miércoles, 29 de abril de 2015

TINTA INVISIBLE, LOS INVISIBLES NÚMERO 4, VOLUMEN 1.

Tinta Invisible, por Grant Morrison. El correo del cuarto número (del primer volumen) de Los Invisibles. (Traducido por Frog2000.) Nota: en el tercer número de la serie no apareció sección de correo.

"...la gente se pregunta por qué no se produce una rebelión. Creo que no se produce no porque los chicos sean estúpidos o perezosos, o lo que sea, sino porque la cara oscura de América es la que está ahora mismo al cargo de este país."

Hunter S. Thompson

La cita del mes es del mismísimo Doctor. Gracias a todo el mundo que ha escrito cartas o enviado e-mails en respuesta al primer número de LOS INVISIBLES. Aquí están algunas:

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El Renegado.

Querido señor Morrison:

"(Por razones de Estado) el Negro se convierte en Blanco y el Blanco en Negro, lo terrible se convierte en humano, y los más cobardes y atroces crímenes se convierten en actos meritorios".

-M. Bakunin

Desde "The Hacker Files", las editoriales más importantes de comic books no habían producido una serie que tratase sobre los peligros del poder en nuestra sociedad. Los Invisibles llena ese hueco con su secreta sociedad dedicada a la subversión. Como anarquista, esto hace que a mi corazón le parezca bien que Dane McGowan haga explotar la escuela, porque a su manera es una instalación mucho más castrante y borra-cerebros que Harmony House.

Espero ver más a los miembros de Los Invisibles, especialmente a Ragged Robin. Me parece un personaje fascinante.

Volviendo a "The Hacker Files", anteriormente mencionado, un autoritario llamado Charles J. Sperling envió a esa sección una carta para decir, y cito, que: "La política es una aventura honorable". Espero que Los Invisibles lo curen a él y a otros como él de su ignorancia.

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Grant Morrison.

Mi diccionario define "política" como "el arte y la ciencia de dirigir y administrar Estados y otras unidades políticas; gobierno." Basándome en esa definición, diría que está lejos de ser una aventura honorable, las políticas han probado una y otra vez ser poco más que un bandidaje a gran escala y con licencia. La única diferencia entre el Gobierno y el crimen organizado es que el primero tiene el poder de aprobar leyes arbitrarias que sitúen sus propias actividades criminales más allá de la acusación judicial. Una de mis intenciones en Los Invisibles es examinar las posibles alternativas al tipo de gobiernos que nos han coaccionado para que aceptemos lo que nos ofrecen. No sé si Charles J. Sperling estaría de acuerdo con la definición que haces sobre él como "autoritario" necesitado de una cura, pero mientras reflexione sobre ello, aquí estarán sus pensamientos, enviados después del primer número de Los Invisibles. 

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Charles J. Sperling.

Queridos Stuart y Julie:

Bueeno... si nos tomamos el desafío de Grant Morrison en serio, ¡no habría sección de "Tinta Invisible" alguna! Por memorables que fuesen, nadie enviaría ni una misiva, y Julie Rottenberg no podría pensar en formas inteligentes de vengarse de Stuart Moore después de que éste imitase demasiado a Simon Legree [el villano de La Cabaña del Tío Tom].

Por otra parte, si nadie hubiese escrito a la sección, cuando las "inútiles aventuras del viajero" hubiesen llegado a su fin tendríamos dos páginas de anuncios, y por 1.95 dólares creo que nos merecemos algo mejor, incluso aunque sólo sean lectores diciendo "Que lo jodan" u "Hostias".

La primera vez que me he dado cuenta de lo que ocurría con la palabra que empieza con "J" ha sido en "Dead Beatles" (y como soy alguien que desea que Garth Ennis utilice en Hellblazer estas palabras en lugar de "maldito" y "maldita sea" [frig and frigging, en el original], elimina, por favor, esa "g" final), pero debería decir que no me gustó mucho. La repetición le resta poder a las palabras y le da un extraño empaque a la réplica de Dane McGowan a "Big Malkie". Si todo lo que puede hacer es decir la palabra tabú que empieza con "J", no sólo no se le entiende, sino que no existe un verdadero motivo para utilizarla. Mejor nos ofreces algo más que un joven que sabe quién fue Kropotkin y que no sabe eludir improperios.

Aparte de todo esto, me quedé mucho más complacido con la historia de Grant (¿que es eso de que la Doom Patrol fue "o bien implacablemente criticada por los críticos o completamente ignorada"? ¿Está editando usted sus memorias, señor Morrison? En realidad abundaron los típicos elogios por parte de los agoreros. DC recopiló las primeras siete historias en un tomo y así sucesivamente. Así que no se ganó el mismo culto que Sandman... ¿pero es que tenía que hacerlo? Luego no nos ha entregado nada más desde la serie tan poco Vertigo de "Dare".) La utilización de Stu Sutcliffe y John Lennon me pareció magnífica, y Edith y Gideon/ King Mob parecen ser una dotación excelente para la colección. (Lo mismo ocurre con las andanzas de "John-A-Dreams", un nombre maravilloso, al igual que "Tom O´Bedlam", aunque el apellido tiene un pedigrí Shakesperiano que me deja algo frío.) Mr. Gelt (que creo que en hebreo significa "dinero", ¿o era Grant apuntando una parodia sobre la antítesis de Mr. Gelt, el enemigo de la individualidad, el egoísta supremo de Ayn Rand, John Galt, que aparece en "La Rebelión de Atlas"?) era aterrador, aunque sus tinieblas poseyeran un cool parecido al de Kid Eternity.

Steve Yeowell me parece que está más a gusto aquí que en el Otros Mundos situado en 1895 titulado Sebastian O, y en sus manos, "Dead Beatles" tiene un aspecto muy atractivo. La señora McGowan parecía perfectamente diseñada y el horror de los frascos que aparecen en la página 32 se mereció una aturdida reacción por parte de Dave. Lo que Electric Crayon (¿solían jugar a esto Mike Bloomfield y Paul Butterfield?) hace con Daniel Vozzo no soy capaz de comentarlo, pero Crayon es tan bueno en las "separaciones de color" como Android Images (lo que espero que parezca un piropo.) El rotulado de Clem Robins cocinado para la apertura en Elfayed, "y así regresamos y empezamos de nuevo", hasta el cierre donde aparece Dane me parecía subyugante. "Joder". 

Así que aunque por el momento no soy capaz de adherirme a la Conspiración, creo que puedes contar conmigo como colega viajero. Te enviaré documentales sobre el viaje durante los próximos meses. 

(¿Quién es el que dijo eso de "bastante aterrador"?)

Gracias por tu tiempo y... Grant, tan exasperante como puedes llegar a ser a veces, estate preparado para "decir cualquier clase de pensamiento inteligente o interesante", maldita sea (uno debería poder decir que le parece "jodidamente" bueno tenerte de nuevo en un título mensual.)

Un cordial saludo a Agnes, Walter, Leigh y Magdalena.

Postdata: ¿"Tahití, marzo de 1994"? ¿Sigue siendo uno de esos sitios al que se escaparía Paul Gauguin?

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Grant Morrison.

No desde que los misionarios católicos recalcaron el concepto del pecado e hicieron que los tahitianos se avergonzasen de su cuerpo, Charles. (Incluso un par de las chicas que trabajan en el hotel donde estuve alojado no se atrevieron a meterse en la piscina con sus bañadores, por la noche, por miedo a que ellas, un par de otros hombres y yo pudiésemos ver un solo centímetro de su cuerpo desnudo. Encontré el lugar soso y enfermizo por culpa del colonialismo francés. Por lo que sé, el Paraíso se ha mudado a Fiji.) 

No me convencen demasiado tus reparos sobre el uso arrogante de la palabra "Joder" por parte de Dave. Su vocabulario es el apropiado tanto por su educación como por su estatus social. Es tan sencillo como eso. Si quieres más cosas de "un joven que sabe quién fue Kropotkin", entonces tendrás que esperar un tiempo. Por supuesto, la palabra que empieza por "J" no es todo lo que es capaz de decir. Si fuese así, no aparecería en la serie.

Y "Gelt": castración.

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David Peattie.

Querido Sr. [Stuart] Moore,

Algunas rápidas reflexiones acerca del primer número de Los Invisibles. Quiero ser honesto contigo: cuando me pillé el título no esperaba divertirme demasiado con él. El motivo era porque el trabajo de Grant Morrison parecía contradictorio, sentía que sus mejores obras son las cosas que tienen algo de coherencia, como su Zenith para 2000 AD o algún número ocasional de Batman, mientras que el peor, según creo, es aquel donde profundiza en el surrealismo, como Doom Patrol y Kid Eternity. Mientras que él cree que es al revés... que Doom Patrol es su obra favorita de entre todas las que ha hecho hasta la fecha. Saber que Grant piensa de esa forma me hizo suponer que si realmente estaba tan entusiasmado con Los Invisibles era porque la nueva serie estaría sumida en el surrealismo. Si ese era el caso, creí que cuando me leyese el primer número no sería capaz de entender nada... por lo que se me quitarían las ganas de comprar el siguiente. 

Afortunadamente, aunque no para Grant, no ha sido el caso. Me pareció que el primer número era bastante accesible y muy intrigante... y mientras continúe de igual forma, estoy dispuesto a seguir leyéndolo.

Una de las cosas que encontré más intrigantes es el misterio de quién o qué son Los Invisibles. Enigmáticos manipuladores entre bastidores, eso seguro... pero ¿con qué fin? ¡Espero que Grant siga rellenando el pasado de unos personajes tan extremadamente interesantes! 

Y como fan de los Beatles veterano que soy, me parece que las escenas en las que aparecen los fallecidos John Lennon y Stuart Suftcliffe también son muy llamativas. Hey, ¡cualquiera que haga que John Lennon se ponga a la par con Dios nunca la va a poder fastidiar!

Sin embargo, todavía no estoy preparado para abrazar la escritura surrealista en modo alguno, y en el momento en el que Grant se desvíe hacia ese "reino" de nuevo, será el momento en el que perderá mi apoyo en esta nueva aventura. Considero que la escritura surrealista es lo mismo que la masturbación: te hace sentir genial, cachondo y excitado durante unos minutos, pero no hace nada por el resto de los que estamos leyendo. Y rehúso a jugar a ese juego de "atribúyele tu propio significado a los acontecimientos". Te estoy pagando para que me cuentes una historia, no para que me entregues un test de Rorschach. Si se supone que tengo que sacar mis propios significados de los eventos que suceden en un número, puede que sea mejor que lo escriba yo mismo. Pero, ¿por qué voy a querer hacerlo?

Sin embargo, como he dicho antes, hasta ahora me gusta lo que veo y estoy dispuesto a volver a por más. Confío en que tanto Grant como tú no me dejéis tirado. 

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Grant Morrison.

Esta carta era muy racional y cuidadosa declarando preferencias personales y evitando generalizaciones hasta que llega a esa frase de la masturbación surrealista, David. ¿"Pero no hace nada por el resto de los que lo estamos leyendo"? ¿Cómo puedes estar tan seguro? La ficción con la que más me divierto leyendo, por ejemplo, tiende a ser bastante no-lineal, con cosas transmitidas desde la consciencia, y sé que lo que suele catalogarse como material "surrealista" en Doom Patrol fue inmensamente popular para un montón de gente. Además, prefiero el arte abstracto que me provea de un espacio en el que pueda participar (obtengo mucho más de un lienzo azul de Eves Klieg, por ejemplo, que de un cuadro de una piscina pintado como si fuese una foto realista), y estoy seguro de que no soy el único. Si prefieres material menos avant-garde, ¿por qué no lo escribes tú mismo? Puede que sea mejor que mucha de la mierda que se encuentra en el medio. 

