Capitán Britania y Excalibur lo hacen desde Londres. Hay superhéroes en Europa, también en Rusia, y nunca se sabe quién podría ser la Viuda Negra que se está preparando para una futura batalla. Y por todo lo que sabemos, también han solicitado ayuda extraterrestre, y los alienígenas se verán obligados a prestarla. Por otro lado, tan solo porque veamos el cadáver de Lobezno aparentemente reducido a las garras y el esqueleto, no significa que dentro de seis meses no esté ayudando de nuevo a la Resistencia. Supongo que todo ese entramado formaba una parte anónima de la historia y creo que permanecerá sin contar. Porque si lo hiciéramos podría perder gran parte de su integridad."

Hay algo que es completamente cierto: en 2014 "X-Men: Days of Future Past" se convertirá en una película de gran presupuesto realizada por 20th Century Fox, y será la secuela de la película de 2011, "X-Men: First Class". Estará dirigida por Bryan Singer, que se encargó de las dos primeras películas de los X-Men. Todavía no sabemos hasta qué punto la nueva película será un reflejo de su homónima historia en los cómics. Al escribir estas líneas, Patrick Stewart y Ian McKellen han firmado para volver a encarnar a los personajes del Profesor X y Magneto respectivamente, así como James McAvoy y Michael Fassbender, que interpretaron algunos otros personajes en First Class, sugiriendo que Bryan Singer quiere conectar de alguna forma ambas encarnaciones fílmicas del grupo, aunque bien podría ser una interpretación algo diferente de la historia que apareció en los cómics. Sin embargo, Mark Millar, guionista y consultor para la Fox, habló sobre el filme para la revista SFX en su número 228 de Octubre de 2012 con gran optimismo: "Es como si los X-Men se encontrasen con Terminator. Aparecen robots, viajes en el tiempo, superhéroes, en esta película hay de todo."

El comic book de la Patrulla X podría alcanzar un éxito mayor que nunca, sobrepasando al de muchos otros títulos de Marvel y convirtiéndose en la piedra de toque de la compañía y de la industria. En su momento, "Días del futuro pasado" supuso la tormenta perfecta, una combinación única de creadores en el cúlmen de su talento ideando una historia que resiste el paso del tiempo y no parece envejecer.

Claremont lo aclara de la siguiente forma: "lo más extraordinario para mí es que la etapa compuesta por la última docena de números de la Patrulla-X que hicimos John, Terry [Austin], Tom Orzechowski y Glynis Oliver y yo, fue como una verdadera pieza de jazz en pleno desarrollo, ¿sabes? Todos trabajamos duro y las piezas encajaron perfectamente. Las amenazas que encaraban los mutantes eran primarias e implacables, y los riesgos que corrían eran tremendos. Los personajes, las historias, los conflictos, todos se mezclaban de forma tan maravillosa como cualquier creador, y sospecho que cualquier lector, podría desear".

Mis sinceros agradecimientos a Chris Claremont por sus recuerdos de la historia DÍAS DEL FUTURO PASADO.

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Dewey Cassell escribe en Back Issue de forma frecuente y es el autor del libro "Marie Severin, the Mirthful Mistress of Comics", disponible en TwoMorrows Publishing. Actualmente está trabajando en otro libro sobre Herb Trimpe.

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