martes, 30 de junio de 2015

THE DEVIL DOGS - F.T.W. 7"


The Devil Dogs - F. T. W. 7"
(Sympathy For The Record Industry, 1992)

A-Get In Line
B-Hellraiser

AQUI.

THE DEVIL DOGS- L.B.M.F. 7"


The Devil Dogs - L.B.M.F. 7"
(Headache Records, 1994)

1-Shakey Sue
2-The Higher The Heel
3-Coolsville
4-Jump On You

lunes, 29 de junio de 2015

SUPERHÉROES EN EL DIVÁN, UNA ESPECULACIÓN PSICOANALÍTICA, por R. C. Harvey (2 de 2)

Superhéroes en el diván. Una especulación psicoanalítica. Segunda parte. (Por R.C. Harvey para The Comics Journal nº 104, traducida por Frog2000.) Leer la primera parte.

Las nociones de Fiedler se apoyan en las típicas convenciones gráficas de los cómics de superhéroes. La representación de la anatomía superheróica está remarcadamente sexualizada. Cada músculo está dibujado como si estuviese flexionado al máximo, sugiriendo el falo erecto listo para iniciar la actividad sexual. Por otra parte, en el subconsciente humano la agresión es en sí misma una característica del comportamiento fálico, y el acto sexual se percibe inconscientemente como un acto de violencia. (Por cierto, Batman era inicialmente una criatura de la noche que cometía "actos violentos al amparo de la oscuridad", una descripción casi perfecta de la "escena originaria" tal y como Freud llamaba al encuentro sexual visto desde la imaginación infantil del subconsciente.) De acuerdo con Freud, el propio acto sexual parece un secreto culpable, porque su naturaleza exacta es de alguna forma ocultada al conocimiento del infante durante el mayor tiempo posible. El motivo de mantener fuertemente en secreto la doble identidad del superhéroe se debe a que entre los deseos prohibidos de los superhéroes se encuentra la ansiedad por satisfacer su sexualidad genital. Por supuesto, jamás aparece alguna descarada gratificación en ese campo. Como la mayoría de los cumplimientos inconscientes, la naturaleza subconsciente de la actividad superheróica está protegida, disfrazada, por las máscaras elegidas por sus identidades más sociales. Y es entonces, bajo la forma habitual de la figura de fantasía subconsciente, cuando el superhéroe se convierte en una personalidad contradictoria en sí misma, y su máscara de comportamiento aceptable contradice o deniega las motivaciones inconscientes de sus actos. Sus actos de violencia agresiva se llevan a cabo en nombre de la bondad, la ley, el orden, la nación y la decencia. (Aun así, como todo tipo de comportamiento prohibido, la gratificación de los deseos prohibidos del superhéroe será castigada: a menudo recibirá tantos golpes por parte de sus oponentes como los que él mismo suele infringir.) Como fuerza de la Ley y el Orden, y a pesar de que a veces no acate las leyes, seguirá siendo fuente de inspiración para los demás. Bajo su aspecto de compleja máscara, el superhéroe también funciona en parte como figura paterna, la figura de autoridad que ha de ser tanto imitada como obedecida.
Visto desde una perspectiva psicológica, los comic books de superhéroes parecen intrincados mecanismos del subconsciente, dispositivos que permiten la por otra parte prohibida gratificación de los deseos libidinosos, mientras que al mismo tiempo sus personajes se plantean como figuras socialmente aceptables de respetabilidad legal. A este respecto, de acuerdo con la crítica literaria psicoanalítica, los superhéroes promulgan los mismos tipos de fantasía inconsciente que cualquier otra creación ficticia. No hay nada extraordinario en la función inconsciente aparentemente contradictoria de un superhéroe de cómic. Tampoco hay nada amenazante o peligroso. Un lector de comic books responde inconscientemente a las fantasías representadas por los superhéroes al igual que lo hace ante las fantasías subyacentes de la ficción literaria en general. Su vicaria participación en este tipo de fantasía actúa como una salida inofensiva para poder expresar sutilmente sus propios impulsos y sus deseos inconscientes similares, impulsos y deseos prohibidos que comparte con el resto de seres humanos. Con todo lo anterior como trasfondo, permítanme intentar arrojar algo de luz sobre una de las preguntas más fascinantes que se han planteado alguna vez sobre un superhéroe. En "The Great Comic Book Heroes" (Dial, 1965), Jules Feiffer planteaba una intrigante pregunta sobre Superman. Superman, observa, es realmente Superman. Clark Kent es el falso. Así que ¿por qué rechaza Superman a la mujer a la que ama Clark?
Si nos basamos en las explicaciones que se nos ofrecen comúnmente como excusa para la actitud de Superman, nos encontramos con que Feiffer ha planteado un problema irreconciliable. Todos somos Clark Kent, dice el razonamiento, alguien que es rechazado por las chicas a las que amamos apasionadamente. La leyenda de Superman nos tranquiliza. Somos mejores de lo que parecemos ser: bajo nuestro suave modelo externo somos realmente superhombres. Y como tal, somos amados por las Lois Lane de este mundo. En este punto es cuando la fórmula de Superman deja de trabajar como consuelo. Con el fin de alcanzar algo que nos resulte totalmente tranquilizador, parece que el triángulo Lois Lane y Superman / Clark Kent se debería resolver de alguna manera. O bien Superman debería reconocer su amor por Lois (algo que a veces durante los últimos años ha dado lamentablemente a entender), o Lois debería terminar sabiendo que Clark es realmente Superman. A partir de cualquier evolución de ambas premisas deberíamos alcanzar la feliz resolución de nuestros sueños románticos. Pero tampoco sucede nada parecido. (Incluso los indicios más recientes de seguir uno de los dos caminos nunca termina por ser realmente efectivo.) De hecho Clark nunca termina de entenderse con su chica, (y su chica nunca termina por convertirse en el objeto de su afecto). Lo habitual ante las súplicas por parte de Superman es que ella actúe de una forma contraria a lo que él pretende. En lugar de quitarse la ​​frustración adolescente actuando de una forma más tranquilizadora, se agrava esa frustración evitando una resolución romántica feliz. Una revisión psicoanalítica de la situación arrojará una conclusión que responda a lo que ocurre de forma satisfactoria.

La pregunta de Feiffer oscurece un poco todo el asunto al hacer hincapié en la identidad "real" de Superman / Clark Kent. Que el "verdadero" Superman rechace el "falso" objeto de su propio afecto nos resulta desconcertante. Pero como he dado a entender antes, la cuestión de que la identidad de un superhéroe sea "real" es hasta cierto punto irrelevante, lo esencial es la división que se tiene que hacer de la totalidad del personaje.
El desdoblamiento de la personalidad de Superman oferta tres actores a nuestro drama. Y la relación de Superman / Clark Kent / Lois Lane sugiere una triangulación muy familiar para el subconsciente: la clásica situación edípica. El complejo de Edipo clásico involucra a un hijo y a su padre en competencia por la posesión de la madre. Aquí, el poderoso y autoritario Superman representa al padre, el modesto Clark sirve como hijo, y Lois actúa como la madre por cuyo afecto compiten ambos. (Aunque Superman no ha profesado amor romántico alguno por Lois durante años, ella, sin embargo, lo ama. Así que Clark se ve forzado a competir con Superman independientemente de los supuestos sentimientos que tenga Superman.) El deseo edípico en la fórmula de Superman es colmado al equilibrar las dos identidades del héroe, dejando que una de ellas exprese el impulso que el resto desaprueban (o tratan de ignorar.)

Al igual que ocurre con otros superhéroes, Superman es tanto terreno del Superego como del Id. Como agente de la conducta legal, Superman actúa con la autoridad del Superyó, de la conciencia social. Y en su papel de padre en el triángulo edípico duplica la misma función. Pero también la poderosa Id reclama intentar colmar sus deseos prohibidos. En el subconsciente, el Ello es esa parte del Ego de la que estamos alienados por el control ejercido por el Superego, lo cuál nos obligará a interpretar el inofensivo papel que tiene Clark. Superman como figura paterna es amado por la esposa / madre Lois. Como hijo, Clark es rechazado por ella como amante incestuoso. El Superego de Superman tiene que rechazar el amor de Lois por la misma razón que ella rechaza el de Clark. Pero como el Id está siendo forzado por el Superego a asumir una identidad inofensiva (Clark), frente a Lois, Superman puede expresar su deseo edípico prohibido de otro modo. Las maniobras defensivas del inconsciente incorporadas en el mito de Superman permiten colmar el impulso edípico, pero sólo cuando este se expresa a través de la identidad que menos probabilidades tiene de consumar el deseo. El inofensivo Clark Kent es tan poco sexual como todo lo que tiene de fálico Superman, así que la expresión del deseo que siente Clark por Lois no se puede interpretar como un incestuoso deseo sexual. La respuesta a la pregunta de Feiffer es que Superman rechaza a la mujer. Clark ama por las mismas razones que el superhéroe salvaguarda su doble identidad secreta. De acuerdo a su identidad secreta de superhéroe, la personalidad privada del superhéroe niega que esté gratificando los deseos prohibidos de sus impulsos libidinosos. El rechazo de Lois por parte de Superman actúa como deseo edípico, sexual.
La explicación psicoanalítica del mito de Superman me parece más válida que la explicación que he esbozado antes porque en última instancia es más satisfactoria para el lector, y no resulta tan frustrante. Permite que el lector, cuyas simpatías están inconscientemente a favor de Superman, disfrute de una visión romántica de sí mismo como hombre atractivo, una circunstancia socialmente prohibida en su aspecto sexual más desenfrenado. Al mismo tiempo, la fantasía de Superman está estructurada de forma que se pueda negar a colmar dicho deseo. En efecto, la fórmula de Superman es una tapadera perfecta para pensar de forma "sucia".