En cuanto a Los Invisibles, te encantará saber que por lo general, las ocurrencias aparentemente irracionales que aparecen por la serie, como las experiencias con ovnis de Dane de este mismo número, se explicarán en algún momento a lo largo de la trama. Pero sin embargo bien podría ser que esas explicaciones fuesen más misteriosas que los acontecimientos originales. 

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Lee Brimmicombe-Wood.

Querido Grant:

Re: Tinta Invisible #1

Cristo, Grant, ¡a veces dices unas chorradas muy grandes! O bien tu escritura es una paja deliberadamente pretenciosa y te estás riendo a nuestra cosa, o bien estás escribiendo mientras te pajeas de una forma pretenciosamente inconsciente y sigues riéndote a nuestra costa. "Titilante tapiz holográfico" ¡Mis ojos! Quizá te estoy tomando demasiado en serio, pero esta travesura auto-promocional tuya puede ser muy molesta a veces. Si tienes algo genuino que decir, entonces dilo. Y si no, pues no lo hagas. Por supuesto, bien puedes creerte las impertinencias promocionales que escribes, en cuyo caso, ¡mejor que encuentres una respuesta adecuada a lo que te pregunto, y rápido!

Oh, claro, y por favor, deja esas mierdas de "posibles tendencias homosexuales latentes" a los pajeros como Brett Anderson. Sé que eres capaz de argumentar que casi cualquiera es un gay latente, pero tus cosas "que aspiran a ser para maricas" manifiestan una pose tan patente que resultan despreciables. Si has fornicado con un colega, cuéntanoslo sin falta. ¡Mientras tanto, déjate de bobadas! 

Dejando todo esto de lado, tengo que darte un buen par de pulgares arriba (uaauh) por Invisibles #1. Interesantes situaciones, simpática iniciativa. Una temática atrayente, aunque algo extraña, esa del Lennon como Dios. El mejor trabajo de Steve Yeowell hasta la fecha, blah, blah, blah. Me niego a decir nada más y estimular de esa forma tu ego, porque definitivamente no te lo mereces.

Te veo en el UKCAC.

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Grant Morrison.

Definitivamente me tomas demasiado en serio. Cualquiera que se haya tomado la molestia de sentarse, escribir una carta y enviarla durante toda la ruta hasta América está claramente tomándose las cosas demasiado en serio. Sin embargo, mientras seguimos en plan serio me gustaría saber quién ha escrito el manual que nos indica que sólo debemos decir cosas "genuinas". Me gusta decir chorradas y tener esta pose. 

¿Es mi afectado y marchito Romanticismo más o menos despectivo y ofensivo que tu transparente y autoconsciente pose proletaria a lo “tengo tu número, tío”? 

Todos somos "poseurs", Lee, ¿y por qué no deberíamos serlo? ¿Qué es lo que no funciona de lo "pretencioso"? La vida a finales del S. XX es un supermercado de auto-imágenes atractivas disponibles. ¿Por qué no comprarlas en lugar de rondar por el exterior, intentando mantener una actitud cool, cínica y "objetiva"?

Aún así me alegro de que te haya gustado el cómic. Es lo principal.

Te veré en UKCAC y podremos posar juntos. Oh, y puedes estar seguro de que si alguna vez algún rudo luchador de wrestling o un chico de alquiler malasio loco por el sexo me hacen polvo el culo, mis amados lectores serán los primeros en saberlo.

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Philip J. Schot.

Queridores Conspiradores,

Gracias por Los Invisibles número 1. Es bueno ver que DC es capaz de producir una serie de cómics sin caer en la misma fórmula de siempre. Sería bastante posible que Vertigo insultara la inteligencia de sus lectores produciendo otro título que tratase sobre mitología o que revampirizase a otro antiguo superhéroe. Sin embargo esta vez habéis traído algo fresco, y de nuevo tengo que daros la gracias.

La descripción de Liverpool como una ciudad aburrida y nada inspiradora de Grant es bastante exacta, pero supongo que la mayoría de las ciudades tienden a ser monótonas. Dicho esto, ¿realmente necesita Vertigo DOS rubios fumadores escoceses? Dane McGowan es el personaje ideal con el que empezar la historia. Aún no sabe lo que quiere de la vida, pero sabe bien lo que no quiere: Autoridad. Sea la de sus padres, la de los profesores o la de la ley, por lo que se pone en su contra y queda bastante claro que busca la libertad con la violencia como compañera.

"Matar gente y volar cosas. Eso es brillante."

Un buen comienzo para el que debería ser uno de los mejores títulos de Vertigo. Sólo el primer número contiene una gran cantidad de argumentos con un inmenso potencial para historias futuras (y pasadas). Si los próximos números son la mitad de buenos que este, yo también me uno a la Conspiración.

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Grant Morrison.

Gracias. Gracias. Gracias. Gracias.Gracias. Gracias.Gracias.Gracias. Gracias. Gracias.

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Chernobyl Red.

Me ha encantado el título. Aunque tengo una pregunta: ¿Está Grant Morrison relacionado con Craig Morrison? Craig Morrison construye mobiliario y ropa puntiaguda parecida a la chaqueta espigada que viste King Mob. Echad un vistazo a cualquier número reciente de Skin Two para comprobarlo ¿Ha sido una coincidencia? Tengo mucha curiosidad.

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Grant Morrison. 

Sin relación. Ninguna coincidencia. Ya no queda espacio para más cartas. De nuevo, gracias a todo el mundo que ha hecho el esfuerzo de enviarlas. En este número le damos un pujante adios a Steve "Manchester" Yeowell durante un tiempo mientras en el horizonte aparece la cabeza llameante de Jill Thompson, que se unirá a nosotros para "Arcadia". Nos vemos por allí. Mientras tanto léete "The Starry Wisdom", un libro editado por Dave Mitchell y recién publicado por Creation Books, 82, Clerkenwell Road, Londres EC1, Inglaterra. Es un tomo con historias inspiradas en la obra de H.P. Lovecraft e incluye contribuciones de William Burroughs, J.G. Ballard, Ramsey Campbell, Alan Moore, otra por mi parte y de numerosas personas más. Vanguardista rareza con filo garantizada.

martes, 28 de abril de 2015

BAD MUTHAS: BOOGIE DOWN PRODUCTIONS - BY ALL MEANS NECESSARY (1988)


"El asesinato de DJ Scott La Rock causó un profundo efecto en KRS-One, dando como resultado un drástico replanteamiento de su personaje artístico. Volvió a aparecer un año más tarde con "By All Means Necessary" [1988] bajo el seudónimo The Teacher, y rapeando principalmente acerca de los problemas a los que se enfrentaba la comunidad negra. Sus rimas sobre la realidad ya no eran moralmente ambiguas, y esta vez, cuando posó para la portada con una pistola, en realidad estaba imitando una foto de Malcolm X. Sin duda, como comentarista social fueron estos los mejores momentos de KRS-One. Sus observaciones son afiladas, lúcidas y confiadas, sin embargo no cayó presa de las prédicas que echaría a perder alguno de sus últimos trabajos, y además no tuvo miedo de ser guasón o individualista. Se puede comprobar en los momentos en los que habla sobre La Rock, cuyo recuerdo sobrevuela "Por todos los medios necesarios", y no sólo en las alusiones directas, sino en la producción minimalista y en los duros golpeteos de batería rítmica 808 que suponen la marca de fábrica de Criminal Minded. La Rock está fuertemente representado en el tema de apertura del disco, "My Philosophy," que explica bien la transición realizada por BDP y que sirve como manifiesto de la conciencia social del hip-hop. El punto más alto es el apasionado "Stop the Violence," un alegato por la paz en la escena hip-hop al que se sigue sin hacer caso. Pero aunque KRS-One denuncie el crimen de negro contra negro, se niega a permitir que la comunidad sea estereotipada, criticando el sistema que se burla de la violencia en el recitado en plan spoken-word de "Necessary." "Illegal Business" es una mirada sorprendentemente perspicaz sobre cómo el comercio de la droga corrompe a la policía y al Gobierno, en un trabajo editado poco antes de que las actividades de la CIA como traficantes de droga en la guerra Irán-Contra saliesen a la luz. También hay momentos más ligeros en algunos temas con rimas de combate y un ingenioso rap acerca del sexo seguro en "Jimmy", primo cercano del "Jimbrowski" de los Jungle Brothers. Las canciones de este disco han sido sampleadas por todo el mundo, desde Prince Paul hasta N.W.A, y el disco no sólo se puede categorizar como la declaración más cohesiva y efectiva de KRS-One, sino como todo un punto de referencia del rap político que injustamente quedó oculto bajo la sombra de "It Takes a Nation of Millions" de Public Enemy."

Por Steve Huey para AllMusicGuide, traducido por Frog2000 en facebook.

lunes, 27 de abril de 2015

EXITOSO EN TODOS LAS DISCIPLINAS, ENTREVISTA CON CLIVE BARKER (PARTE 4 DE 5)

Entrevista realizada por S. C. Ringgenberg para The Comics Journal 171 (1994). Traducida por Frog2000. Parte 1parte 2, parte 3.

RINGGENBERG: Cuando finalizas un proyecto de gran envergadura, como por ejemplo el libro en el que estás trabajando en la actualidad, ¿te tomas un tiempo para recargar las pilas?

BARKER: No, recargo las pilas cambiando de medio. Por ejemplo, cuando estoy escribiendo, lo hago sin música en una habitación con vistas al patio trasero con nada más que mirar excepto el cielo y el césped. Es una experiencia muy solitaria e interna. Cuando pinto es una experiencia más física, porque utilizo lienzos enormes y acabo cubierto de pintura y con la música puesta muy, muy alta. Es muy diferente. De alguna forma ambas cosas son como una especie de ying y yang. Con una película me resulta incluso más fuerte. Porque cuando la estás haciendo estás tratando con un montón de gente y con políticas diferentes, algunas buenas y otras no tanto, y me parece maravilloso poder volver a la mesa, cerrar las puertas y decirme: “de acuerdo, ahora voy a escribir el guión de una película.”

RINGGENBERG: ¿Estuviste en contacto con los autores a los que se les asignaron los títulos de la línea Razorline?

BARKER: Algo, aunque no mucho. En parte fue por culpa de que ignoraba quiénes eran algunos. Conocía el trabajo de Fred Burke, por supuesto. A muchos no los conocía, así que, de nuevo, cuando vayas a colaborar con alguien es mejor que te asesores de quién es. Deberías hablar con ellos y asegurarte de tener una buena cantidad de ejemplos entre los que poder elegir. Había algunos que creo que no eran los más apropiados para las series, en cuanto a otros, tampoco Marvel creía que fuesen apropiados, pero algunos que sí que nos gustaban a los dos. Algunas series son tremendas. Lo único que lamento es que el mercado no ha soportado el fruto de nuestro trabajo. Pero haces lo que tienes que hacer y sigues moviéndote y haces las cosas tan bien como puedas, también esperas que la próxima vez te salgan mejor.
RINGGENBERG: Por ejemplo, una de las guionistas de uno de los títulos de la Razorline, Elaine Lee, parecía una elección bastante extraña.

