viernes, 10 de noviembre de 2017

BRAINPOWERED 34: MONETIZANDO LOS MÁRGENES, por Warren Ellis

Por lo que... micro-radiodifusión. Testar a las tribus. ¿Qué hay después?

Conozco a mucha gente que regala su material con la esperanza de que el público que lo quiera se lo compre más tarde como un objeto, un CD de datos. Por supuesto, si tienes un grabador de CD, un contrato discográfico, un editor, lo que sea, podría funcionar bastante bien. Pero vender bits, mp3, un PDF, un archivo Flash, una secuencia GIF, es diferente.

Cuando se utiliza una tarjeta de crédito en la web siempre se llega a un vacilante punto crucial. No es un clic y ya está, es dinero real, sugiere una compra significativa y configurar un perfil puede ser un verdadero dolor en el culo, incluso a pesar de intermediarios como CCBill. Esta es la razón por la cual Nicholas Negroponte gastase la década de los noventa hablando sobre micropagos y el motivo de que Scott McCloud retomase el estandarte. Gastar rápidamente pequeñas cantidades de dinero te hace dudar mucho menos. PayPal fue un paso en esa dirección: un banco de internet rápido y sencillo. Si no vives en Estados Unidos es una cerdada, pero resulta factible, y probablemente sea más fácil que pagar con tu tarjeta de crédito. eBay ha hecho mucho para popularizar PayPal. LiveJournal, siempre muy consciente de su demografía masiva de menos de treinta años, hizo que su sistema de pago amistoso con el sistema de PayPal fuese veloz.

Magnatune es una discográfica que utiliza PayPal. Desde su web se puede descargar música. ¿Te gusta algo de su catálogo? Compra uno de sus álbumes en mp3 con PayPal. Es un sistema que puede llevar a lo obvio: que la gente se lo descargue y lo meta en KaZaA, o lo comprima y lo comparta por Bit Torrent. ¿Pero sabes qué? Son bandas de las que nadie había oído hablar antes. No creo que las puedas encontrar en un servicio P2P a no ser que sea de forma accidental. Tampoco es que te vayas a poner a buscarlas, ya que ni siquiera te sabes sus malditos nombres. Joder, incluso aunque decidas que te gustan, pero que no quieres pagar por escucharlas, no va a haber gente suficiente compartiéndolas en P2P para que puedas bajar sus discos cuando te plazca (si es que lo haces). Para Magnatune es un riesgo calculado, y hasta parece probable que funcione como un letrero de neón sobre sus productos.

PayPal nos lleva a BitPass, que podría ser el camino que tenemos que enfilar en el futuro. BitPass permite comprar un token con un sistema PayPal de un único paso, y ese token permite fraccionar el valor total de algo en micropagos. De nuevo, los procedimientos para hacerlos son veloces. Haces clic y le das a Patrick Farley veinticinco centavos para poder leer el último capítulo de su enloquecido anime bíblico APOCAMON, the book of revelations.

Veinticinco centavos. En este momento, en Gran Bretaña eso supone trece peniques.

Si Patrick Farley tuviese una comunidad online bien administrada detrás, todos conocerían ya su nombre. Porque creo que (actualmente) ese es el siguiente paso. No creo que ninguna de estas cosas se empiece a conocer por el boca a boca, o como se llame la versión de internet. No sé, igual es palabra de clickeo. Con esto volvemos a aquello de las "tribus del gusto" de Josh. No son grupos de fans: simplemente es la capacidad de la red para permitir que las personas con estéticas compartidas puedan ponerse en contacto y cruzar datos. Este es el uso de las redes de amigos de amigos que me hizo enamorarme de Tribe.net: la capacidad de las personas para encontrar gustos comunes con otros usuarios y crear una cantidad ilimitada de pequeños foros de mensajes útiles donde conectarse.

La moneda de la web es la conversación. Es de lo que viven los bloggers acérrimos (contando entradas obsesivamente, escaneando estadísticas y revisando las visitas en cada entrada en Technorati.) En las artes comerciales, conversar supone dinero. Si nadie habla de algo, nadie lo compra. Y si nadie habla de lo tuyo, nunca nadie lo va a comprar. Pero si la gente empieza a hablar sobre ello, cada vez más gente empezará a comprarlo. Es de lo más sencillo. Lo difícil es conseguir que suceda.

Cuando apareció BitPass, mucha gente se puso agresivamente en contra. Algunos fueron ciegamente positivos. Tampoco es que hubiese muchas personas que afirmasen la única característica relevante: perfecto o no, FUNCIONA. Funciona y puede ayudar a la población creativa que utiliza internet. Funciona, y lo puedo usar para pagar productos artísticos muy fácilmente, en pequeños pagos. Y quiero poder pagar cómodamente por los productos artísticos porque eso significa que las personas van a poder seguir creando más arte.

-Warren (en algún momento entre 2002-2004)

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