Y luego tenemos a Spider-Man, el moderno héroe prototípico repleto de obsesiones. En el centro de las dificultades de Peter Parker reside su pensamiento ambivalente acerca de seguir siendo Spider-Man: a veces le gusta ser un súperhéroe, a veces lo odia. Otros superhéroes actuales pueden sufrir los mismos ataques de incertidumbre, pero sobre todo, lo que hacen es seguir los pasos de Peter. Por lo que se podría decir que ningún otro superhéroe expresa constantemente como parte de su personalidad una aversión tan profunda por su identidad de superhéroe como lo hace el pobre Peter. Y eso es algo muy raro.
A menudo, el disgusto de Peter por el hecho de ser Spider-Man está teñido de vagos sentimientos de culpa: sus preocupaciones superheróicas lo alejan de la tía May que lo necesita, y le impiden ayudarla de la forma más adecuada. En un primer nivel no hay nada que resulte sospechoso o culpable en cualquiera de los niveles conscientes o subconscientes. Después de todo, si la actividad de la identidad del superhéroe representa inconscientemente la satisfacción de los deseos prohibidos del Id, podríamos esperarnos algunos sentimientos de culpa que acompañen esa satisfacción. Pero como he dicho antes, la paliza que un superhéroe recibe por parte de sus enemigos representa por lo general el suficiente "castigo" a nivel subconsciente como para gratificar los deseos secretos prohibidos. Pero esto no ocurre con el hombre araña. El disgusto de Peter es demasiado intenso, su culpabilidad demasiado pronunciada, como para apaciguarla o que sea expiada de la forma habitual. Es como si el "crimen" del que se siente culpable fuese de alguna manera más grande, más atroz, que los crímenes del resto de superhéroes. Y de hecho, así es cuando descubrimos los fundamentos subconscientes que hay detrás de Spider-Man.

Peter Parker está infestado por la culpa de forma tan incansable porque mató a su padre. Sí, de nuevo llegamos a las puertas de lo edípico. Peter se pone su traje de Spider-Man, que como ocurre con todos los demás superhéroes, es capaz de gratificar sus impulsos libidinosos generales. Pero Spider-Man también representa al asesino de su padre, y para recordárnoslo,  Peter porta consigo una carga extra de culpa.
Christopher Melchert fue el primero que llamó la atención sobre las raíces edípicas de la personalidad de Peter Parker / Spider-Man. Su examen de Spider-Man (en su zine GOBS nº 3, 1973) es más amplio que el mío: explora las relaciones de Spider-Man con otros personajes vistas bajo el contexto de su situación edípica. Yo me centro tan sólo en un aspecto del dilema de Edipo, y lo observo desde una perspectiva ligeramente diferente que Melchert (hay diferentes formas de aplicar el psicoanálisis a las creaciones de la literatura), pero sin embargo, me encuentro en deuda con él.

El triángulo edípico de la fórmula de Superman hace hincapié en la naturaleza competitiva de su situación: en Spider-Man, la culpa asociada al complejo de Edipo se enfatiza. En la situación clásica de Edipo, el hijo no sólo compite con su padre por su madre: el hijo también desea la muerte de su padre para que la madre sea enteramente suya. Tía May y su tío Ben son la única madre y padre que Peter Parker ha conocido nunca. Como Spider-Man, Peter se negó a ayudar a la policía a detener a un ladrón, después el ladrón mató a su tío Ben. La muerte del tío Ben representa la satisfacción subconsciente de un impulso prohibido, la concesión de uno de los deseos secretos del complejo de Edipo. Además, dado que Spider-Man es prácticamente cómplice en el asesinato de la figura del padre de Peter, es tan culpable del asesinato como el ladrón, particularmente de una forma subconsciente.

Nadie le diría a su padre que lo va a asesinar, aunque sólo fuese subconscientemente, sin sentirse culpable. Y aquí el asesinato se lleva a cabo en términos reales, conscientes: el hecho real representa el cumplimiento final de un deseo subconsciente. No es extraño que Peter sufra tanto.

Ostensiblemente, Spider-Man se convierte en luchador contra el crimen después de la muerte del tío Ben porque Peter se da cuenta de que "un gran poder... conlleva una gran responsabilidad."
Sus poderes se tienen que utilizar para el bien público. A nivel subconsciente, Spider-Man ejerciendo como Superego retoma la lucha contra los fuera de la ley con el fin de expiar el crimen que cometió ejerciendo como Id. Pero su crimen es demasiado grande, al parecer luchar contra los fuera de la ley como penitencia no resulta suficiente. No puede ser tan fácilmente redimido o perdonado. Ni tampoco luchar contra la delincuencia puede negar sencillamente su propio delito. Así, Peter Parker está condenado a estar roído por los sentimientos de culpa para siempre. No sólo eso, sino que como Spider-Man es calificado públicamente de criminal, su culpabilidad es proclamada a los cuatro vientos por todo el mundo.

El disgusto de Peter por ser Spider-Man aumenta su sentimiento de culpa, por lo que ha elaborado su identidad secreta de tal forma que satisfaga descaradamente uno de los deseos edípicos prohibidos. La fantasía inconsciente de la fórmula de Spider-Man se encuentra mucho más cerca de la superficie que en las configuraciones de fantasía de muchos otros superhéroes. Y en la culpa y ambivalencia de sus súper-heroicidades, Peter Parker / Spider-Man expresa más explícitamente los sentimientos perturbadores inconscientemente asociados al hecho de seguir sus libidinosos impulsos que la mayoría de los otros superhéroes. Tan grande es su culpa y tan molestos los sentimientos que encuentran equilibrio en Spider-Man (como ocurre también con otros tantos superhéroes) que la sensación de satisfacción de los resultados subconscientes de sus actividades le permiten que el Id sienta un placer rebelde gracias a los alborotos superheróicos en los que se involucra. Y por eso mismo el hombre araña reina como la última palabra en los sentimientos superheróicos de culpa. Y de alguna forma Peter aprende a vivir con ello.
Tal y como he mencionado antes, el subconsciente del lector responde con simpatía a las fantasías que ve debajo de la superficie de su lectura consciente. Hasta cierto punto, su satisfacción es mayor cuando una creación literaria se aproxima mucho más a nuestro estado psicológico. Y en este sentido, es interesante especular sobre la popularidad de Spider-Man durante los sesenta y la popularidad de Superman durante las décadas anteriores.

La psicología social apenas es mi campo, pero ten en cuenta el hecho de que cuando Spider-Man apareció por primera vez, nos encontrábamos en medio de una revuelta de los jóvenes estadounidenses, particularmente en los Campus Universitarios, donde Spider-Man había encontrado un nuevo público para los cómics de Marvel. La juventud siempre se rebela contra sus mayores, pero uno podría afirmar con cierta seguridad que muchos de los que crecieron durante los sesenta eran más abiertamente rebeldes que sus padres y madres durante su juventud. La rebelión contra lo establecido es psicológicamente un asalto contra el controlador Superego. Inconscientemente, la rebelión crea culpabilidad (quizá también inconscientemente.) Tal vez Spider-Man se convirtiese en alguien tan popular como lo hizo en su momento porque el mito de Spider-Man ofrece a sus lectores juveniles una forma vicaria de tratar con la culpa, porque ve cómo Peter Parker se enfrenta inconscientemente al sentimiento de culpa y también ve cómo el personaje lo compensa y aprende a vivir con ello.

Por otra parte, la fórmula de Superman, que enfatiza el aspecto competitivo de la situación edípica en lugar de la culpa asociada con el hecho de complacer los impulsos, sin duda, era algo que se adaptaba mejor a décadas anteriores, cuando los lectores juveniles aceptaban más gustosamente la tradicional competitividad étnica americana que intentaba igualar el triunfo de sus mayores.

Supongo que estas observaciones sociológicas no serán nada sorprendentes. Pero a veces se ha descrito la psicología como la ciencia que derriba puertas abiertas. Además, probablemente dos complejos de Edipo en una sola sesión sean lo suficientemente emocionantes. En cualquier caso veo que nuestro tiempo se ha acabado, la recepcionista tendrá lista su factura a la salida.

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R.C. Harvey, columnista habitual de The Comics Journal, está trabajando en la biografía definitiva de Milton Caniff.

viernes, 26 de junio de 2015

RUTA 66, NÚMERO CIENTO VEINTIDÓS


RUTA 66, NÚMERO CIENTO VEINTIDÓS (Noviembre, 1996)
AQUI.

"Es verdad que detesto la llamada cultura juvenil y todo lo que esta admira... la cultura juvenil es adicta a los medios de comunicación... y como tal mantiene con vida a una pandilla de obesos, cínicos parásitos que siguen explotando la ignorancia... quizás inocencia... y mal encaminado entusiasmo de los jóvenes... llevándoles por un sendero que no conduce a ninguna parte y sacándoles los cuartos a sus padres por el favor. Pero me gusta vuestro fanzine... es espontáneo y divertido y obviamente surge de un extremo radical de la cultura juvenil... pero iros con cuidado... si vuestra empresa tiene éxito, el principio que acabo de exponer también puede aplicarse a vosotros, ¿quién sabe? A lo mejor el nihilismo punk garabateado es la próxima sensación."

Esta carta de Robert Crumb dirigida a la revista PUNK formó parte del revelador artículo PUNK AÑO CERO firmado por Betty Pinhead y Roy Wanker aparecido en Ruta 66 número veintidós.

jueves, 25 de junio de 2015

ESTAMOS VIVIENDO LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL IMPERIO ROMANO, por Warren Ellis

Por Warren Ellis para Wired (2009, fue la primera entrega del autor para la revista). Traducida por Frog2000.

Es poco antes de medianoche y la helada está cubriendo la carretera. Fuera estamos un vagabundo local de acento indeterminado que piensa que los cromos de los chicles de "Superman: The Movie" de 1978 son moneda de curso legal mientras vocea a las ancianas: “mostradme vuestro Hampton”, los cinco coches que aún no han sido robados o quemados y yo. Estoy fuera porque estoy fumando y ahora ya solo es legal si te quedas de pie en la acera completamente desnudo y visible por los helicópteros de la policía.

Estoy esperando a que cualquiera que sea el que me ha robado mi wi-fi se detenga de una vez. Lo que significa que espero que deje de descargarse porno ucraniano, un género cinematográfico que parece completamente realizado por hombres de frío aspecto disfrazados con máscaras de Putin que fingen tener sexo cabreado con gaseoductos. Me han dicho que estos vídeos, bajados por torrent desde Pirate Bay, se han vuelto muy populares en San Francisco. También lo es vestirse como una monja con un hábito de plástico transparente, pringarte a ti mismo con tocino de soja y permitir que perros hambrientos te violen mientras chupas un "juguete para el placer" con la forma de Obama (PVP: 34,95 dólares), metiéndolo tan profundamente en tu garganta que hará que tus oídos cosquilleen en tus pulmones.