BARKER: Bueno, soy un fan tremendo de Elaine gracias a su Starstruck.

RIGGENBERG: Oh, yo también. Creo que es de lo mejor. 

BARKER: Oh, es una autora maravillosa. Quería que formase parte de la línea por su Starstruck.

RINGGENBERG: ¿En serio?

BARKER: Si, Starstruck es un tebeo maravilloso, pero prácticamente no lo conoce nadie. Es muy triste, pero así son las cosas. Zillones de personas conocen Spawn, pero nadie sabe qué es Starstruck. Así son las cosas, esa es la diferencia entre El Piano y Sra. Doubtfire. Por eso nunca quiero saber nada de cifras. Me gusta más saber si algo te ha impresionado de verdad, ¿te ha removido este material por dentro? ¿está hecho de forma bella? ¿han puesto los autores el suficiente cuidado al hacerlo? ¿está hecho de forma habilidosa? ¿posee una visión propia? ¿es compasivo? Por lo general, la mayoría de las veces no nos interrogamos tanto sobre los cómics que se están haciendo para nosotros como solemos hacer con otras formas de arte. De alguna forma, en cuanto a los cómics rebajamos nuestras expectativas. Los que nos gustan los cómics de verdad también solemos hacerlo. Hasta cierto punto es consecuencia de lo que siempre han sido los cómics, de que siempre se hayan visto como forraje para críos. Creo que los que los leemos y estamos involucrados en el medio hemos pasado por una fase, quizá desde hace cinco años o así, en la que hemos tenido la idea de que los cómics estaban alcanzando un nuevo futuro en el que conseguiríamos llegar a otro tipo de público, más amplio y adulto que iba a permitir que madurase. Pero esa circunstancia todavía no se ha materializado. Este público aún no ha hecho aparición por ningún lado. Recuerdo que en Japón (un país en el que cuando bajas al metro puedes ver a todos los oficinistas leyendo manga en los vagones), mantuve largas discusiones sobre la situación de los cómics. ¿No sería precioso poder vender un millón de copias de un tebeo cada semana a la gente y que se leyese en el metro de Nueva York? Podría pasar en cualquier momento. Podría suceder en uno u otro momento, pero creo que primero todavía hay que recorrer un largo camino. Me gustaría que el público creciese de tal forma que se pudiesen sacar más cómics adultos a la venta. Pero no existe el suficiente número de compradores para que se haga realidad.
MANOS HÚMEDAS Y MAQUINILLA DE AFEITAR QUE ESCUECE

RIGGENBERG: Volviendo sobre tus novelas y películas de terror, siempre me ha parecido que incluían algún elemento sexual, la idea de la seducción de lo diabólico. ¿Lo has intentado meter siempre de forma consciente bajo la piel del lector? ¿O es un elemento que se ha ido incubando poco a poco en lo que has escrito?

BARKER: Nunca he pensado en introducir nada bajo la piel del lector en plan: “¡ooohh! No sería magnífico que…” Suelo hacer lo que creo que funciona. El material sexual de las novelas es una parte claramente significativa de las mismas. No sólo en las de terror, sino también en las de fantasía. Refleja un interés continuado por el sexo por parte de su autor [risas], y también refleja que la ficción de fantasía y terror lleva mucho tiempo estando dominada por la ausencia de sexo. Me refiero a que si nos fijamos de en las partes vitales por debajo del ombligo de los hombres o mujeres que lo protagonizan, en ese género al que vagamente llamamos “fantasía heróica” no descubriremos gran cosa. En el material de terror ocurre lo mismo. Cuando se empieza a hablar sobre sexualidad, se produce una especie de sensación incómoda. En lo que a mí respecta, lo incómodo siempre me ha resultado interesante. Me refiero a que si te sientes incómodo, entonces –por el amor de Dios- habla sobre ello. El tema del sexo es tan poderoso en nuestra cultura que aparece de forma sublimada y sin sublimar en nuestros anuncios y en la televisión, vídeos, películas, etcétera. Así que ¿por qué no hacerle frente? Nos remueve, nos cambia, nos influencia todo el tiempo. Por mi parte creo que sería toda una frivolidad no aprovecharlo, creo que sería una cobardía no hacerlo.

RINGGENBERG: ¿Alguna vez te ha hecho encoger el estómago cierta parte de tu trabajo, algo particularmente horrible que hayas escrito?

BARKER: Noooo… soy más propenso a escribir con las palmas sudorosas porque creo que lo que hago es más sexy que brutal. [Risas.] En Imajica o en El ladrón de días, y en Sortilegio y El Gran Espectáculo Secreto, el material de terror es incluso mucho más relevante. Me refiero a que sí, claro que ocurren cosas extrañas, pero esa extrañeza no está generada para asquearte o ponerte enfermo. De alguna forma intenta liberarte de los grilletes de la realidad en la que vives…
RINGGENBERG: Al revisar un buen montón de tu obra de terror me he dado cuenta de que una de las cosas que aparecen en muchas de tus películas y en los cómics son las cadenas y los ganchos de carne y todo el resto de imaginería parecida. ¿Encuentras esas cosas inherentemente aterradoras?

BARKER: Bueno, perdóname por no estar de acuerdo con tus observaciones, pero si echas un vistazo a “El libro de las maldiciones”, y a los treinta y pico relatos de Libros de Sangre, a Razas de Noche y a Candyman, creo que en realidad esa imaginería casi se limita a las películas de Hellraiser y, más allá, a los cómics derivados de las películas. Creo que una de las cosas que el artista decide hacer cuando se pone con este material es incluir la imaginería que le interesa en la página. Pero no es que lo encuentre más aterrador que un machete o una moto-sierra. Creo que todo depende del contexto. Todo depende de si te metes en el relato o de si no lo haces. Una de las cosas que siempre intento hacer es lograr que lo que hago sea más interesante que presentar a una pandilla de adolescentes y matarlos uno a uno. Creo que si el público está interesado, si ellos se enganchan a los personajes, aunque no sean como ellos... me refiero a que creo que muchos de los personajes de mis libros, y también de mis películas, son bastante despreciables, pero por lo menos también son interesantes. No son planos. Así que si la gente se ve reflejada en la narración, entonces supongo que se asustarán, más que nada porque sentirán que están atrapados en la narrativa junto con el protagonista, se trate de Helen en Candyman o Frank y Julia en la primera película de Hellraiser. Eran personas que de alguna forma resultaban interesantes porque se salían de lo común, no eran personajes planos. No parecían haber salido de Central Casting, California. 

RINGGENBERG: Me preguntaba si ese tipo de imaginería tenía algún tipo de connotación para ti, me refiero a los mataderos u otro tipo de cosas parecidas.

BARKER: Bueno, por supuesto. Resulta inevitable. Si utilizas ganchos y cadenas existirán connotaciones bastante próximas a los mataderos. Pero son otra herramienta más mediante la que describir a Pinhead, así como los elementos punk y las modificaciones corporales que, por supuesto, se le asocian. Haces lo posible para intentar asustar a la audiencia, por lo que usas todo lo que puedes. Pero al final, si de alguna forma la audiencia no participa emocionalmente en la historia, cualquier acto truculento y herramienta amenazadora no tendrán ningún valor. Y en lo que a mí respecta, lo más importante es la historia. Como creador, te tienes que preguntar: ¿habías escuchado antes hablar sobre una historia parecida? ¿Habré conseguido crear algo parecido a una historia? ¿O sólo he presentado una situación de "colócalos en fila y cárgatelos", que es el caso de las películas de la saga de Viernes 13 y que parece ser cada vez más en lo que se está convirtiendo Pesadilla en Elm Street, algo que no es que intrigue terriblemente a nadie? No suelo ver esas películas porque sé que no me van a sorprender demasiado, no tienen complejidad, que en principio es el elemento que más me atrae de la narrativa.
RINGGENBERG: Me has dejado asombrado con lo que has comentado antes, eso de que no te gustan las bromas en las películas de terror, y aunque hay series de Razorline, como Hokum y Hex con ciertos elementos de comedia, de alguna forma su ambientación es bastante amenazadora.

BARKER: Para empezar, creo que existe una gran diferencia entre una película de terror y un comic book. Lo segundo es que Hokum y Hex es más un cómic de superhéroes que se dirige a una audiencia de más de diez años. No es una película de terror hardcore que está pensada para mayores de dieciocho. En cuanto a los objetivos de cada producto, no veo los paralelismos. Casi sin excepción, en las películas de terror existen algunas honorables excepciones. Claramente "La novia de Frankenstein" es una de ellas, pero el humor y el terror no mezclan bien. Uno podría coartar al otro. En especial en el cine. Quizá en la página impresa no tanto, o incluso en el medio de la escritura o en el del comic book. En un relato se puede incluir cualquier frase bien llevada con humor y en cierta forma hacer que te acerque más a la situación terrorífica. Creo que siempre va a ser una cuestión de equilibrio. Pero hasta donde sé, el tipo de humor que ves en una película de Freddy Krueger, malos juegos de palabras y otras cosas similares, frenan en seco el ambiente terrorífico. 

RINGGENBERG: Hablando sobre el tema de las series Razorline, ¿cuán detallada era tu biblia para el Decamundi [las diez realidades exploradas en los cómics Marvel que se etiquetaron como "Barkerverso"]?

BARKER: En mi cabeza estaba extremadamente detallado. Parte de la diversión era poder desarrollar toda una mitología con la que otros guionistas, dibujantes y lectores pudiesen jugar con el paso del tiempo. Por ejemplo, la serie de Ecktoid se está transformando en un vídeo-juego titulado “Ecosphere”. Su mitología se va a seguir desarrollando de forma increíble. Y tanto el lector como el escritor siempre agradece algo así. Siempre he disfrutado mucho con los creadores que piensan sus mundos de forma detallada.
RINGGENBERG: Afirmas que en tu cabeza, el Barkerverso estaba completamente detallado, ¿cuánta cantidad llegó hasta el papel?

BARKER: Tengo un montón de notas. Probablemente habré compartido con los creadores un cuarenta por ciento de lo que sabía, pero a partir de ese punto era una cuestión más de “bueno, seguid vuestro propio camino, y si después tenemos algún desacuerdo importante, que es algo que no suele pasar, entonces hablaremos.” Pero como he dicho, parte del placer de hacer esto es dejar que la gente haga su trabajo a su manera. Es un acto de equilibrio, no quieres imponer demasiado control, no quieres ser un palo en la maquinaria. Quieres dejar que los creadores y editores tengan su propio espacio. En parte por respeto a los otros creadores, y en parte también porque temes que esa libertad no siempre se vea recompensada. Creo que no lo ha sido en las películas, y ciertamente tampoco lo ha sido en los comic books. En los cómics he visto un montón de cosas repetitivas, un montón de material que apenas me parece un recalentamiento de otras cosas. Finalmente, es una de esas cosas que más me apenan del medio del cómic.

RINGGENBERG: ¿Su naturaleza derivativa?

BARKER: Si, absolutamente.

RINGGENBERG: Parece que hay un montón de gente con talento que suele actuar de la misma forma. 