En serio, de nuevo estamos viviendo los últimos días del Imperio Romano, y es normal que esté completamente cabreado porque no pueda usar mi wi-fi para investigar las tendencias actuales del jenkem en la Costa de Marfil en lugar de, no sé, cómo sembrar alimentos o fomentar la revolución o algo así.

De verdad que son esos últimos días. ¿Cómo puedes no darte cuenta cuando Gran Bretaña está gobernada por un líder no electo que también es escocés? ¿Quién lo podría haber visto venir cuando los intestinos de William Wallace fueron cortados a hachazos e incinerados enfrente suyo en Smithfield hace siete Siglos? Jodidamente nadie. Ese es el problema de la escritura de ficción del Siglo XXI: el mundo real lo supera en locura todos los días. Creerás que como escritor de ficción estoy exagerando, como si alguna vez se me hubiese ocurrido que algunos combatientes congoleños se pudiesen comer la carne de sus enemigos en el monte durante un brote de ébola... excepto que eso es lo que está ocurriendo mientras estoy escribiendo esto.

Es un problema serio. Hace un par de años escribí una escena en la primera parte de una novela en la que el protagonista se enfrentaba a un grupo de hombres de mediana edad que se reunían para practicar sexo exótico con avestruces. Es decir, en lugar del viejo y simple sexo convencional con avestruces. Sólo tuvieron que pasar un par de años hasta que las autoridades suecas se encontrasen a un grupo de hombres de mediana edad que se habían reunido con el fin de tener relaciones sexuales con una variedad de animales. Asombrosamente, cuando se lo echaron en cara, uno de los zoófilos dijo que el perro le había obligado a hacerlo. A veces sospecho que la verdadera función de la tecnología de las comunicaciones es ilustrar, con frialdad y al desnudo, cómo son los aterradores detalles de la vida sobre la Tierra. Hubo un momento en el que a un escritor le habría resultado difícil descubrir que en Nueva York, 129 paramédicos están siendo investigados por una acusación de asalto sexual dentro de las ambulancias, completado con acusaciones de pornografía infantil. De hecho, la forma más fácil que tenía un escritor de encontrarse con algo similar en el pasado habría sido plantarse de pie en una esquina de cualquier calle de Manhattan, fingir un secuestro y esperar. Con las piernas firmemente cruzadas, eso sí. Correctamente sintonizada, internet aporta un volumen impresionante de detalles acerca de cada cosa que está ocurriendo en el Planeta directamente en mi escritorio.

Para alguien que se gana la vida elucubrando de qué formas brotará Nuestro Futuro, todo parece información útil, pero eso es todo lo que es. Si queremos analizar y condensar toda esa información en forma de conocimiento, es posible que todavía resulte necesario el formato impreso, una forma que nos da tiempo para pensar, digerir y plantear. Mientras que en los próximos meses escribiré sobre ciertas cosas relacionadas con el ámbito de interés de Wired UK, para esta primera entrega ha valido la pena quedarme plantado ahí fuera en el frío, sin internet, considerando por qué todavía existen estructuras para imprimir y cosas como los periódicos y las revistas. Porque te aseguro que es una verdad como un templo que el trabajo de informar y editar es un puesto que no te enseñan en el Huffington Post o en el Daily Beast, y porque todos esos blogs anónimos de la red que infestan el Área de la Bahía como el herpes lingual no tienen ni un mínimo de interés, porque el único salario que tienen sus monos no es mayor que el incremento de visitas. Esas cosas están bien y son magníficas para averiguar cosas sobre los pedófilos paramédicos y el porno ucraniano, pero no se deberían confundir con la información con conocimiento y con el verdadero pensamiento. Mi nombre es Warren Ellis. Soy un escritor de ficción que lucha contra un mundo que se está poniendo raro más rápido de lo que yo podría inventarme cualquier mierda. Trabajo para Wired UK. Encantado de conocerte.

martes, 23 de junio de 2015

THE DEVIL DOGS! - CHOAD BLAST!


The Devil Dogs! - Choad Blast! 2x7"
(Empty Records, 1994)

A1-Theme From The Devil Dogs
A2-Radiobeat
B1-Can't Get Enough
B2-Bless You
C1-Death Of Mighty Joe
C2-Theme (Out)

AQUI.

lunes, 22 de junio de 2015

SOBRE LAS VERDADERAS EXPERIENCIAS DIGITALES, por Warren Ellis

Artículo de Warren Ellis para Wired (2011). Traducido por Frog2000.

El último bastión de la Civilización ha caído. Mi hotel de Londres favorito ha prohibido fumar en todas sus habitaciones, aunque hace unas semanas les pidiese específicamente (y aparentemente consiguiese) una habitación para fumadores. Acudí con un notebook elegantemente amarillento, unos señoriales siete u ocho paquetes de cigarrillos, encendedores y un par de pulmones de repuesto, pero me han dicho que no, señor, usted no puede hacer uso de sus refrescantes productos en forma de vapor en la privacidad de la poco barata conejera humana por la que ha pagado.

Me sentí obligado a informarles de que en tiempos menos ilustres, decirle esto a un escritor sería el equivalente a declarar la guerra a las mismísimas Artes. Hemingway te habría disparado por ello. Gertrude Stein se habría extirpado ella misma una ósea falange mortecina y te habría follado con ella hasta que vieses a Jesús vistiendo con unos pantalones ajustados de cadera y hasta las rodillas de Alice B Toklas. Sin embargo, afortunadamente para ti soy un hombre del Siglo XXI., por lo que me limitaré a guarrear tu ascensor. Considéralo un castigo.

Adecuadamente me señalaron el exterior, donde habían erigido un cenicero a uno de los lados de la entrada principal. Al ver ese cenicero de pie cementado en el pavimento, la implicación de su imagen me pareció meridiana: los fumadores somos criminales que podíamos ser vendidos en el mercado y azotados por el precio de un paquete de Ready Rubbed antes de que te diese tiempo a decir: "Llama a la policía, Jenkins, he detectado el rastro del humo de un fumador en la región."

En los últimos años, la guerra contra lo placentero ha tenido el efecto de convertir a los fumadores en temblorosos conspiradores. Todo el mundo habla en la zona de fumadores exterior. En parte sobre cómo las personas de pulmón rosa nos han robado nuestro derecho a dispersar tumores como pétalos de flor siguiendo nuestra estela. Por lo tanto pronto estaba charlando con el otro único hombre acurrucado cerca del cenicero exterior. Me enteré que era de Londres y que varios de sus puestos de trabajo consistían en cosas relacionadas con internet, a un tiro de piedra del centro de la ciudad... y de los medios de comunicación.

"Compañías de discos," me siseó en el oído. "Están muy jodidas. ¿Sabes cuántas de ellas les solicitan a las bandas un porcentaje de sus conciertos para cuadrar las cuentas en la actualidad? Es su única fuente de ingresos directa. Nadie compra ya ningún jodido disco".

De hecho yo compro un montón de música. Tengo una cara suscripción en eMusic, y en Bleep o Greedbag no soy ningún extraño, y puede que compre en iTunes cuando me apetece. Mi cuenta de PayPal es un tubo directo hacia Bandcamp. Pero en lugar de recalcar la superioridad financiera y genética de uno, tal y como el polaco solía decir en los días más brillantes cuando se encontraba en una situación parecida, mejor expresar solidaridad.

"¿Sabes lo que quiero hacer?", dijo. "Pagar por un concierto. Hay un chaval en Barrow-in-Furness que..." Lo dijo como si Barrow-in-Furness fuese un lugar vigilado desde el futuro por ganaderos-guerreros manchados de col. "... un chico que nunca podrá asistir a un concierto porque no tiene dinero suficiente y además vive demasiado lejos. Pero tiene conexión a Internet, ¿no? La banda por la que se muere nunca vendrá a tocar a Londres, pero podría pagar para que retransmitiesen el concierto en directo en su equipo. "

Me dije que si tenía esperanzas de vender algo, debería recortar a la mitad el precio nominal de la retransmisión digital, pero me gustó bastante la idea. De niño se celebraron cierta cantidad de conciertos a los que no pude acudir que me hubiera encantado experimentar.

Por supuesto, después de un tiempo se me ocurrió que en realidad lo que le estaba pidiendo a la gente es comprar música por internet. Lo cual, al parecer nadie más está haciendo. Peor aún, estaría intentando pedir que la gente pagase por el alquiler de lo que dura un concierto. 

Acabamos de descubrir que la experiencia física todavía tiene sentido y que, de hecho, se le ha empezado a sacar punta. Todavía se acude a los conciertos no sólo por la música, ni siquiera para entrar en contacto con otros seres humanos que la están tocando, sino porque se experimenta una atmósfera determinada y se comparte la sensación de que se está allí junto con el resto. Los discos en directo o la retransmisión por televisión no son capaces de ofrecer algo parecido. No puedo evitar sentir que ver una retransmisión de un distante concierto en directo en el que realmente te gustaría estar resulta un poco triste, si no todo un aburrimiento.

El vinilo continúa resurgiendo. Las cosas impresas se atesoran más que nunca. Tal vez ahora, en nuestra época digital, hayamos terminado por valorar un poco más lo de verdad.

Al parecer, la venta de entradas de conciertos también han aumentado. Si quieres buscarme, estaré fuera en el corral para el ganado, fumando un cigarrillo bajo la lluvia. Bastardos.

viernes, 19 de junio de 2015

BAD MUTHAS: JUNGLE BROTHERS - STRAIGHT OUT THE JUNGLE (1988)


"La conocida primera descarga de artillería titulada "Straight out the Jungle" editada por los Jungle Brothers también fue el primer disco del colectivo Native Tongues, que a lo largo de los años siguientes cambiaría profundamente el hip-hop. Sólo eso ya sería suficiente para hacer que este disco fuese visto como algo innovador, pero "Straight out the Jungle" [1988] también contiene ciertas semillas musicales que en breve se terminarían convirtiendo en tendencia dominante. Su gusto por los sampleados de instrumentos de viento del jazz facilitaron el inicio del movimiento jazz-rap, y su paralela fijación con James Brown fue una de las primeras en ser imitadas por Eric B. & Rakim. Además, la innovadora colaboración del grupo con el legendario productor de house Todd Terry en "I'll House You" también se puede encontrar en esta grabación, con la que pavimentaron el camino para numerosos híbridos de hip-house que años después conquistarían vertiginosamente las listas pop. Las letras son por lo general más cerebrales que en otros discos de la época, mientras que la música suele asumir riesgos y es muy ecléctica, intentando apelar más al pensamiento que al estómago, y el hecho de que necesariamente este rap no tenga que sonar como si hubiese surgido directamente de la calle fue bastante revelador en su momento. "Black Is Black" y el título que da nombre al disco son los habituales florilegios de hip-hop que se centran en la cultura afro y africana, pero el grupo no siempre se puso tan serio: "I'm Gonna Do You," "Behind the Bush" y el astuto y clásico "Jimbrowski" son todas juguetonamente sexys sin caer en la misoginia. Es probable que "Straight out the Jungle" tenga un sonido algo anticuado para los oídos modernos: la producción cruda y en el límite de lo profesional es bastante rudimentaria incluso si se la compara con el segundo álbum, por lo que es más difícil comprender las innovaciones de jazz-rap, además el disco finaliza con algunos temas desechables. Pero por otro lado, en este LP es posible escuchar las raíces del lado intelectual del hip-hop, por no mencionar la sensación de diversión y positivismo que desprende y que se remonta hasta los primeros tiempos de la música de Sugar Hill... y ese es el motivo por el que "Straight out the Jungle" resista tan bien el paso del tiempo."

-Steve Huey para AllMusicGuide, traducido por Félix Frog2000 en facebook.

jueves, 18 de junio de 2015

TINTA INVISIBLE, LOS INVISIBLES NÚMERO 7, VOLUMEN 1.

Tinta Invisible, correo de LOS INVISIBLES 7 (1º Volumen), por Grant Morrison, traducido por Frog2000. Nota: solo he indicado el título de los libros que aparecen en el artículo que he logrado encontrar, pero es posible que muchos de ellos tengan edición en castellano y no haya sido capaz de descubrirla. Si son amables, indíquenlo en comentarios y lo iré actualizando.

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Grant Morrison.

Así que este era el controvertido séptimo número... tampoco ha sido para tanto, ¿no es cierto?

Siempre me ha sorprendido el número de cartas que demandan listados con mi material de lectura o de referencia para la serie. Me resisto a complacer esas demandas, porque lo único que facilitan no es más que la oportunidad de alardear de mis intereses actuales y mostrar lo inteligente y culto que pretendo ser. Sin embargo, ya que este arco argumental en particular ha supuesto una pesada y aburrida investigación, y ya que tan sólo me han llegado cuatro cartas y que mucha gente ha expresado genuina curiosidad sobre cuáles son los prolegómenos de este material, he decidido romper con mi preciada regla. Aquí está, para el que le interese, el estimado listado de libros que me he leído, releído y consultado para el arco titulado "Arcadia".

"The Holy Blood and the Holy Grail" [El Enigma Sagrado, Martínez Roca], de Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln. "Poetical Works" [Poesía, Yunque], Percy Bysshe Shelley, "Shelley, The Pursuit", Richard Holmes, "Bloody Poetry", Howard Brenton, "Ariel" [ídem, Círculo de Lectores], de Andre Maurois, "The Illuminoids", de Neal Wilgus, "Aztec and Maya Myths" [Mitos Aztecas y Mayas, Akal], Karl Taube. "Words of Fire, Deeds of Blood", de Olivier Bernier, "The Guillotine and the terror" [La guillotina y la figuración del terror, Labor], de Daniel Arasse. The Marquis de Sade, de Robert del Quiaro, "The Passionate Philosopher, A de Sade Reader", seleccionado y traducido por Margaret Crossland, "Dark Eros", de Thomas Moore [parcialmente publicado en "Ser Hombre", Kairós], "The Sadeian Woman" [La mujer sadiana, Edhasa], Angela Carter, "Sexual Anarchy", de Elaine Showalter, "When The Whip Comes Down", de Jeremy Reed, "Mary Shelley", de Muriel Spark, "Secret and Suppressed", editado por Jim Keith, "The Voudoun Gnostic Workbook", por Michael Bertiaux, "The 120 of Sodom" [Los 120 días de Sodoma, la ed. que tengo yo es la de Reino de Cordelia], Marqués de Sade, "Coleridge, Early Visions", Richard Holmes, "Monstrous Cults", Stephen Sennitt, "The Electric Kool-Aid Acid Test" [Ponche de ácido lisérgico, Anagrama], Tom Wolfe, On the Bus, Ken Babbs y Paul Perry, Cyberia [Ciberia, Mondadori] de Douglas Rushkoff.

Y esto es todo. Ha llegado la hora de dejar que algunos lectores cojan la palabra.

Grant. 

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David Wright, 

Odessa, Tejas

"Hello, the Universal":

"donkey rides a penny a glass!" "The docker´s delight!" "Sha-la-la-la-lee!" [todo son referencias a temas de los Small Faces] ¿De qué va todo esto? La verdad es que no lo sé, pero me gusta. Desde que los brits invadieron nuestros costas con esa enloquecida Beatlemanía y el rollo de los cuatro fabulosos en el pasado, de alguna forma me he transformado en un anglófilo. (Hola, "Whovianos". Si, sé quienes sois.) Me gustaría poder decir que he disfrutado mucho con las vistas, olores y experiencias en mi camino hacia la iluminación en el polvoriento Nepal bajo un cielo de hachís afgano bañado por el sol, y con el vodka volcánico y el expreso del paradisíaco Tahití, pero no es cierto. No, estoy en un pintoresco rincón desayunando, comiéndome una banana madura y bebiendo café negro con una cucharada de leche que poco tiene que ver con la mítica isla de Katmandú, aquí, al oeste de alguna-parte-villa, Texas, deseando rascarme el sobaco, pero esa puede que sea otra historia. He estado viajando desde el sillón mediante impulsos electrónicos o químicos, transportado por la pulpa de árboles que te llevan hacia la tinta tecnológica del ordenador... y me he encontrado con los Invisibles. Hasta ahora el viaje ha ido bien. Sin turbulencias. Supongo que todo tendrá que ver con el hecho de que me encontrase el tercer número de los Invisibles en una tienda de libros usados, lo leyese y luego lo rompiese en pedazos, aunque luego procedí a buscar el segundo y el primero. De nuevo me los leí con tensa anticipación, luego los rompí, y ahora me encuentro a la caza de los legendarios números negativos. De todas formas, habiendo consumido los tres primeros ya puedo decir que me resultan bastante intrigantes, un arco argumental complejo que sin embargo se está empezando a estructurar, y que exhibe mucho estilo con una pizca de... perspicacia. Hasta ahora todo va bien. También estuvo muy bien ver a Grant en la San Diego Con del ´94 y que me firmase mis tebeos de Doom Patrol... aunque habría disfrutado más si hubiésemos intercambiado una palabra o dos, tal vez un amigable "hola" (tío, ¿eres capaz de decir algo así?) O un apretón de manos secreto, pero dadas las circunstancias, lo entiendo. Macho, esa Convención es una mezcla de caos embriagador, casi me recordó a algo parecido a un argumento de Doom Patrol. De dar miedo. Mantente alerta.

Postdata: Me gustaría promocionar uno de mis títulos favoritos del negocio del comic book: Moonshadow, de J.M. DeMatteis y Jon J. Muth, que actualmente lo está publicando DC. (¿Cómo habrán convencido a Marvel para comprar los derechos?) Siempre he pensado que estaba a la altura de "El Regreso del Caballero Oscuro" y "Watchmen". No te lo pierdas.

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Grant Morrison.

Imagino que es probable que los derechos de Moonshadow sigan siendo propiedad de sus creadores, David, y me disculpo por no haber hablado contigo en la San Diego Con. Normalmente suelo estar afectado por el jet lag y la resaca brutal, así que en esos eventos no hablo con la gente si no me hablan ellos primero. Cómo me gustaría ser capaz de disponer de la charla fácil y la humorada sin preocupaciones con que los fans de Neil Gaiman están tan familiarizados, pero lamentablemente estoy destinado a vivir y a morir como un hosco perro callejero que no es capaz de ofrecer palabras de consejo y aliento a mis lectores. Quizá la próxima vez...

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Spunkmeyer,
Filipinas.

Queridos hombres (y mujeres) Invisibles,

acabo de leer el tercer número de los Invisibles y el terror me ha asaltado en cuanto he dado la vuelta a la última página: ¡no había sección de correo! "¡Madre mía!" pensé, sin cartas, ¡ni una palabra más de la diarrea de Grant! Por eso me he decidido a escribir.

Culpa mía y de todo el jazz latino, porque quería escribir desde que el primer número aterrizó en los estantes, pero de alguna forma el tiempo transcurrió más rápido de lo habitual (por eso y porque sencillamente se me olvidó.) 

Soy yo, Grant, Spunkmeyer, alguien que solía escribir cartas de forma continuada (y bastante rara) a la columna "Doom Sayers" durante tu etapa en Doom Patrol. Antes de seguir debería decirte que me divertí muchísimo con Zenith, así como también con Sebastian O ("Dios ha muerto", ciertamente). 

"El Misterio Religioso" me pareció magnífico (y de nuevo, Dios también moría), con todas esas capas de profundidad y esa estructura, al igual que Arkham Asylum. Y la saga "Bad Gumbo" fue maravillosamente retorcida y de desarrollo inquietante para ser el primer vuelo en solitario de Mark [Millar] en la serie (un vuelo, debería añadir, que se está desarrollando especialmente bien.) Y ahora tenemos "Los Invisibles".