BARKER: Primordialmente, este es un negocio comandado por hombres de negocios, y no estoy hablando de una compañía en particular. Estoy hablando sobre el negocio de los cómics en general. Creo que sería bastante difícil que en los cómics mainstream te dejasen hacer lo mismo que en las novelas mainstream, por ejemplo, que es algo así como: “esta es mi visión y quiero hacer esto.” En la página de un cómic nunca me dejarían incluir la mayoría de cosas que he incorporado en la página escrita de una novela o de un relato y eso no sólo es por su naturaleza adulta, sino porque mis ideas divergen radicalmente de las reglas del género en el que estoy trabajando. He escrito novelas y relatos cortos de terror que no recordaban a otras novelas y relatos cortos de terror. He escrito fantasía que no recuerda a ninguna otra novela de fantasía. El editor tuvo la fe suficiente en mí como para poner dinero y para esforzarse en promocionar y encontrar mi nicho de mercado, y ahora la gente reconoce mi material y está lista para hacerse con mi producto cada vez que se publica de forma masiva. Los comic books, y es algo que definitivamente se puede encontrar en el mercado actual... los comic books no tienen tiempo de hacerse con un público. Los cancelan rápidamente, supongo que las cosas siempre serán así, aunque ahora parece que ocurra más a menudo. Creo que ahí fuera existen un montón de universos que, francamente, me recuerdan a otros universos. Y simplemente te dices: “oh, sí, de acuerdo, ahí tenemos a otro superhéroe musculoso con una pistola enorme”. No es producto de mi cinismo de cuarenta y un años, porque he leído muchos superhéroes disfrazados sin nada fresco o un solo giro novedoso en ellos. Pero creo que poner una gran pistola en sus manos no ofrece ningún ángulo diferente. Tampoco creo que lo sea dibujarlo con grandes bíceps. Sólo es una forma de rellenar de sangre la página. De nuevo, creo que sería mejor volver a hacer historias, volver a tener un punto de vista propio, se trata de volver a tomar la decisión de decirle a tus lectores algo sobre lo que piensas sobre el mundo. Y eso implica que A) tienes que saber algo sobre el mundo y B) tienes que tener el coraje de comunicárselo a tu lector. Si no lo haces, entonces me parece que sencillamente estás malgastando árboles.
RINGGENBERG: Otra de las cosas de las que me he dado cuenta al leer las series de la Razorline es que parece como si deliberadamente hubieses diseñado un rango muy diverso de temas y personajes. ¿Lo hiciste con el propósito de orientar las series hacia un mercado determinado? 

BARKER: No creo que se creasen para mercados concretos, porque no estoy seguro de si alguien sabe lo grandes que son esos mercados. Supongo que mucha gente que viste de negro se leerá Sandman. Puede que haya muchos niños de ocho años que se leen X-Men. Pero más allá, más allá de esas divisiones generalistas, no sé si alguien sabrá algo sobre el actual estado del mercado. Creo que hay un montón de suposiciones. Y no sólo en el medio de los cómics, es algo que habría que investigar en cualquier otro medio. Puedes suponer las cosas hasta cierto punto, y puedes hacerte algunas cábalas, pero también puede que el público -siempre- te sorprenda al rechazar algo que pensabas que estaba dirigido exactamente para un rango en concreto, o aceptar algo que parecía que se dirigía a un público menos amplio. Es lo que siempre ocurre con las películas, y también con los libros… si echas un vistazo a las listas de bestsellers, además del material más obvio, los Grishams y los Kings y los Danielle Steel, ¡ahí tienes el jodido "Puentes de Madison"! ¿Qué ha ocurrido? ¿Quien se hubiese imaginado que ese libro estaría en la lista de bestsellers durante, cuánto tiempo lleva actualmente? ¿Cincuenta semanas?

RIGGENBERG: ¡Y los críticos lo pasaron por alto!

BARKER: Obviamente, aunque tampoco es que importe mucho. El público lo ha encontrado y es lo que quería consumir, y así ha sido. Y se sigue vendiendo. Así que la audiencia puede ser capaz de sorprender a cualquiera. Por lo que no estoy muy seguro de que puedas orientar un producto de forma certera y alcanzar un gran éxito.

RINGGENBERG: Así que deduzco que lo que estás intentando decir es que consideras los esfuerzos más creativos como una especie de puro azar.

BARKER: Bueno, para el creador no es puro azar. Sólo para la persona que decide que quiere ganarse unos pavos. 

RINGGENBERG: Ahhhh….

BARKER: Y deberíamos tener clara cuál es la diferencia, ¿verdad?

RINGGENBERG: Claro, ya veo lo que quieres decir.
BARKER: La idea es que cuando el creador se sienta frente a su mesa por la mañana, o frente al lienzo, o lo que sea, se diga: “Quiero hacer algo que tenga significado para mí, y también quiero comunicarles algo a mis lectores, así que no voy a poner todo mi corazón en intentar conseguir millones de lectores, sino que voy a intentar contar la verdad tal y como yo la entiendo”. Entonces no será puro azar, porque sabes exactamente lo que estás haciendo. Y en lo que concierne a ese material, tú serás el mejor juez y jurado, porque probablemente lo estarás haciendo para ti y para un puñado más que sabes que les gusta este material, mientras esperas que haya otro puñado más ahí fuera. Pero tienes que poner todo tu corazón. La gente que pierde el rato con algo que quieren vender, en realidad son personas que se dicen: “de acuerdo, voy a ir al mercado y distribuir este material”, sea una película o un libro o un tebeo. Y sí, en su caso es puro azar. Y esa es una de las razones por las que los distribuidores de cualquier medio artístico tienden a ponerse bastante nerviosos. Porque lo que intentan hacer resulta bastante difícil de predecir.
RINGGENBERG: Dejando aparte cualquier tipo de pregunta sobre el rédito económico, cuando echas un vistazo a tus propios títulos de la línea Razorline, ¿estás contento con el resultado?

BARKER: Sí y no. La respuesta es que cambiaría un montón de cosas y hay otro montón que dejaría igual, y esa sería la misma respuesta para cualquiera de las películas o libros en los que me he visto involucrado. Creo que hay dos cosas que siempre debes saber sobre cualquier obra que hagas y la primera es: tú estabas allí cuando la hiciste. Es una de esas cosas que siempre he intentado hacer y transmitir a cualquier novelista o cineasta que me ha pedido consejo. Les digo: “no hay verdades absolutas mediante las cuales alguien pueda juzgar la excelencia de lo que haces. Todo lo que te puedes decir es: lo he hecho con el corazón y ahí es donde me encontraba en ese punto.” En el momento en el que empiezas a escribir para un crítico invisible, en el momento en el que empiezas a escribir para una audiencia invisible que esperas que te compre millones, en ese momento has empezado a transitar el camino de la decepción y la desesperación. Así que todo lo que puedes hacer es decirte: “he hecho esto. Es lo que hago. Y ahora estoy haciendo esto otro.” Una de las cosas que solemos hacer, y que es una vía increíblemente enfermiza y penetrante de nuestra cultura, es que intentamos hablar constantemente sobre lo bueno, lo malo y lo feo. Hablamos de que “esto vende tantas copias, por lo tanto es un cómic mucho mejor”, o “esta es una película muy buena porque Siskel y Ebert piensan todo esto sobre ella.” Estamos juzgando constantemente. De continuo. Ahora estamos en plena fiebre de los Oscars, acabamos de dejar atrás la fiebre de los Globos de Oro y vamos a comparar cinco películas que probablemente fueron hechas con una buena cantidad de angustia e introspección, y todas ellas son completamente diferentes unas de otras. Cómo demonios puede alguien comparar La Lista de Schlinder y El Piano es algo que se me escapa. Pero de alguna forma necesitamos hacerlo, en nuestra cultura necesitamos poder colocar las cosas en categorías de excelencia: “prefiero esto a esto”. Y yo digo ¡a la mierda! Haz tu trabajo, intenta que sea bueno, sigue adelante. No pongas un ojo en lo que está haciendo el resto y te digas: “Jesús, estoy desesperado porque creo que esto está mal y eso otro también y también esto otro.” Porque siempre va a haber cosas que están mal. Hacemos cosas imperfectas porque somos seres imperfectos. No es un misterio. Sólo tienes que hacer tu trabajo y no detenerte.

(Continuará)

jueves, 23 de abril de 2015

TINTA INVISIBLE, LOS INVISIBLES NÚMERO 2, VOLUMEN 1.

TINTA INVISIBLE, Nº 2 DE THE INVISIBLES
(Por Grant Morrison, traducido por Frog2000)

"Señoras y caballeros, por abrumadora demanda empezamos con el favorito de todo el mundo... el Sandwich de Chocolate."

OH BUDDHA! UP YOURS!
[Referencia a la canción "Oh, Bondage Up Yours!" de X-Ray Spex.]

Estoy escribiendo este espacio de relleno mensual en el jardín de la terraza del hotel Vajra en Katmandú mientras me fijo en la gran estepa budista de Shwyanbunath. El sol se está poniendo como si fuese un gran cuadro pintado con acuarelas de bronce pálido y antiguo marfil y no hay nada que hacer más que rellenar mi portátil con lo que me viene a la mente. Este hotel está construido sobre un antiguo campo de ejecución al oeste del río Bishnumati, y dicen que los fantasmas hambrientos todavía merodean por sus riberas contaminadas, asustando a los cerdos que hurgan en las basuras, aterrando a las personas que viven en casuchas construidas de forma improvisada y viven de la basura. Es suelo maldito, pero no he visto nada que dé más miedo que un niño medio desnudo en cuclillas sobre un charco de agua infectada jugando con el cadáver de una enorme rata negra.

Mi colega Ulric y yo hemos estado paseando por las saturadas calles, dejado atrás santuarios de dioses hindúes y tibetanos embadurnados de sindur, a lo largo de estrechos callejones con apestosas alcantarillas destapadas y floridas estatuas. Más allá del penetrante humo a la deriva de los ghats funerarios, a través del interminable ruido de los rickshaws y los chisporroteantes coches y buses pintados. Por todas partes huele a orines y especias y polvo tostado por el sol con siglos de antigüedad que impregnan las maderas de las desmoronadas casas. Cuando llegamos a la Plaza Durbar, el corazón medieval de Katmandú, nuestros pies están muertos y nos quejamos débilmente de la resaca producida por el monóxido de carbono y la marea incesante de mendigos lisiados y revendedores que más que un choque cultural se han convertido en una especie de terapia electro-convulsiva cultural. Volver al hotel armados con un trozo de hachís afgano fue todo un alivio, y sencillamente me acosté hecho polvo e intenté dar sentido a todo este pandemónium.

Ahora las nubes de oro se acumulan como las cabezas de imponentes aristócratas con peluca a lo Luis XIV, concentrados como una bola masiva en presencia del viejo Rey Sol. Los perros ladran sin parar por toda la ciudad. Las cabras que pastan abajo en la maleza, en un pedazo de tierra yermo que pasa por una pradera, están murmurando y gimiendo conscientes de que todos los martes y sábados son ritualmente sacrificadas a la Madre Oscura.

"Viva la Anarquia", grita la cabra mientras los sonrientes devotos de Kali la rajan la garganta y vacían su sangre en un recipiente de piedra.