Ah... ¿qué más decir? En tres números he sido testigo de la sincronicidad "beatleniana", los terrores del conformismo moderno, el horripilante secreto de las ciudades, y el innegable enlace existente entre los Arcos Dorados y la codicia ("Si, en tu honor, aquí mismo tengo la evidencia. Si me haces el favor de mirar este mapa de Londres...") Y eso sólo es el principio.

Los actuales apuros de Dane están narrados con ese toque Morrison maravillosamente sesgado, y se pueden leer como si fuesen una colaboración entre Joseph Campbell y William Burroughs. Tal y como creo, Dane acaba de salir del vientre de la ballena, ha muerto y resucitado con la ayuda sobrenatural de Tom, y en el cuarto número debería empezar la Iniciación propiamente dicha, mientras arranca su viaje por La Carretera de la Adversidad. De nuevo, puede que me equivoque y que en el próximo número Dane se convierta en un habitual de Melrose Place. Porque con Grant nunca se sabe.

Los breves destellos del resto de Invisibles son originales y no es necesario decirlo, también estoy a la expectativa de ver qué ocurre con la iniciación propiamente dicha de Dane (si algo como iniciación "propiamente dicha" les preocupa a los Invisibles), tal y como también espero con ansiedad el arco dibujado por el lápiz de Jill Thompson.

Oh, si, y "Kill Your Boyfriend" [Mata a tu novio] promete mucho.

Ah, ya es suficiente por ahora. Me quedaré cerca para poder ver cómo Tom y Dane saltan en caída libre.

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Grant Morrison

Resulta agradable volver a saber de ti, Spunkmeyer. Siempre es alentador cuando alguien avista cosas como el material de patrones arquetípicos de escritores como Joseph Campbell. Entonces, ¿alguna idea sobre la reciente herida en la mano de Dane?

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Mark Haden Frazer,

Oconomowoc

Queridos Grant y compañía:

la primera saga ha terminado. Y odio admitirlo, pero hasta ahora estoy un poco cabreado. Esperaba más que un cruce entre Ian Fleming y Robert Anton Wilson junto con una buena dosis de vulgar existencialismo salmpimentándolo todo. El peculiar humor de los anteriores trabajos de Grant ha sido en gran parte tristemente obviado en estas páginas, siendo reemplazado por pedazos de conspiración seudo-alienígena y por ver cuántas veces puede aparecer la palabra "joder" en cada página.

A pesar de todo, planeo seguir por aquí durante una temporada, porque se necesita tiempo para sentar las bases de una serie que tenga algo más que a dos chicos mandándose a la mierda el uno al otro, y tengo mucha fe en Grant. Ahora que se han presentado todos los personajes principales, y Dane ha sido aceptado en la Orden, quizá las cosas se empiecen a desarrollar y se muevan a toda velocidad. Eso espero.

Sin embargo, esto podría no bastar para atenuar mi principal queja sobre los Invisibles, que es que hasta ahora Dane, como personaje principal, apesta. Es plano y básico. Aparece siendo
una especie de pequeño gamberro auto-destructivo, irreflexivo, grosero y ofensivo que ciertamente no merece o agradece que se le enseñe cuáles son los arcanos conocimientos o, en otras palabras, otros aspectos ocultos de la realidad. Dane no es muy diferente de los otros chicos de su edad, algo que de lo que yo también fui (más o menos) culpable a su edad. Aún así, el avance y elevación del espíritu de Dane produce una aburrida lectura cuando se escuchan cosas como "¡Jodeeeer!" y "¡me encantan las jodidas explosiones, tío!" todo el tiempo.

Imagina salir de marcha con alguien parecido a Dane en la vida real, y verás lo rápido que su superficialidad te pone de los nervios. Esa es la idea que intento expresar. Si, es realista para la edad que tiene y para su clase social. Pero eso no significa que tenga que gustarnos. Y no lo hace.

Mientras tanto, quizá deberías centrarte en el resto del elenco. Parece que tiene un enorme potencial, así como todo el concepto de la serie. Mucha suerte, estaremos observando.

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Grant Morrison

Dos cartas en dos números. ¡con un Mark! Debería ser digno de aquellos premios "acronómicos" que tanto le gustaban a Stan Lee. Siento que te hayas cabreado, pero ya no hay marcha atrás. Me gusta que digas que seguirás por aquí, porque te encantará saber que Dane no siempre ocupará el centro del escenario. Sin embargo, a diferencia tuya estoy muy encariñado con el personaje, y sigo teniendo la intención de que esta serie trace su progreso hacia su... um, "iluminación". Es alguien superficial porque tiene que serlo para poder sobrevivir, pero seguro que los pequeños gamberros auto-destructivos, irreflexivos, groseros y ofensivos también se merecen que les ilustren y alcancen así la iluminación como cualquier otra persona. Tal vez incluso más. ¿Estás seguro de que esos "arcanos conocimientos" sólo son competencia de los niños sensibles, bien educados y de clase media que tienen preciados ejemplares de El Señor de los Anillos en versión de bolsillo en sus estanterías? (¡Hola, Tim!)

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H. El Lobo,

Kansas City

Impresión Visible:

Los años más felices de mi vida fueron cuando no tenía nada. No poseía nada y nadie me poseía a mí. Ahora, 19 años después, me preguntó cómo hice para vender mi alma. No hubo ningún dramático pacto de sangre con un diablo presencial, tan sólo me fui deslizando en una gran comodidad. Anarquía suena a lujuria decadente. O al hedor del primitivismo. Poseo un montón de cosas agradables, frías o calóricas, aunque nada que te quisieras comer, provisiones sin fin de papel para el water (me apetece tener dinero para comprar cualquier cómic.) ¿Lo arriesgaría todo por la Libertad? No estoy seguro, y eso me preocupa. La pintada estará en la pared, pero he elegido no mirarla.

Así que, Grant, tu actitud arrogante te está consiguiendo algunas críticas. Ninguna gira por el mundo se puede llevar a cabo sin el sudor del proletariado. Y esta serie no se podría editar sin una super-estructura establecida detrás. Sin pan, no hay arte. Pero no te voy a culpar por ello. También pretendo todo lo que quieres tú. Me gustaría irme a las montañas a fumar hachís. Pero es que no me puedo olvidar de que la mayoría de nosotros estamos apegados a la mundana realidad. Si quieres alcanzarnos de alguna forma, creo que te estás engañando a ti mismo.
Sigue actuando como si fuese algo importante, aún sabiendo que resulta indiferente.

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Grant Morrison

Los años más felices de mi vida son ahora mismo, Sr. Lobo. He sido pobre durante 27 años y era una mierda. Tampoco creo que las almas se puedan vender. ¿Quién lo hace? ¿Quiénes las compran? ¿A qué precio? La mayor lujuria decadente de todas es descansar en la comodidad, flagelándote suavemente por haber vendido tu propia alma. De hecho, esta misma tarde lo voy a intentar. Sabiendo que ya sabes todo esto, de todas formas te lo tengo que decir para rellenar un poco más de espacio.

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Keith Leahy,

Pittsburgh

Queridos Grant, Stuart, Julie, o quien sea que se lea estas cartas.

He de admitir que esta es la primera carta que he escrito alguna vez a un comic book desde hace diez años que llevo coleccionándolos (aunque no ha sido porque Grant sea un gurú del comic book -o incluso aunque sea por eso, quizá porque no sentía que yo fuese alguien capaz de escribir un poema en inglés.) Lo primero que quiero decir es que me encanta que Grant trabaje de nuevo en un tebeo mensual, eché de menos su ingenio durante su descanso temporal (y eso que me divertí mucho con Sebastian O.) En medio del increíblemente aburrido curso de matemáticas en el instituto (si, estoy en el instituto), el concepto y las ideas de los Invisibles me parecen refrescantes. Además, también me gustaría decir que he ido siguiendo el trabajo de Grant a lo largo de todos estos años (Animal Man, Arkham Asylum, Doom Patrol, Kid Eternity), y me he divertido enormemente con cada una de sus obras. Aunque me perdí Los Vengadores (maldigo a mi tienda de cómics habitual -bueno, en realidad no, ya que eso puede acarrear karma negativo), y me pregunto si hay algo más de Grant que me he perdido. Lo que creo que logra que Grant sea tan grande es que sabe bien lo que está haciendo, o intenta hacer bien lo que sabe. Supongo que ambos argumentos son igual de válidos. Así que en su lugar intentaré interpretar los trabajos de Grant Morrison a través de los ojos de Beavis y Butt-Head, "Heh Heh Heh Heh Heh". Bueno, de todas formas creo que la obra de Grant es única, porque me gusta mucho más la segunda o tercera vez que la leo. Quizá soy un blandorro, o quizá he bebido demasiado Evian, pero después de las segundas lecturas, empiezo a descubrir otros significados en la obra de Grant. ¿Tendrán razón mis profesores cuando dicen que se entienden mejor las historias cuando se leen más de una vez? Eso creo. Por ejemplo, después de leer el cuarto número de los Invisibles, pensé en la canción de XTC que dice: "When the cities run with blood. And you drink our health in mud. All flesh be gone." (Es una estrofa de "Poor Skeleton Steps Out", de su disco "Oranges and lemons".) O quizá sólo lo pienso yo. De todas formas, sigue así, haciendo un trabajo tan bueno, (no espero menos.) Ahora escribiré mi poema en inglés.

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Grant Morrison.

Y cuando lo escribas, envíaselo a Sandman. En su sección de correo no aparece suficiente poesía. Probablemente habrá toneladas de cosas mías que te has perdido, pero no tengo espacio para listarlas aquí.

Algún alma buena debería enviarte un sumario.

miércoles, 17 de junio de 2015

THE VERY BEST OF BRUTAL BROTHERS


THE VERY BEST OF BRUTAL BROTHERS
(S. XXI, FREE MUSIC, FUCK YOU!/ REBEL STUDIOS PRODUCTION)

1-RUIN YOUR BRAIN
2-ALERT WE ARE UNDER ATTACK
3-AZNAR
4-GOTHIC LOSER
5-AINHOA NO VOX
6-FUCK YOU MEN
7-BILLY
8-RAJOY
9-ROTTEN ECOSYSTEM
10-FUCK YOU WE ARE THE BEST
11-LOVE ME BITCH
12-FUNKED
13-LOVE IS HATE
14-SAW MUSIC
15-THE SUBURBAN
16-MUSIC TOTAL DESTRUCTION REMIX EDIT
17-SUICIDE SOLUTION
18-WANT MORE HATE
19-TEKKNO IS DEAD
20-BITCH KILLA!

AQUI.

SUPERHÉROES EN EL DIVÁN, UNA ESPECULACIÓN PSICOANALÍTICA, por R. C. Harvey (1 de 2)

Superhéroes en el diván. Una especulación psicoanalítica. Primera parte. (Por R.C. Harvey para The Comics Journal nº 104, traducida por Frog2000.)

Peter Parker es el primero que del que nos acordamos. Si hay algún superhéroe que haya necesitado pasar por la consulta alguna vez, sin duda es él. Pero no temas: tu amigable vecino Spider-Man emergerá de la sesión con todas sus entrañables obsesiones intactas. Puede que encontremos algo psicológico relacionado con la raíz de sus problemas, pero mantendremos la psiche de Peter tan acribillada por las dudas y recelos como es habitual.

Con este artículo quiero llevar a cabo un tipo de psicoanálisis que desvele de qué forma nos suelen atraen los superhéroes apelando a nuestro subconsciente. En los círculos literarios, a este juego se le llama crítica psicoanalítica. Aunque no quiero liar las cosas explorando todas las implicaciones de la crítica psicoanalítica de una sentada, sin duda los principales postulados de la teoría necesitan de una breve enumeración. Así que si puedes tener paciencia durante un par de despiadados párrafos teóricos, te prometo que al final te podrás enterar de algunas revelaciones fascinantes y escandalosas. 
En estos tiempos ilustres, la mayoría de nosotros aceptamos la idea de que tenemos una vida mental subconsciente (o inconsciente) y que las preocupaciones de nuestro subconsciente tienen cierto efecto sobre nuestro comportamiento consciente. En la caverna de nuestra subconsciencia se recogen los residuos de nuestra imaginación y los anhelos primerizos (impulsos libidinosos que buscan la gratificación instantánea y los oscuros fantasmas de las fantasías infantiles.) Según seguimos vadeando la infancia, descubrimos que muchos de los impulsos del Id [Ello] no son socialmente aceptables, y en un esfuerzo inconsciente por aplacar a la sociedad, aprendemos a controlar dichos impulsos, mientras que durante el proceso adquirimos una consciencia o Superyó. Por lo general, nuestro control se logra mediante el compromiso: sustituimos o sublimamos los deseos prohibidos de nuestro Id con algunas alternativas aceptables. Pero a pesar del gran control que ganamos durante esta etapa, esos deseos secretos permanecen, así como los fantasmas sombríos de las fantasías por las cuales como infantes nos concedemos nuestros deseos secretos.

La crítica psicoanalítica supone que las estructuras argumentales y las caracterizaciones que encontramos en la literatura son formas e intenciones que funcionan como un vago eco de aquellas fantasías de nuestro subconsciente. Cuando nos topamos en la literatura con estas configuraciones, las emociones asociadas a las fantasías se empiezan a activar en nuestro subconsciente y su resonancia afecta a la respuesta de nuestro consciente respecto a lo que leemos. Por lo tanto, seguimos todos influidos por Jung, y fácilmente también estamos un poco "freudinizados". Al igual que los deseos de nuestro consciente son colmados por el desarrollo de la trama, también nuestro subconsciente paralelo (y prohibido) desea ser gratificado. Nuestras respuestas emocionales conscientes se ven por lo tanto reforzadas por las respuestas del subconsciente. Por otro lado, si los deseos subconscientes no son ratificados por las resoluciones conscientes de la trama, la falta de armonía resultante socavará nuestra satisfacción consciente y nos dejará vagamente infelices con el resultado de la historia.
La experiencia, dicen, puede resultar terapéutica: según atendemos conscientemente las evoluciones y giros de la trama, por otra parte disfrutamos subconscientemente de los deseos prohibidos, y además su indirecta gratificación los exorciza temporalmente de nuestro sistema (o, por el momento, los hace menos potentes.)

De todo esto se infiere que es probable que lo que más necesite este país sea un buen analista de 5 centavos. Y lo que viene a continuación no es más que mi humilde contribución, a un precio de apenas 2 centavos.

Comencemos por lo más obvio: muchos superhéroes del comic book tienen personalidades divididas. Por una parte, son figuras muy visibles, poderosos luchadores contra el crimen y la maldad. Por la otra, cada uno dispone de su propia identidad privada, una "identidad secreta" de dimensiones modestas y nada pretenciosas. En muchos casos, la personalidad de su vida privada es la de la persona "real": es esa identidad la que tiene una historia personal (nacimiento, padres, educación, salario, etcétera) La personalidad privada normalmente se convierte en superhéroe a través de un accidente por el cuál adquiere poderes especiales, o siguiendo un entrenamiento especial de algún tipo. Después de esto, se podría decir que el superhéroe es tan "real" como su identidad secreta.

Sin embargo, la cualidad esencial de esa identidad dual permanece virtualmente constante en todos los superhéroes: la identificación de la identidad secreta del superhéroe (o viceversa) por parte del público es algo que se tiene que evitar a toda costa. Podríamos avanzar varias razones para justificar el necesario esfuerzo vigilante por mantener secreta la conexión entre las dos identidades de un superhéroe. Pero muchas de ellas se pueden simplificar con una sola afirmación: si todo el mundo supiese la "verdadera" identidad secreta de tal o cual, la eficacia del héroe combatiendo el crimen y la maldad se podría ver comprometida.
A pesar de estas justificaciones, las circunstancias que rodean a la mayoría de los superhéroes son que su doble identidad se debe mantener en secreto. La ferviente protección de ese secreto arroja una evocadora sombra sobre la respuesta subconsciente de cada lector. En su dimensión más amplia, la respuesta de nuestro subconsciente frente a dicha protección de la identidad dual es muy parecida a la de aquel que guarda un secreto culpable. Es como si todas las identidades y personalidades privadas que también son súperhéroes tuviesen que mantener sus identidades como superhéroes en secreto porque de alguna forma, esas identidades están prohibidas o son aspectos inaceptables de sus personalidades. Si traducimos esta situación en términos psicológicos, las razones del subconsciente para mantener el secreto se empiezan a revelar claramente. En su guisa como súper-poderosos luchadores contra el crimen, la mayoría de los superhéroes son desenfrenadamente agresivos. En el subconsciente humano, la agresión se asocia con actos que por lo general están prohibidos. Son actos que surgen como consecuencia de intentar satisfacer los poderosos deseos del Id con el objeto de buscar la gratificación que la sociedad civilizada preferiría que la gente complaciese de otras formas (sublimadas.) Por otra parte, a pesar de que los superhéroes actúen nominalmente en nombre de la ley y el orden, la mayoría de ellos trabajan ajenos a la labor de esas fuerzas de la ley y el orden, y de hecho, suelen violar los procedimientos sistemáticos de aplicación de la ley, porque suelen arrastrar a sus enemigos ante la "justicia". (Por ejemplo, no hay muchos superhéroes preocupados por los derechos constitucionales de los criminales a los que persiguen.)
Al burlarse de los procedimientos policiales habituales, los súperhéroes desafían los dictados de la sociedad (una abreviatura de las estructuras de la conciencia o el superyó.) Por lo tanto, al realizar sus empeños acostumbrados los superhéroes se ven contaminados por dos características que en el subconsciente normalmente se ven asociadas con la conducta prohibida: son excesivamente agresivos y desafían a la autoridad. Por lo tanto, parece como si la culpable protección de la identidad secreta que realizan estas personas con vida privada que también son superhéroes fuese un aspecto más de la personalidad humana, aspecto que busca la gratificación sin tener en cuenta la corrección y decoro de las fuerzas de la autoridad debidamente constituidas: el Id, ese manantial de deseo libidinoso, burbujea debajo de la conciencia.

Cada vez que un superhéroe se disfraza con su colorido atuendo de batalla y sale a "luchar contra el crimen", también recae en un acto subconsciente mediante el que busca el cumplimiento de su deseo, un deseo libidinoso que arremete contra toda restricción y confinamiento de las costumbres sociales que normalmente se internalizan en la conciencia (o Superego). Su agresión por principio y sus violentos actos casi sin ley, simbolizan tanto el desafío como el deseo: algo normalmente prohibido. Y tales actos representan las indulgencias que anhela el Id. Con cada golpe que suministra en nombre de la justicia, el superhéroe satisface a la vez las ansias inconscientes del Id por dejar en libertad los dictados del controlador Superyó. A diferencia del resto de nosotros, el superhéroe se entrega abiertamente a satisfacer sus deseos prohibidos. Y ese es su secreto culpable.
Pero los actos violentos del superhéroe representan algo más que una indulgencia libidinosa generalizada. Como observó Leslie Fiedler ("New York Times Book Review", 5 de septiembre de 1976), en las súper-heroicidades también se pueden encontrar rastros de sexualidad. Para Fiedler, (tanto a nivel personal como históricamente) los comic books empezaron a finales de los veinte bajo la forma de las biblias de ocho páginas, aquellas arremetidas irreverentes contra la moralidad convencional que representaban a populares personajes de historieta en orgías de fantasía sexual. Según Fiedler, el "segundo inicio respetable" realizado por los cómics a finales de 1930 apelaba a los mismos apetitos que los panfletos de ocho páginas, excepto que la sexualidad esencialmente violenta de las Biblias de Tijuana se transformó en una versión más aceptable, la violencia física en nombre de la ley y el orden. Por lo tanto, las hazañas de Superman eran tan "esencialmente fálicas, horribles y mágicas" como los impíos actos sexuales de Tillie The Toiler y Mac que aparecieron tiempo antes para colmar las fantasías de un Fiedler de doce años.

(Continuará)

martes, 16 de junio de 2015

THE FEELING OF LOVE - TOUR CD 2010


THE FEELING OF LOVE - TOUR CD 2010

1-Waiting For The Cheerleader
2-Night Cold Dance
3-What´s Your Name? Who´s Your Dadd?
4-School Yeah
5-??
6-Dissolve Me
7-Mechanical Lamb
8-Young Jesus

AQUI.

lunes, 15 de junio de 2015

CÓMO UN TÍO MAYOR SALVÓ EL PERIODISMO MUSICAL ONLINE, por Warren Ellis

Por Warren Ellis para Wired, 2009. Traducido por Frog2000.