Más o menos son cuatrocientos los pasos que conducen hasta Shwyanbunath, y al parecer, si los subías sin parar ni una sola vez, tendrías garantizada la iluminación en esta vida. Bueno, por supuesto que lo intenté. Si cuatrocientos pasos me aseguraban la ruta hacia la iluminación por la vía rápida... incluso con esta altura y este calor resultaron ser mucho más fáciles de lo que parecía. Prácticamente corrimos por las escaleras, demostrando tan sólo una ligera falta de aliento cuando por fin llegamos a la cima. Y ahora, la iluminación, ¿dónde está mi iluminación?

Allá arriba, bajo los ojos pintados de Buda, se palpa cierto olor a carbón, aguas residuales y humo de velas. Los perros raídos y los patos están luchando con las familias de monos por los restos de comida podrida. Los comerciantes han instalado puestos y están vendiendo postales y baratijas religiosas, y casi resulta demasiado obvio la colisión que se produce entre lo sagrado y lo profano como para que sea digno de algún comentario.

Sacamos algunas fotografías y nos marchamos. Un antiguo monje vestido de azafrán descolorido me ha mirado y sonreído. Fue como recibir la sonrisa de un alienígena al final de "Encuentros en la Tercera Fase".

Otra noche en el bar beatnik "Blue Note" en Thamel. Ulric y yo, libertinos infames, estamos completamente comprometidos con emborracharnos hasta volvernos locos. Más tarde él enciende una vela y la apoya sobre el teléfono de la habitación que compartimos. Nos quedamos un tiempo a la deriva, profundamente soñolientos, y el teléfono se prende fuego y comienza a derretirse. Se parece a un cuadro de Salvador Dalí. Los dos tenemos diarrea.

Y mientras estoy escribiendo este texto pedazo a pedazo, frase a frase, se me empiezan a ocurrir ideas para LOS INVISIBLES (acabo de elaborar la mayor parte del número once, donde aparece el chamán haitiano llamado Jim Crow. Debería explicar que los arcos de la serie más largos contarán con los personajes principales que están vivos, mientras que los números excepcionales y en dos partes pueden ser, y serán, sobre cualquier cosa vagamente relacionada con el concepto a mayor escala de los Invisibles), y además estoy leyendo "The Shaman´s body" de Arnold Mindell, que sugiere que deberíamos escuchar más lo que están intentando decirnos nuestros cuerpos sobre nuestra salud psicológica. Empiezo a escucharlo y mi cuerpo me dice: "Por favor, en el nombre de Buda, ¡encuentra un lugar donde acostarte!" Se oye a la gente animando ahí fuera, donde juega el equipo de fútbol de Katmandú con el Bhaktapur en el descampado de abajo y alguien ha marcado un gol.

Imagínate los vítores cada vez más fuertes, deformándose hasta convertirse en ruido blanco y luego convirtiéndose de nuevo en nada, volviendo como el sonido de una orquesta afinando, desvaneciéndose entre la distancia, el canto de los pájaros y el estampido de los coches. Entre el último párrafo y éste he tenido una de las más profundas y fascinantes experiencias "espirituales" de mi vida. Sea la estructura del Universo o el sentido de la vida y de la muerte lo que en realidad me han explicado durante estas últimas horas unas entidades dimensionales superiores hechas de cromo líquido, es algo que permanecerá abierto a discusión, pero ahora sé exactamente sobre qué tratan Los Invisibles y cómo van a finalizar. Nadie me cree cuando le digo que los pedazos que algunos catalogan como más "extraños" de mis cómics en realidad son los más autobiográficos. Y por supuesto, las fantasías más extrañas, por alguna alquimia maravillosa, pueden ser fácilmente transformadas en dólares que luego pagan la factura de la luz y me sirven para comprar alimentos. Al igual que Dane McGowan en la historia de este mes, algunos de vosotros podéis comenzar a ver exactamente lo que es la "magia" y cómo funciona.

Sin embargo, no hace falta ni decir que todavía tengo diarrea.

¡SALUDOS! ¡SAAAAAAAAAAAAAAAAAAALLLLLLLLLUUUDOS!

Este número presenta a Sean Phillips como artista regular de las portadas. No conozco lo suficientemente bien a Sean como para poder mentir sobre él. Es posible que hayas podido ver su brillante trabajo en la lamentablemente fallecida serie de Kid Eternity, que también estuvo dibujando. Ha hecho un montón de cosas para el mercado de Gran Bretaña y se está forjando su propio lugar en América con proyectos como el antes mencionado KE, El Corazón de la Bestia y la nueva encarnación con guión de Eddie Campbell de Hellblazer. Incluso si puedo convencerlo, hará el dibujo interior de algún número de LOS INVISIBLES, ¡Cristo! Sé que me estoy poniendo aburrido, pero como decía, si describo a Sean como un cojitranco delincuente sexual o un notorio asesino travestí probablemente me llevará a los tribunales.

Y mientras nosotros seguimos aquí, estaría bien que presentáramos al resto de incondicionales del Equipo Invisibles, pero apenas sé nada de ellos, por lo que dejaré esta sección a Stuart o Julie...

Hola, soy Stuart, estamos llegando a la parte inferior de la página, así que iré rápido. Daniel Vozzo es uno de los mejores coloristas del planeta Tierra, su trabajo también se puede ver en Sandman y Shade, el Hombre Cambiante, así como en las viejas y amarillentas copias de Kid Eternity, Brujería y muchos otros cómics de la mejor calidad. Electric Crayon son un par de chicos, Marc Siry y Steve Buccellato, que han empezado a establecer todo un mundo de fuego multicolor. Si quieres comprobarlo, busca su trabajo de separación de colores en varios de los nuevos títulos de DC que aparecerán los próximos meses. Y Clem Robins es un rotulista fabuloso cuyos créditos recientes incluyen Orquídea Negra, Hellblazer, Vamps, Kid Eternity y (sólo para variar un poco) La Liga de la Justicia de América. Creo que eso es todo, así que ahora cerraré los ojos y volveré con Grant a la tierra mágica de Katmandú...

Estoy demasiado cansado como para escribir más. He sido asaltado por ET y sus colegas y felizmente estaré descansando pronto. Os dejo con una súplica: por el amor de Dios, haced que lleguen esas cartas o tendré que hacer algo como esto en cada número.

Próximo mes: la mierda golpeará al fan, el fan chocará contra las palas del rotor y el helicóptero golpeará el petrolero. La vida de Dane McGowan dará otro giro hacia lo inusual mientras aprende de dónde provienen las ciudades, se entera de cómo volar y se enfrenta al terror sobrenatural del Vacío. Puede que estés aquí o allá, donde sea, pero compra, compra, cómprate LOS INVISIBLES Nº 3.

Grant Morrison
Nepal, mayo de 1994

miércoles, 22 de abril de 2015

BAD MUTHAS: CYPRESS HILL - CYPRESS HILL (1991)


"Si ya es bastante difícil transformar un género musical entero, el álbum de debut homónimo de Cypress Hill [1991] fue capaz de revolucionar el hip-hop en muchos aspectos. Aunque no fueron los primeros raperos latinos, ni tampoco los primeros en mezclar español e inglés, sí que consiguieron por primera vez un seguimiento considerable gracias a su sonido completamente diferente. Junto con Beastie Boys y Public Enemy, Cypress Hill fue uno de los primeros grupos de rap en tender puentes entre los fans del hard rock y el rock alternativo. Más importante aún, crearon un modelo de sonido propio que sería ampliamente imitado en el hip-hop. En consonancia con su postura pro-marihuana, Cypress Hill elaboraron intencionadamente su música para que poseyese un toque drogado, con un montón de ritmos lentos y perezosos, bajos densos, ruidos extraños y espeluznantes samples de sonidos distantes. Las historias de letras surrealistas eran casi exclusivamente narradas por B Real con un tono nasal y monótono, una pronunciación instantáneamente reconocible que se sumaba a la atmósfera nebulosa y evocadora de la música. Como "frontman" podía ser divertido, aterrador o simplemente estrafalario (de nuevo, cercano a la experiencia de estar fumado). Fuese provocando a la policía o cantando coros parecidos a canciones infantiles sobre agujeros de bala en cuerpos humanos provocados por escopetas, la pomposa pose de gangsta de B Real casi siempre estaba respaldada por una humorística sensación de dibujo animado. Nunca queda clara la gravedad de las amenazas, pero en realidad las hace parecer mucho más serias. El sonido y estilo de Cypress Hill fue tremendamente influyente, particularmente en "The Chronic", el aplastante blockbuster rompe-límites de 1992 compuesto por Dr Dre. Pero a pesar de la legión de imitadores, Cypress Hill siguen sonando frescos y originales en la actualidad, sencillamente porque pocos de los artistas de hip-hop son capaces de sonar con una personalidad o imaginación similar."

-Steve Huey para AllMusic, traducido por Félix Frog2000 en facebook.


martes, 21 de abril de 2015

EXITOSO EN TODOS LAS DISCIPLINAS, ENTREVISTA CON CLIVE BARKER (PARTE 3 DE 5)

Entrevista realizada por S. C. Ringgenberg para The Comics Journal 171 (1994). Traducida por Frog2000. Parte 1, parte 2.

RINGGENBERG: ¿Qué autores favoritos te han influido más?

BARKER: En lugar de hablar sobre los más obvios, permíteme ser tan ecléctico como me sea posible. Podría enumerar un listado de autores de fantasía y terror, y obviamente nombraría a Bradbury, Poe, Tolkien, C. S. Lewis, etcétera, pero también a Genet, Cocteau, Gunter Grass, Mishima y William Burroughs –intentaría hacer la lista por géneros- y también a William Blake. Hay un montón de poetas, así como de escritores de teatro, Lorca, Marlowe, Webster (El Diablo Blanco es una de mis obras favoritas.) Debería nombrar a Boccacio, suelo releer Las Mil y Una Noches, La Isla del Tesoro, Baudelaire (¡La Isla del Tesoro y Baudelaire en la misma frase!) Hay un puñado de autores que me gustan mucho: Melville, Whitman, son capaces de contar buenas historias y tienen la grandeza de compartir una visión propia, es gente que quiere introducir a todo el mundo en el interior de sus libros. Me gustan los escritores con ambición y apetito. Me gustan los guionistas que dicen palabras que lo pueden incluir todo. Las palabras se pueden usar para dar forma y clarificar el mundo. En cierta forma, la palabra es sagrada.

RINGGENBERG: ¿Kafka también fue una influencia?

BARKER: En realidad no… no llegué a Kafka hasta probablemente más tarde que a cualquiera de los que he mencionado antes. Y en realidad sólo tiene dos historias que me gustan: El Penal y La Metamorfosis. Por otro lado me parece un poco deprimente. [Ringgenberg se ríe.] Me refiero a que lo admiro más de lo que me gusta leerlo.

RINGENBBERG: Si, lo entiendo.

BARKER: Una de las cosas que se pueden notar en mi ficción escrita es mi creciente deseo de dirigirme hacia los extremos de las emociones, desde las experiencias en las que se entra en éxtasis hasta las más oscuras y francamente depresivas. Libros como Imajica, Weaveworld… durante el trayecto, esos libros te conducen por varios escalafones, desde el éxtasis hasta lo diabólico pasando por lo estéril. Ese tipo de ambición para hablar sobre ángeles y diablos y todas las posiciones intermedias es lo que supongo que aprendí de todo ese amplio plantel de escritores que me gustan, pero no lo he aprendido del que se supone que es el tipo de novelista inglés quinta-esencial, un novelista que habla de sus propias experiencias y sus propias relaciones fallidas, que habla sobre su propio círculo. Me refiero a que nunca me ha interesado demasiado, me gusta más escribir sobre ángeles, diablos y todo lo que está en medio.