Creo que todos estamos de acuerdo en que en cuanto Melvyn Bragg se retire, deberían ofrecerme "The South Bank Show" [The South Bank Show fue un programa de TV de ITV Studios donde se ofrecían reportajes sobre la alta cultura y el arte popular indistintamente]. Si no por otro motivo, creo que por lo menos debería ser porque ha llegado la hora de que las artes mediáticas más serias den cobertura a los elementos de la industria cinematográfica japonesa que producen trabajos tan inventivos, bellamente diseñados y temáticamente musculosos como "El Pulpo Invade La Vagina", "El Pescado Que Crujió Y Ha Sufrido Heridas" y "La Anguila Y La Locha Que Atacan Por Culpa De Su Lascivia Parecen Algo Insanas".

Te aseguro que no te gustaría buscar todo lo que he enunciado para saber cómo es. Ese es el motivo por el que uno necesita la penetrante mirada artística del South Bank Show para descubrir y presentar esos artículos a la consideración de sus comprometidos espectadores. Francamente, soy la única opción real que podría reemplazar a Bragg cuando se retire, y he estado pensando en que Wired me debería patrocinar una campaña con ese fin. También quiero una de esas estatuas que Niyazov construyó sobre sí mismo. Ya sabes, la de 12 metros de altura, una de oro que gira para ponerse cara al sol. Pero ya nos pondremos más adelante con eso.

Dada mi relativa juventud y mi cuestionable bibliografía (y el hecho de que el editor de Wired, David Rowan, se eche a llorar cada vez que escucha mi nombre), entiendo que este trabajo podría no ponérseme inmediatamente al alcance. Mientras tanto, el siguiente que debería hacerse con las riendas debería ser Paul Morley. De hecho, ese curro siempre debería haber sido de Paul Morley, y si ITV desea cerrar la marca "South Bank Show" tras la partida del Señor Bragg, entonces simplemente se deberían inventar un nuevo nombre para la versión de Morley.

Es evidente que deberían asalariar a Morley hasta que accediese a comisariar y presentar un gran batiburrillo sobre las artes en televisión. Porque se ha convertido -o tal vez, se haya mantenido- como uno de los pocos neófitos reales y más agresivos de la vida cultural británica. Demonios, en un mundo perfecto estaría trabajando como director general de la BBC. Me siento inclinado a argumentar que Morley es el último guardián de los valores "Reithianos" [aquí Warren Ellis se está refiriendo a John Reith, uno de los primeros directores de la BBC]. Su libro "Words and Music" es el monolítico tratado equivalente de las grandes series retóricas de televisión del pasado de la talla de "Civilisation", "The Ascent of Man" y "Connections". Está muy cerca de ser una fusión de las tres, con un poco del Cosmos de Carl Sagan en la mezcla, pero dejándola fermentar durante mil años en un coche que se ha estrellado en el jardín de JG Ballard. A veces me digo que Morley lo escribió porque sabía que nunca conseguiría convertirlo en programa de televisión. En su lugar -y esto es muy importante- se terminó convirtiendo en la versión final narrativa y ampliada del epopéyico e innovador "mash-up" titulado Raiding The 20th Century. Estrictamente, el Raiding de Kev es una historia sonora de la música con técnica "cut-up", y por lo tanto, una historia de la música del Siglo XX. Kev se dio cuenta de que al contar sus historias, Morley también estaba contando la historia de Kev. Y por eso habló con Morley y produjo la versión ampliada a principios de 2005, llevando a cabo una cosa que en realidad no existía antes. Morley como neófilo: la versión "mash-up" en MP3 libre del libro.

Lo que me lleva hasta lo que Morley está haciendo ahora en lugar del "The South Bank Show". Teniendo en cuenta que el material impreso está aparentemente muerto, o al menos no se paga demasiado bien, Morley está ofreciendo su propio programa a través de los buenos oficios del Observer Music Monthly. Enterrado en la web presencial del OMM, una vez al mes se puede ver una presentación multimedia realizada por Morley. No es sólo una columna sobre música, sino el vídeo de las entrevistas que ha realizado como apoyo al tema del mes o de un tema en concreto, los archivos de música, las actuaciones filmadas, y lo más inquietante, un archivo Flash que rellena la pantalla con un inmenso Morley que aparece como enmarañado maestro de ceremonias de discoteca. Por eso es capaz de tratar cualquier tema de una forma que los periodistas de música normalmente no sabrían. Incluso sigue siendo periodismo musical, porque parece una performance musical y artística.

Y esto en una época en la que las revistas de música se están muriendo ignoradas y los periodistas musicales están señalando a los blogs como los asesinos de la prensa escrita. Ha tenido que llegar un tipo de unos cincuenta años para inventarse los parámetros culturales de la música pop de antes de que nacieran los niños de Pitchfork e ilustrar exactamente cómo se puede hacer periodismo musical en la red: mediante la combinación de cosas impresas y televisión y música y performance, para crear una nueva bestia. Y todos los demás: los blogs y los actores y la televisión y la tinta impresa, parecen un poco más lentos y estúpidos en comparación.

Así que, sí, Paul Morley puede mantenerme caliente el asiento en The South Bank Show. Pero tal vez ha demostrado que no lo necesitaba tanto como el programa lo necesitaba a él.

Sin embargo, yo sigo queriendo mi estatua.

viernes, 12 de junio de 2015

JAIME HERNANDEZ CHARLA CON ZAK SALLY (THE COMICS JOURNAL 300), 3 DE 3

Entrevista aparecida en The Comics Journal nº 300, coordinada por Jessica Lona y traducida por Frog2000. Parte 1, parte 2.

ZS: [Risas.] Deberían gustarle, son unos dibujos de Spiderman impresionantes. No tenía ni idea de que eso estuviese en mi interior, pero maldita sea, soy capaz de dibujar a Spider-Man de memoria.

JH: ¡Claro! Yo me sentí tremendamente orgulloso cuando me di cuenta de que podía dibujar el símbolo de Superman de memoria. Oh, tío, tuve que hacerlo.

ZS: [Risas.] ¿Cuando ocurrió?

JH: [Risas.] Oh, cuando era adolescente. Pero de niño ni siquiera sabía que era una "S". Pensaba que sencillamente era algo que estaba prendido en su pecho. 

ZS: Es una cosa bastante rara. Es una cosa rarísima de dibujar. Es como el negativo de...

JH: Si no lo dibujas bien, no tiene muy buena pinta.

ZS: No.

JH: Es como dibujar a Charlie Brown. Puede que te digas: "oh, parece fácil de dibujar." Y luego lo intentas y si, es bastante difícil.
ZS: Hey, ¿por qué no hay más historietistas que hayan hablado sobre el hecho de que Charles Schulz falleciese justo el día antes de que se publicase su última tira?

JH: No lo sé. Estuve pensando en el tema y mi conclusión fue que tenía un montón de material preparado para el final, porque no habría sido capaz de hacer otra cosa. Eso es lo que creo. Porque soñaba con que la última tira fuese una en la que parecía que Charlie Brown sí que iba a patear el balón, y por supuesto, al final no lo hacía. Y pondría final a la tira justo en ese punto. Pero al menos tenemos la carta donde escribió: "Gracias a todos por vuestro apoyo, he pasado unos años maravillosos", y otras cosas parecidas. También he pensado que quizá no hubiese sido capaz de... que igual su enfermedad no le iba a dejar seguir dibujando la tira, pero es mi opinión. 

ZS: ¿Y no crees que casi es como si hubiese puesto a Dios a prueba (esta es mi opinión)? [Hernandez se ríe.] Me refiero a que es como cuando fallece la esposa de alguien y el marido llevaba con ella...

JH: Es cierto, y él la sigue al poco tiempo. Si, puede ser. También pensé algo así, que cuando asesinó a su hijo, eso es lo que le mató. Ya no tenía nada con lo que seguir tirando, nada que lo mantuviese en movimiento. Si, puede ser.

ZS: Si, es raro que... dos o tres meses antes del verdadero final de la tira me vino a la cabeza. No recuerdo dónde, puede que estuviese en casa de mi madre o algo así, y dieron la noticia en televisión, anunciaron que iba a acabar la tira o algo parecido. Lo estaba viendo (era como un pequeño documental sobre él), y aunque no soy un llorón ni nada así... por alguna razón me quedé completamente expectante, y después de ver el documental me dije: "oh, ¡Charles Schulz!" Y empecé a chillar. No sé, quizá es porque había aprendido a leer con él.

JH: Si, también era ese tío que llevaba ahí toda su vida, durante toda nuestra vida. Crees que seguirá para siempre. Eso fue lo que pensé... aquí tenemos a los L.A. Dodgers, y a Vin Scully, el famoso locutor. Llevo escuchando su voz toda la vida. El tío acaba de cumplir 81 años y sigue en el mundo del deporte, y sigue siendo brillante y tal, pero me dije: "Dios, un día no volveré a escuchar su voz." Eso es lo que va a ocurrir. Es algo que lleva contigo toda tu vida y que pensabas que siempre estaría ahí. Supongo que es lo que pensaba sobre Schulz.

ZS: ¿Has leído ese libro de Schulz que acaba de salir?

JH: No, no lo he hecho. Sí que he visto el documental. Estoy seguro de que no es lo mismo, pero recuerdo que la gente decía del documental que "muestra su lado oscuro, y todo eso de que no era tan brillante y todo lo demás."

ZS: ¡No jodas! En mi caso me dije: "¿se habrán leído estos alguna tira de Snoopy?", probablemente no.
JH: Lo vi y pensé: "aparte de los millones de dólares, ¡creo que cada historietista también habrá tenido que pasar por muchas cosas!" Tuvo sus altibajos, hizo su trabajo y luego se volvió paranoico en cuanto a lo que pensaba la gente de él, sufrió todos esos altibajos por los que creo que pasa cualquier historietista. Me parece gracioso.

ZS: Era un libro extraño. Me lo leí entero, y me di cuenta de que el escritor decidía centrarse en algunas cosas extrañas. La relación con su padre y su madre, que no solían hablar mucho entre ellos. Luego había grandes disecciones psicológicas de Schulz. Lo estaba leyendo y era en plan: "tío, acabas de describir a cada habitante de Minnesota con el que me haya tropezado alguna vez." [Jaime Hernandez se ríe.] Como si él fuese una extraña anomalía psicológica. "¿Estás de broma, tío? ¡Se parece a cualquiera de los que he conocido!" 

JH: Una vez, cuando Gilbert y yo hicimos un tour de firmas en el ´92, pasamos por "The College of Comic Book Knowledge"...

ZS: [Risas.] ...yo... creo que estaba allí...

JH: ¿Estuviste?

ZS: Estuve en un coche bebiendo con Gilbert en algún momento, estaba borracho y le estuve molestando...

JH: Si, es cierto. Bueno, cuando hicimos el tour, alguien se trajo una carpeta donde se recopilaban los nombres de todos los artistas e historietistas de Minnesota. Muy bonito. Es como algo que es vuestro, propio, allí se ha criado [risas] toda esa gente talentosa y loca.

ZS: Curt Swan.

JH: ¡Ahí lo tienes! Ese tío hizo una lista con todos los historietistas de allí. Era asombrosa. Me gustaría habérmela guardado. 

zs: Me hubiese gustado verla. Conozco a algunos nuevos que de vez en cuando aparecen por aquí y por allá. 

JH: Los estáis engendrando, tío.

ZS: Eso espero, ¿no?

JH: [Risas.] Es como Wisconsin y sus asesinos en serie.

ZS: [Risas.] Y su requesón. Sabes que los de Minnesota odiamos a los de Wisconsin, ¿verdad?

JH: Me lo figuraba. Cuanto más cerca, más rivalidad.
ZS: Hablando del ´92 y de esa película y del resto de cosas, había una especie de grupo de... o yo pensaba que era un grupo... antes de que surgiesen todos los historietistas que se pueden ver hoy en día, en aquel entonces parecía como si no hubiese más que, por ejemplo, vosotros y Peter Bagge y Dan Clowes, erais como el centro de esta nueva cosa que estaba ocurriendo en los cómics.

JH: Ha sido la única vez que he sentido ese tipo de mentalidad de grupo.

ZS: ¿Es una sensación positiva?

JH: No, ¡es una sensación magnífica! Recuerdo que me encantaba estar en compañía de esos tíos, y también de las chicas, de todos los que estaban haciendo sus cosas en esa época. Sentía como una sensación de fortaleza, de poder, una especie de sensación en plan: "hey, conquistemos el mundo." Ya sabes: "este es el único lugar de la Tierra donde está ocurriendo algo así", o algo parecido. Lo más interesante era que cada uno de nosotros vivía en un Estado diferente. [Risas.] No sé cómo lo vería el resto de la gente. Me llegaban opiniones de que algunos creían que era como un club cerrado que no permitía la entrada de nadie más, algo exclusivo que les hacía pensar que éramos una mierda a la última. Bueno, nosotros creíamos que éramos una mierda a la última, porque estábamos haciendo todo el trabajo. 

Pero en mi caso me encanta relacionarme con gente que piense como yo y con la que pueda elaborar cosas. Guardarme sus interesantes pensamientos. Me gusta muchísimo. No es que intente excluir a nadie, sino que lo que quiero es charlar sobre algo sin tener que explicar toda la historia de mi vida, y allí estaban ellos. Es como cuando tu hijo empieza a ir a la escuela y empiezas a conocer al resto de padres, y tienes que explicar lo que haces como unas veinte millones de veces. Llevo haciendo cómics unos treinta años, y aquí me tienes, diciéndole a la gente: "no, no son dibujos animados, es un comic book, pero no es como Spider-Man, es más adulto, pero no es sexual, sino..." Y me sigue pasando que lo tengo que explicar todo. 

ZS: Puede que eso fuese lo que estaba intentando decir. Esa sensación de ¿qué es lo que estoy haciendo? Sé lo que estoy haciendo, pero para el resto del mundo es... sigo haciendo "libros divertidos."

JH: Y luego mi esposa se cachondea de mí porque alguien en el colegio, uno de los padres, me dice: "Sé quién eres. Me encanta Love & Rockets", o lo que sea, y mi esposa empieza a reírse de mí porque me estoy vanagloriando, y yo me pongo en plan: "no, ¡en realidad estoy contento de que alguien sepa lo que hago!" [Risas.] Es una buena sensación.

ZS: Creo que la primera vez que cruzamos algunas palabras fue en San Diego. Había gente haciendo cola, sé que fue en la convención de cómics, pero vosotros estabais ocupados todo el tiempo firmando. Fue... se podría decir que había gente que llevaba leyendo Love & Rockets desde hacía mucho tiempo, y que significaba mucho para ellos. O al menos es lo que me parecía.
JH: Y que acudan significa mucho para mí. Me gusta... [risas]. Me gusta conocer a gente que sabe lo que hago. Punto. Que no tenga que explicarles quién soy. Ya sabes, es el único momento en el que conozco a gente en persona a la que le gustan mis cosas. 

ZS: Claro.

JH: Quiero que me quieran. [Risas.]

ZS: Ese grupo de historietistas de los noventa del que hablabas antes, esos tíos con los que sientes que hay mucha afinidad, ¿sigues sintiendo lo mismo por ellos?

JH: Me gusta verlos más como a viejos amigos. La verdad es que no nos vemos demasiado. Es casi como si nuestros cómics hubiesen seguido rutas diferentes. Nunca quise verlo como una competición en plan "oh, espera, este se está haciendo más popular, este otro va a hacer una película, oh, mierda. Se convertirá en alguien demasiado bueno para nosotros." Nunca me ha gustado verlo de esa forma, pero sí, tiendes a distanciarte. Y los ves cada diez años y siguen siendo los viejos colegas, y siempre te generan buenas sensaciones. 

Pero como comprenderás, se han ido por otro sitio. Además, me parece que toda la industria y que todo el mercado alternativo está muy fragmentado. Ahí tienes al mejor grupo de historietistas del mundo viviendo aquí y allá, aunque comenzaron aquí. Es difícil seguirles la pista. Muy pronto empiezas a sentir como que estás compitiendo. No, nuestros historietistas son mejores que los suyos, o algo parecido. Y eso es una estupidez, pero eso es lo que nos separa. Todos intentan encontrar su lugar, así que empiezan a actuar de esa forma. No sé. Quizá sólo sea mi manera de verlo, porque estoy solo en mi pequeño estudio. Pero es lo que a veces me parece. 

ZS: Tengo un par de amigos historietistas, y suelo ir a las Convenciones y allí me encuentro con toneladas de gente a la que me apetece ver, y al mismo tiempo también está ese otro nivel, como si fuese una pequeña piscina llena de creadores de cómic, como una pequeña tarta que de alguna forma es un lugar de críticas y comentarios agudos, como una especie de locura. Aunque dicho esto, la mayoría de los tíos que conozco en el medio del cómic son gente bastante maja. También hay algún completo gilipollas, eso sí. En los viejos tiempos del Journal se podía hablar sobre ellos, pero ahora ya no. Porque el Journal se ha vuelto cool. [Hernandez se ríe.] Eso es lo que me parece, ¿no?

JH: ¿Mola el Journal?

ZS: ¿Lo hace?

JH: Ahí lo tienes. Ya tenemos algo más sobre lo que hablar. 

ZH: Bien, demonios.

JH: ¿Qué opinas?

ZS: No sé. [Risas.] ¿Puedes compartir conmigo algo sabio?
JH: Veamos.

ZS: Aún me siento como... estoy a punto de cumplir 38. 

JH: Y llevas haciendo cómics casi tanto tiempo como yo.

ZS: ¿Tienes...? ¡No!

JH: ¿No decías antes que ibas a volver a hacer tus mini-cómics? ¿Para cuando?

ZS: Oh, bueno... claro que sí... Claro, ¡aunque apesten!

JH: ¡Pero los estás haciendo! ¡Y sin miedo alguno!

ZS: [Risas.] No, algunos los he hecho completamente aterrado.

JH: Si, pero los hiciste, y esa es la diferencia. Moviste el culo. Te pusiste a currar. Pusiste tus sentimientos, tu cuerpo, tu alma... en ello. Espero que lo hicieras.

ZS: Probablemente puse demasiado.

JH: En ellos. No hay nada más audaz. Mis cómics... pongo en ellos toda mi jodida alma, así que si alguien los menosprecia y dice que solo son mierda vieja... una mierda, claro que puede herir mis sentimientos. Porque cada vez pongo toda la carne en el asador, y no me escondo. No sé dónde nos llevará eso: igual a la auto-compasión [Risas.] De todas formas, estábamos hablando de tus cómics. Pusiste toda la carne en el asador desde el principio, así que es mejor que pienses que eres un joven valiente.

ZS: Tampoco puedo.

JH: [Risas.] ¿Pero qué más sabiduría puedo compartir? Bueno, lo primero es que diría que has llegado demasiado lejos en tu camino, y no te hablo desde la posición profesor-estudiante, o algo así, pero... es mi forma de ver las cosas. Entiéndelo. Todo lo que haces... si no eres un "fake", alguien se pondrá a buscarlo. [Risas.] Esa es la sabiduría en la que creo. Y quizás tienes que seguir enojado. [Sally se ríe.] Y hambriento. Algo hambriento. Al final podrás alimentarte porque estás cansado de morirte de hambre, todo eso. Tienes que mantenerte justo en el punto en el que pasas hambre, donde todavía tienes ganas de comunicarte. Elaborando tu... Maldita sea, aquí estoy yo. Y la ira también ayuda.

ZS: Ya lo pillo. [Risas.]

JH: Bueno, mira, ahí lo tienes. Y si aparece en tu obra... creo que hay ira de la buena y también de la mala. Pero la ira positiva la puedes sacar cuando quieras. En otras palabras, aunque las cosas sigan apestando ahí fuera, estoy intentando enseñarte cómo se puede hacer el bien. Eso es todo lo que sé. [Risas.]