RINGGENBERG: Hablemos sobre cómics, porque parece que te has metido profundamente en el medio. ¿Te interesaban cuando eras joven?

BARKER: Si, aunque en el Liverpool de los cincuenta no había una oferta muy amplia. Obviamente se podían leer los cómics ingleses, pero no había mucho más. No fue hasta probablemente los sesenta cuando los cómics de Marvel empezaron a estar disponibles, aunque en cantidades limitadas, y no tenían una cadencia regular. No te puedo asegurar que en esa época los Cuatro Fantásticos o Spider-man estuviesen disponibles. Así que supongo que en mi caso, tener acceso a ellos fue más una cuestión de suerte.
RINGGENBERG: ¿Recuerdas los cómics que te gustaban?

BARKER: Diría que casi todos eran cómics de Marvel. Los Cuatro Fantásticos fueron mi primer vistazo a los cómics americanos. No conocí los cómics de la EC hasta mucho más tarde, a finales de mi adolescencia.

RINGGENBERG: ¿Supusieron una influencia en tu trayectoria?

BARKER: No del todo. En parte porque no los conocí hasta mucho más tarde. No, me gustaban los Cuatro Fantásticos, era muy fan. Si ponía mis manos sobre un cómic Marvel, me lo compraba. Nunca me interesó mucho DC. No sé por qué. Estuve hablando con Stan Lee sobre el tema [risas] y supongo que aquellos guiones desde el punto de vista de un adolescente de 17 años con problemas, o lo que sea Peter Parker, tenían bastante sentido para el Clive Barker de 13 años.

RINGGENBERG: ¿Fuiste más tarde fan de los cómics de EC como “Tales From the Crypt” y el resto de ese material?

BARKER: No diría que fuese un fan, me parece que no. Me parecía que eran pequeñas fábulas morales que me cansaban un poco. Cuando los descubrí, supuse que tenían cierto atractivo lascivo porque eran extremadamente violentos, y no creo que hubiese visto algo tan violento en un cómic antes, pero no fueron una influencia tan grande para mí como lo fueron para Steve [King], por ejemplo. Alguna vez he hablado con Steve y sé que los cómics de la EC fueron una gran influencia en su caso. En “Creepshow”, por ejemplo, se puede comprobar su gusto por los cómics de la EC. Pero a mí nunca me llegaron tanto. El material de terror que me influenció fue el de Poe, y hasta cierto punto el de Lovecraft, M. R. James, Arthur Machen y Ray Bradbury. Esencialmente todos eran escritores de relatos. Pero las cosas de la EC nunca me llegaron, me dejaban frío. Puede que tenga algo que ver con que soy inglés, no lo sé.
RINGGENBERG: ¿Cuáles son los guionistas y dibujantes de cómics actuales que más te gustan?

BARKER: ¡Me temo que es una lista terriblemente aburrida y predecible! Suelo comprar un montón de cómics y me gusta un montón de material diferente. Hay muchos que me encantan. Ahora estoy comprando prácticamente todo lo que saca Vertigo, aunque algunas obras me gustan más que otras. Me encanta Enigma. Creo que es tremendo, valiente y muy bien hecho. Y todo lo que hace Neil [Gaiman] siempre me parece interesante. Lo que están haciendo Eddie Campbell y Alan [Moore], From Hell, es increíble. Me encanta. En cuanto a material del mainstream, me leo un montón de títulos de Marvel, sigo leyendo Cuatro Fantásticos. Los guiones de Dan Chichester para Daredevil son muy interesantes. Love & Rockets siempre me gusta. Tengo que volver a retomar a Alan Moore y su Cosa del Pantano, que es tremenda. A lo largo de estos años, Hellblazer siempre ha sido interesante, así como oscura, de forma bastante consistente. Me parece que la etapa de la Cosa del Pantano de Nancy Collins estaba muy bien. Bueno, es una buena lista con la que empezar.

RINGGENBERG: Si, parece una selección de gustos bastante variopinta.

BARKER: Si, me encantan los cómics de superhéroes, de verdad. A la madura edad de 41 años sigo interesado en pillarme un buen cómic de superhéroes para divertirme. No soy un gran fan del material con buen aspecto pero sin una historia detrás. Provengo de una época en la que la historia que se contaba era lo más importante. Creo que Stan es un condenado buen narrador. Creo que Frank Miller es un condenado buen narrador. Creo que Neil es un condenado gran narrador. ¡Alan es muy bueno! Estos tíos escriben historias porque tienen algo que contar. Quieren que te involucres en su mundo, hacer que vivas allí con sus personajes, hacerte sentir algo por ellos. Y al final del camino encuentras algo que te hace sentir que ha merecido la pena leer el cómic. Y ahora hay toda una nueva raza de guionistas de cómics con tendencia a hacer varias cosas, son dibujantes que se han convertido en guionistas. Y francamente, como narradores flojean un poco. Sin embargo son buenos haciendo “splash pages”, no tienen ese algo que te provoca simpatía por los personajes, que hacen que te involucres en la historia como un participante más. Lo que quieren es que admires sus dibujos y aplaudas la escalada de violencia, pero me parece que en ningún momento te invitan a que sus personajes te resulten simpáticos, a que sientas algo por ellos. Si los cómics no son más que una excusa para vender papel de colores, entonces deberían hablar sobre alguna otra cosa. No me interesa demasiado ese tipo de película que se convierte en una excusa para ver a dos tipos musculosos pateando el trasero a otros, no me interesa su equivalente en los cómics. 

RINGGENBERG: Parece como si hubiese creadores que alcanzasen un éxito enorme antes de que su talento haya madurado.

BARKER: Creo que ese es el peligro del comic book. Siempre ha existido. Piensa en toda la gente que ha aparecido y desaparecido en el medio porque se ha quemado por culpa del tremendo éxito que ha conseguido en muy poco tiempo. Creo que ahora es mucho peor, porque la maquinaria del hype está funcionando a tope, y es muy peligrosa para los novatos con talento. Por algún motivo, el novato con talento acaba por creerse toda esa publicidad, y eso es lo peor que le puede pasar a cualquier artista.
RINGGENBERG: En una antigua entrevista, Frank Miller comentaba algo sobre la Hollywoodización de los cómics, y creía que era un gran error precipitarse e intentar convertir el medio en algo más Hollywoodiense, que los cómics deberían quedarse en el negocio de los cómics.

BARKER: Creo que tiene mucha razón. Desafortunadamente, los cómics se han convertido en una especie de… Todo el mundo aspira a que posean el mismo glamour de Hollywood. También ocurre en la literatura. Progresivamente se puede ver el concepto de “autor como estrella mediática”. 

RINGGENBERG: ¿Encuentras perturbadora la homogeneización de la cultura?

BARKER: Creo que es horrible. Es terrible ver lo que hacen todos esos enormes monopolios devoradores. También tengo que decir que varios de ellos son los que me pagan. Trabajo para Marvel, que ciertamente posee un buen pedazo del mercado. Harper Collins pertenece a Rupert Murdoch, que posee la mitad de los medios en el mundo, y cuando he conseguido que se hagan mis películas, las han editado por medio de TriStar o UA, o alguna de esas otras enormes compañías. El problema es que si tienes instinto para producir entretenimiento popular y quieres que tu material llegue al mayor número de personas, entonces de alguna forma tienes que jugar en el mismo tablero que el Diablo. La pregunta debería ser: ¿puedo jugar al mismo juego del Diablo sin perder mis alas de ángel? Es difícil de llevar a cabo. No creo que las cosas me funcionasen mejor si fuese alguien pequeño y precioso, porque creo que lo pequeño y precioso desafortunadamente suele ser pasado por alto.

RINGGENBERG: Es una gran verdad.

BARKER: Si eres un artista y crees que tiene algo que decir, y sientes que estás sobre el planeta para poder decir algunas cosas y compartir tu visión, entonces lo que tienes que hacer, me parece, es encontrar el megáfono más jodidamente grande que puedas. No creo que sea positivo quedarte susurrando entre las paredes. Tienes que decir alto y claro: “De acuerdo, creo en lo que estoy diciendo… ¡y voy a encontrar la forma de pregonarlo!”. Y eso significa que voy a tener que tratar con algunas personas con cuyo punto de vista sobre el mundo no estaré de acuerdo, pero a pesar de todo, si me ofrecen una plataforma, un fórum desde el cuál hablar sobre lo que tengo dentro y compartir mis visiones, voy a hacerlo. No voy a preocuparme por lindezas morales. Cogeré la oportunidad y la aprovecharé.
RINGGENBERG: Cuando se adaptó por primera vez tu material a los cómics, ¿cómo se llevó a cabo? ¿Te llamaron las compañías o fue al revés?

BARKER: Ellas se pusieron en contacto. Steve Niles y Fred Burke y la gente de Eclipse hablaron conmigo, y supongo que fue mi primera experiencia. Antes había hablado con Archie Goodwin y Dan Chichester, ambos trabajaban para Marvel, y Archie era fan de mi trabajo y me dijo que estaría bien editar algo relacionado con Hellraiser. Si lo quieres así, era una buena forma de expandir la mitología, y además encontré nuevo público que puede que no hubiese visto todavía las películas y leído los libros, y quizá lo hicieron gracias a que se toparon con esos conceptos en forma de cómic. Los cómics tienen un montón de cualidades que me encantan. Son relativamente baratos, aparecen de forma regular, hay algo en ellos que de alguna forma los hace parecer disponibles que también me gusta mucho. Se editan de una forma constante. De alguna forma forman parte de la cultura pero pasan desapercibidos. Pero al final, como sus dibujos son tan coloridos e inmediatos, creo que a nivel psíquico funcionan de una forma muy poderosa. Estas cosas maravillosas están presentes en la cultura de la misma forma que las películas mejicanas de wrestling y los graffiti. Son algo que forma parte de la cultura y que ha aparecido como la expresión de un sentimiento, pero no de una forma demasiado auto-consciente. Creo que si esta cultura se empezase a ahogar porque se hubiese vuelto demasiado consciente de sí misma, a la larga su encanto se echaría a perder. Me parece que estamos cerca de que ocurra. Muy cerca.

RINGGENBERG: Estoy de acuerdo. Continuemos hablando sobre tu obra en Marvel. ¿Por qué elegiste trabajar con esta editorial? Son los únicos que están produciendo cómics tuyos ahora mismo, ¿no es cierto?

BARKER: De nuevo, ellos me eligieron a mí. Me hicieron algunas ofertas. También estuve hablando con DC, pero no parecían demasiado interesados. Y Marvel sí, además me gustaba mucho como trabajan. No es que sienta más proximidad por una compañía que por otra. Siento proximidad por las personas que trabajan en ella. Trabajo para HarperCollins, pero la compañía la forma un conjunto de individuos. Es un conjunto de personas que me cae bien, o que no me cae bien. Tal vez si das un paso atrás te des cuenta de que Rupert Murdoch es el propietario de HarperCollins, y entonces te digas: “¡Chico, esta es una organización que está haciendo todo tipo de cosas horribles en el mundo!” Pero cuando finalmente te fijas en los detalles, te darás cuenta de que son una panda de buenos tíos a los que les gusta su trabajo y que desean colaborar contigo. Siento lo mismo con Marvel. Creo que está formada por un grupo de buena gente. Tienen entusiasmo y son afectuosos, y eso me gusta. Sé que hay un montón de gente que los critica de forma legítima, pero también creo que las críticas se las suelen llevar cualquiera de las grandes corporaciones. No es que Marvel sea impecable, pero demonios, ¿qué compañía lo es?

RINGGENBERG: ¿Cómo surgió la línea Razorline?

BARKER: Surgió porque yo quería hacer una línea de superhéroes y pensé: “Bueno, ha sido bastante divertido hacer el material de Hellraiser, pero los superhéroes son lo que más me atrajo de los cómics al principio, y me encantaría poder añadir algo a ese panteón de personajes. Creo que dimos con una buena idea en el momento equivocado. En algún momento, a finales del verano pasado, me acerqué a la tienda de cómics más cercana y me pareció que había el doble de cómics que un mes antes. Me di una palmadita en la frente y me dije: “No es el mejor momento.” Así que hemos tenido que reagrupar y volver a pensar algunos títulos y expandir algunos otros. Vamos a presentar cuatro nuevos títulos a finales de este año, y alguno de ellos pasarán a formar parte del Universo Marvel. 
RINGGENBERG: ¿Cómo han ido las ventas?

BARKER: Te aseguro que no han sido tan buenas como me hubiese gustado. No sé cuáles serán las cifras, tampoco sé que es lo que se requería. Así que lo único en lo que pensé fue: “Bueno, sigamos adelante, pasémoslo bien y hagamos algunos buenos tebeos.” Marvel es una empresa que se mueve por las cifras de venta. ¿Y cómo podría no ser de esa forma? Como todo buen sistema capitalista, basa en ellas su existencia. [Risa sofocada.] Así que me dijeron: “Bueno, las cifras no son las que esperábamos.” Y les contesté: “Bien, de acuerdo, ¿qué es lo que necesitáis?” Los cómics ocupan una porción de mi tiempo más pequeña que la pintura, la escritura o las películas. Tiene que ser de esa forma. En parte porque no contribuyo directamente al resultado final de la obra. Simplemente suministro una mitología que luego los guionistas y dibujantes pueden desarrollar libremente. Y en parte porque, francamente, tampoco es que sean muy lucrativos. Hago películas y escribo libros, y con eso gano bastante dinero, y los cómics son como un hobby, me divierte estar involucrado y espero que algún día pueda encontrar algo que capture la imaginación del público de la misma forma que lo hizo Pinhead en el cine.

RINGGENBERG: Siempre he creído que la gente que consigue tener una gran idea en su vida es muy afortunada. 

BARKER: Es completamente cierto. Y si esa idea es Moby Dick, entonces es magnífico. Me refiero a que, ¡mierda! [Risas.] ¿No deberíamos tener todos un Moby Dick en nuestra vida?

RINGGENBER: ¡Eso espero!

BARKER: Creo que estoy intentando expresar lo que pienso de muchas formas diferentes. Definitivamente hay un tejido que conecta todas estas variadas actividades, incluso aunque se manifiesten de forma muy diversa. Las preocupaciones que subyacen en Ectokid o Hyperkind también se pueden encontrar enterradas profundamente en mis novelas. Son ideas sobre héroes y sobre la vida después de la muerte, sobre la responsabilidad, la transformación, y sobre la fuerza de la narrativa, etcétera. Son preocupaciones que los críticos pueden desgajar si quieren, o no hacerlo, como parece ser el caso, pero en este caso lo hago como entretenimiento personal. Por lo que creo que estas cosas surgen del mismo sitio, que es el deseo que tengo de contar historias y crear mundos. Puede que suene extraño, pero no me preocupan demasiado las cifras de venta. Me parece que si actúas de esa forma estás jugando al juego equivocado. Hay grandes películas, películas que adoro, que para nada fueron un buen negocio en su momento. Hay muchas, muchas películas horribles que han roto la taquilla. ¿Preferirías ser el responsable de una obra del señor Cronenberg o de una del señor Spielberg? Por supuesto, mi respuesta es el señor Cronenberg. ¿Prefieres ser el responsable de “Sólo en casa” o de “Eraserhead”? ¿Me entiendes? [Risa sofocada.] ¿Cuál era la pregunta? No te deberías preocupar tanto acerca de cómo puede funcionar algo en el mercado. Hay un montón de contables con ábacos que, por supuesto, se preocupan de ello por ti. Pero uno de los motivos de que no me compre Hollywood Reporter o el Variety es porque no quiero estar mirando todo el día lo bien que funcionó El Piano en lugar de Señora Doubtfire. La verdad es que El Piano es una película asombrosa, y por muy bien que la haya tratado la Academia, sigue siendo una buena película. Nadie debería ser manipulado por ese tipo de revistas. Porque puedes acabar enloqueciendo. Puedes acabar preocupándote por las cosas equivocadas. Me refiero a que debería ser tu elección. Deberías ver lo bien que te lo pasaste la última vez y lo bien que te lo vas a pasar la siguiente. Lo importante no debería ser medir con tus colegas creadores quién ha hecho más dinero. 

RINGGENBERG: Cuando estuviste trabajando en los títulos de la línea Razorline, ¿cuánto material creaste personalmente?

BARKER: Ideé las mitologías subyacentes de cada serie y a los personajes, y hablé con muchos de los creadores. Lo mismo hizo Malcolm, porque Malcolm y yo trabajamos juntos a lo largo de todo el proceso, para ayudar a darlo forma junto con la editorial. Junto con Marcus McLaurin, que editó las series, y con Carl Potts. Intentamos que la línea fuese un esfuerzo colaborativo. En cuanto a esta línea de cómics, creo que mi labor ha sido la impulsor inicial y que luego las cosas han seguido su propio camino. Una vez que las cosas han empezado a marchar, han seguido su propio rumbo. Me encanta observar a la gente mientras está creando. Hay algo muy placentero en ver a alguien pintando un cuadro, a alguien rodando, o a un buen actor trabajando. Quiero decir, a mí me encanta hacerlo. Y ver a los creadores, dibujantes, entintadores y guionistas hacer su trabajo y encontrar algún sitio desde el que empezar con la mitología que he puesto a su disposición supone todo un placer. Es algo que te levanta el ánimo. Los dibujantes tienen mucho glamour, aunque estén poco valorados. Es una combinación terrible. En nuestra cultura se piensa en el arte como si fuese un medio para conseguir riqueza sin fin, o algo que te hará alcanzar un nirvana visionario, raramente en las dos cosas a la vez. Creo que es una profesión con mucho glamour. La gente te dice: “Dios, eres escritor, tiene que ser magnífico.” Y yo les contesto: “Si, es algo verdaderamente magnífico, pero pásate 14 horas todos los días sentado frente al escritorio.” 

(Continuará)

lunes, 20 de abril de 2015

TENGO PREVISTO INVERTIR EN SEGURIDAD CONTRA ROBOTS CARNÍVOROS, por Warren Ellis.

Por Warren Ellis para Wired, mayo de 2009, traducido por Frog2000.

Estoy mirando una imagen que espero que de verdad sea obra del Photoshop. Representa un urinario para hombres donde se ven conectados sendos brazos robóticos a cada lado. Las “manos” del robot, negras y con aspecto de atenazadoras mandíbulas, están desplegadas en un gesto de bienvenida. La mente humana tiene tendencia a pensar de forma antropomórfica, y no me ha llevado mucho tiempo identificar cosas que podrían ser ojos, así que ya ves, con esos brazos parece una pequeña cabeza de Mr. Potato y, oh, por Dios, esa grieta en la porcelana se asemeja a unas fauces, por lo que antes de que te des cuenta habrás dejado de dormir y empezado a orinar únicamente en botellas de agua mineral vacías.

Lo peor es la frase que acompaña a la imagen, que explica que este amigable inodoro es el mejor robo-amigo posible que pueda existir para hacer tus necesidades. Los brazos son para sostener tu pene mientras miccionas, dejando libre tus manos para otras cosas esenciales como usar el teléfono móvil, rascar una tarjeta de lotería o agitarlas frenéticamente para que alguien te rescate o te de pasaporte.

Así que, sí, espero que no sea un prototipo funcional preparado para el futuro de los Eloi, donde los hombres son tan mierdosos como para no querer fatigarse sosteniendo su viejo hueso mientras echan una meada. Además, mucha gente sabe que hay monos a los que han conectado brazos robóticos al cerebros. Yo no voy a poner mi dispensador de pasta de “papi” en cualquier lugar donde haya un conjunto de brazos robóticos que podrían estar conectados neurológicamente a algún chimpancé sarnoso completamente desquiciado por el mal funcionamiento de su botón de comida y que fantasea con evocar a Roddy McDowall en señal de protesta.

Mientras escribo esto, el EATR se encuentra en pleno desarrollo. El “Energetically Autonomous Tactical Robot” financiado por Darpa es un robot diseñado para comer todo lo que tenga enfrente como combustible. Combustible que utilizará para deambular por ahí con sus compañeros y matar a seres humanos. Incluso mejor aún, una vez que los cadáveres humanos se hayan secado un poco, el EATR se los podría comer también como alimento y continuar vagando con el resto de colegas en enjambres y siguiendo matando seres humanos. Claro, su constructor e instructor afirma que este sucio asunto es en “beneficio de la humanidad”. Pero si Darpa pudiese encontrar una forma de adaptar un rayo mortal para internet... bueno, probablemente la mayoría de nosotros no estaríamos leyendo esto. No es que tengan la intención de que el EATR (¡lo han llamado EATR! ) ruede hasta una granja y se coma babosas para seguir funcionando, como ocurría con ese lindo agro-bot que apareció en la BBC hace unos años. El EATR se comerá troncos, animales atropellados y arbustos, y básicamente todo lo que está o ha estado vivo, y todos los humanos que pueda cazar a tiros, hacer explotar y probablemente destripar.

Recuerdo leer el guión de los hermanos Wachowski para Matrix en 1997 o así, que me había enviado mi agente del mundo del cine en esa época, y pensar que era una bonita obra de ciencia ficción para todo el mundo. Sus influencias eran claras y evidentes, pero se necesitan mentes interesantes para ahondar en la idea de cuántas unidades térmicas británicas es capaz de producir el cuerpo humano. En realidad, averiguar cuántas calorías gasta el cuerpo humano no sería demasiado útil para su argumento. Pero esa omisión podría ser uno de los errores famosos de la ciencia ficción como herramienta especulativa, al igual que lo es la ausencia de teléfonos móviles en la ficción cyberpunk. Lo último que alguien quiere escuchar sobre ti, amigo lector, es el sonido de tu persona arrastrada dentro de una zanja por un enjambre de EATRS, al igual que le ocurría a Charlton Heston al final de Soylent Green, mientras expresaba a viva voz: “¡No nos quieren usar como baterías, nos quieren como barritas de energía!”

Los Wachowski se irán a la tumba (en realidad a los estómagos de los robots) sabiendo que van a ser recordados por los supervivientes del Robochompcalypso como las únicas personas que fallaron al vaticinar lo que se avecinaba.

Todo lo cuál ilustra una cosa muy peculiar de la ciencia ficción: la gente se espera que alguien sea capaz de predecir el futuro. Todo lo que H.G. Wells fue capaz de decir es: “todo se va a ir a la mierda en 1940”, y todo el mundo se pensaba que se estaba follando a Nostradamus. El género tiene bien pegada esa etiqueta: la ciencia ficción va sobre predecir el futuro.

Sólo que no es así. No puede ser. El futuro es un blanco móvil. No es igual de previsible que el tiempo que va a hacer la próxima semana, e incluso los que predicen el tiempo fallan por culpa de esos extraños huracanes devastadores. La ciencia ficción nunca te va a decir lo que vas a tener que hacer el año que viene. Lo que sí que hace bien es utilizar la especulación para examinar el estado de las cosas en la actualidad, aunque sin embargo sea capaz de advertir sobre posibles futuros.

Por lo tanto, si quieres ahorrar dinero, haz como yo e invierte en seguridad contra robots carnívoros. Y ten mucho cuidado con los aseos públicos.

viernes, 17 de abril de 2015

TINTA INVISIBLE, LOS INVISIBLES NÚMERO 1, VOLUMEN 1.

TINTA INVISIBLE, LOS INVISIBLES NÚMERO 1, VOLUMEN 1.

(El siguiente texto está copiado de aquí, donde alguno de los colaboradores de esta casilla en la net lo tradujo estupendamente. También he incluido la introducción porque explica bien qué era exactamente "Tinta Invisible". En las sucesivas semanas iré posteando la traducción del Correo de los Lectores de los siguientes números de LOS INVISIBLES que he ido traduciendo en facebook.)

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Desde el primer número de LOS INVISIBLES, la página de correo, titulada Tinta Invisible, fue algo más que un espacio para imprimir y contestar cartas de los lectores. Grant Morrison la convirtió en su propio foro personal, estableciendo un ejemplo que luego seguirían Garth Ennis con Gone to Texas, el estupendo, retorcido y sincero correo de PREACHER, y Warren Ellis, que dispensó sabiduría y mala leche a partes iguales desde Subway, el correo de TRANSMETROPOLITAN. La comunicación que se estableció entre autor y lectores en Tinta Invisible fue realmente intensa y personal. Se hablaba de música, drogas, cine, literatura, ciencia, psicoterapia, gatos o Magia del Caos prácticamente con tanta frecuencia como de la propia trama de LOS INVISIBLES o del morbo que tenían King Mob o Lord Fanny.

Tinta Invisible se convirtió en un complemento de la historia y en ocasiones arrojó luz sobre ella. Por ejemplo, cuando Morrison relató a los lectores con pelos y señales los pormenores de la grave enfermedad que casi le cuesta la vida. Para que podáis entender por qué los que leyeron LOS INVISIBLES aún siguen hablando de Tinta Invisible, en estas páginas os ofreceremos unas muestras. Para completar su obra más querida, Grant Morrison se abrió casi literalmente las venas, pero de ellas no salió sangre.

Salió tinta...


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TINTA INVISIBLE: Invisibles nº1 USA

Hasta que Vertigo suprimió a finales de 1998 las páginas dedicadas al correo de sus colecciones, Grant Morrison contestó religiosamente las cartas dirigidas a Tinta Invisible mes tras mes, excepto en las contadas ocasiones en que, por causas de fuerza mayor, su amigo Mark Millar o el dibujante Phil Jiménez tomaron el relevo. En LOS INVISIBLES todo fue excepcional, hasta el correo. Solamente los ejemplos valen para transmitir la vibración de Tinta Invisible. Transcribimos en primer lugar la bienvenida que Grant Morrison ofreció al incauto lector del número 1 de LOS INVISIBLES, allá en el verano de 1994. Maestro...



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"Has llegado en el momento oportuno. Vamos a celebrar una pequeña fiesta. ¿Te gusta... ya sabes qué?"

DESTRUYE ESTE TEBEO

Ese es mi consejo. Cuando hayas acabado de leer el número 1 de LOS INVISIBLES, rómpelo, quémalo, dáselo a tus lagartos para que se lo coman, escóndelo en el maletero de un coche robado y empújalo desde lo alto de un puente. Te sentirás bien, créeme. Es sólo un tebeo, después de todo. ¿Necesitas más cosas de éstas embarullándote la vida? ¿Realmente necesitas vivir encadenado a una montaña de peso muerto en forma de papel? El mes que viene habrá otro, al fin y al cabo, y es muy posible que tus recuerdos de éste tebeo sean mucho mejores que el tebeo en sí. Así que adelante. Hazlo. Y cuando lo hayas hecho, ve a por el resto de tus tebeos. "¡Muerte a los "especuladores!"

EXCÉDETE EN LA DOSIS

Como de costumbre, al no tener cartas para rellenar las páginas de texto del primer número, me veo obligado a divagar un rato, ofreciendo algo de información en torno a la creación del artículo que sostienes en tus manos en estos momentos y presentando al equipo creativo. Siempre consciente de la obligación del escritor de proyectar al menos una ilusión de glamour y sofisticación, estoy escribiendo estas notas en el Boulevard Pomare, en la parte baja de Papeete, vientos cambiantes agitando las hojas de las palmeras, un fresco rocío de lluvia cálida, olas blancas en el agua verde, nubes difuminando el dentado horizonte volcánico de la isla de Moorea allá en la lontananza. Un domingo perezoso en el paraíso. Bebiendo espressos con la mano izquierda, "destornilladores" con la derecha, en un intento de desconectar los hemisferios de mi cerebro. El vodka con naranja no parece que combine muy bien. Sabe raro y huele como si algo se hubiera cagado en mi vaso. Lo único que se puede hacer, supongo, es seguir bebiendo hasta que pierda el sentido del olfato completamente. Lo mejor de escribir es que lo puedes hacer en cualquier lugar, y cualquier lugar es, por supuesto, mi lugar favorito.

Desde que acabé DOOM PATROL en el 92, he pasado mucho tiempo viajando y recargando mis baterías con nuevos paisajes, nuevos sonidos, nuevos problemas gástricos. (Y ahora está lloviendo de verdad, cayendo en espesos velos ondulantes, gotas tan grandes como pasas golpeando contra la madera. Diez minutos después las nubes han pasado y aparece el sol. El aire ionizado huele a polvo quemado, saturado de oxígeno. Empapado y refrescado, el follaje es ahora de un verde vívido y grandes yates toman el sol en la bahía, esperando a ser infiltrados por James Bond en cualquier momento). Estos viajes en lo que es generalmente reconocido como el mundo "real", fueron equilibrados y enriquecidos mediante extensivos... um, viajes interiores, diseñados para generar lo que Rimbaud tan apropiadamente dio en llamar "la sistemática alteración de los sentidos". Durante este periodo, también me sentí, para ser brutalmente franco, afectado por la respuesta a DOOM PATROL, a la cual quise como un padre quiere a un hijo dotado e incomprendido, pero que fue o bien implacablemente fustigada por los críticos, o bien completamente ignorada. Así pues, sentí la necesidad de alejarme de los tebeos durante un tiempo, un tiempo para recuperarme y replantearme mi forma de enfocar el trabajo. Emergí de este crisol alquímico con varias pequeñas libretas negras llenas de ideas -el inminente one-shot de FLEX MENTALLO, por ejemplo- y también LOS INVISIBLES, que ya tienes aquí mismo. Vagabundear locamente a lo largo y ancho del globo en estados de delirio puede ser altamente instructivo en muchos aspectos, pero me acabé dando cuenta de que echaba de menos la sencilla disciplina de escribir un tebeo mensual, así como la excitación de la reacción de los lectores.

Lo cual nos lleva hasta donde estamos ahora.

LOS INVISIBLES es en lo que me voy a concentrar durante el futuro inmediato, y creo que al fin he encontrado un concepto lo suficientemente amplio como para dar cabida a todas las ideas que he tenido y que de otra forma acabarían esparcidas en una sucesión de one-shots y especiales. Aunque tenemos un grupo central de personajes, cualquiera puede pertenecer u oponerse a los Invisibles, lo cual me da la oportunidad de contar historias ubicadas a lo largo del tiempo y de los géneros, historias que eventualmente acabarán unificándose, y que se revelarán como un trémulo tapiz holográfico a gran escala.

Generalmente, las historias más largas presentaran las actividades de nuestros protagonistas principales, mientras que las unitarias explorarán las vidas de varios individuos, ordinarios y extraordinarios, atrapados en la red de conspiraciones que se extiende desde los callejones de tu ciudad hasta el oscuro planeta verdeazul que orbita Alpha Centauri y más allá, traspasando el horizonte de la superesfera del espaciotiempo. Éste es el tebeo que he querido escribir toda mi vida -un tebeo sobre "todo": acción, filosofía, paranoia, sexo, magia, biografía, viaje, drogas, religión, OVNIs... puedes hacer tu propia lista. Y cuando alcance su conclusión, en algún punto del camino, prometo revelar quién domina el mundo, por qué nuestras vidas son como son, y qué pasa exactamente cuando nos morimos. Entretanto, envíanos tus comentarios, tus sueños, tus recetas, tus cartas de amor, correo chiflado, o lo que sea. Lo leeré todo y responderé a tantos como pueda aquí, en Tinta Invisible.

DELIRIO HOMICIDA

Tengo un sueño: En algún lugar ahí fuera, niños de catorce años están comenzando a recelar, comenzando a comportarse de forma rara y cabreada y salvaje. Pronto estarán cortándose el pelo con escalpelos sin afilar, tomando drogas que aún no han sido sintetizadas, haciendo música que aterrará a cualquiera mayor de veintiuno. Tengo un sueño. Y me gustaría ser el primero en saludar a les enfants du siècle.

"¡NO!, ¡YO SOY ESPARTACO!"

Grant Morrison mide algo más de uno ochenta y tiene el pelo de color marrón oscuro y ojos de color avellana. Su color favorito es el turquesa. Sus alimentos favoritos son el chocolate, las patatas fritas con sal y vinagre, las ensaladas y el estiércol picante de importación. Tiene una cicatriz de apendicetomía. Su mamá se llama Agnes, su papá se llama Walter y su hermana se llama Leigh. Su animal favorito es un gato y su chica favorita se llama Magdalena. Está soltero, es heterosexual (con posibles tendencias homosexuales latentes), y actualmente se encuentra bastante saludable. Su trabajo ha sido descrito como "incoherente". Eso es todo lo que hay que saber de él.

Steve Yeowell es uno de los mayores artistas de la historieta y un amigo personal del autor. Es un enamorado del mundo moderno y vive con su novia Jill en un mundo de interminables fiestas a la luz de los neones. Aparte de eso, no hay mucho que decir sobre Steve.

Rian Hugues, ilustrador de la primera portada y diseñador del logo de LOS INVISIBLES, es el tipo de joven educado y típicamente británico al que confiarías la virtud de tu hija adolescente, ¡pero te estarías equivocando, Profesor! ¡Terriblemente!¡Porque Rian es un loco por el sexo! ¡Es un maníaco del sexo! Este Don Juan venera el sexo en todas sus variantes. Los priápicos apetitos de este Casanova, este lujurioso Lothario, rendirían exhaustas incluso a las más entusiastas diosas del amor tántrico. La hija de ningún hombre está a salvo con Romeo Rian Hugues. ¡Oíd mi aviso!

Grant Morrison

Tahití, marzo 1994