viernes, 28 de febrero de 2014

ASTERIX Y LOS PICTOS


Mini-reseña rescatada de facebook (28 de Octubre de 2013), por Frog2000.

¿Es el último álbum de Astérix (y los Pictos) mejor que los cinco anteriores? Indudablemente, sí. ¿Se echa de menos a Uderzo? Uderzo inventó el estilo de dibujo que en esta historia ha sido fotocopiado y estandarizado impunemente sin aportar nada más. Pero el dibujo del nuevo artista es mejor que el de los cinco últimos tomos de la colección. ¿Se ha estandarizado también el guión? Si, quizá lo más sangrante sea que, al igual que ocurre con Uderzo, todos los tics de los guiones de Goscinny, (que inventaba nuevas situaciones en cada historia, tenía un humor único y sabía desarrollar una aventura del punto A hasta el Z con soltura, gracia y maestría) se han recogido y utilizado según vayan tocando: las riñas entre el jefe de los Galos y su esposa, las peleas entre el pescadero y el herrero, la obsesión de Obélix con su peso, los piratas... ¿Actúan "fuera de personaje" los personajes? No, por eso mismo que acabo de comentar. ¿Mola la historia? Mola lo mismo que cuando los Simpsons se marchaban a Africa o a Brasil. No demasiado. ¿Recomiendas este nuevo número de Astérix? Es el perfecto producto capitalista: una fotocopia sin alma de lo anterior que se degusta con agrado y se almacena en la estantería y en el olvido. No dejará ninguna marca, pero como placebo es muy efectivo.

miércoles, 26 de febrero de 2014

SHINE ON, SWEET STARLET SOUNDTRACK


Shine On, Sweet Starlet Soundtrack
(Sympathy For The Record Industry, 1998)

A1-The Couvairs - Shake Baby
A2-The Royal Pendletons - King Bee
A3-Detroit Cobras - Coming Home
A4-The Regals - Bo Peep Show
A5-The Persuaders - Revenge
A6-Action Family - Diddley Squat
A7-Interstate Leisure Kings - Best Liqour Store
A8-The Mullens - Boiler Maker
B1-'68 Comeback - Dick C. Belle
B2-Bantam Rooster - Catfight
B3-Frigg A-Go-Go - Daddy
B4-The Regals - Snake Charmer
B5-Necessary Evils - Starlet D.O.A.
B6-The Regals - Memphis Babylon

AQUI.

martes, 25 de febrero de 2014

ECTS, por Warren Ellis

Artículo de "Desde el Escritorio de Warren Ellis", Volumen uno (Avatar, 2000). Traducido por Frog2000.

Hace unas semanas visite unos cuántos sitios del norte durante mi gira por Escandinavia y asistí al ECTS, una de las ferias comerciales de videojuegos más grandes de Europa. Tan grande que podría llenar el Olympia de Londres, pero se lleva a cabo en una Avenida que ocupa aproximadamente el mismo terreno que el Centro de Convenciones de San Diego. Solo acuden profesionales de los juegos de ordenador. Como guionista del próximo juego de Rage Software, "Hostile Waters", fui uno de los invitados.

Fue muy educativo.

Para ser más conciso, pasé una tarde en el corazón de una industria verdaderamente boyante.

Había gente que estaba completamente feliz.

Los expositores podrían avergonzar la cursilería de los que se pueden ver en San Diego. Eran ostentosos, horriblemente caros y ULTRA-cursis. Algunos de los puestos medían dos pisos de altura y tenían monitores de vídeo y consolas de juegos ubicadas en las paredes, montones de ellas, y enjambres de personal (jóvenes, listos, entusiastas) circulando entre los expositores, ayudando, charlando, informando. La caseta de Acclaim era monstruosa: dos torres, un sistema de sonido retumbante, una cueva llena de videojuegos, una amplia pasarela sobre la cueva que conectaba ambas torres, incluso bailarinas danzando. Bailarinas. Claramente, esa caseta costaba más que lo que le había costado funcionar a Acclaim Comics durante los últimos doce meses.

Esto es enseñar cómo el negocio se revuelca en dinero mientras está contento de pregonarlo. Me rodeaban chavales de unos veintipico años o incluso más jóvenes que llevaban tarjetas donde se podía leer DIRECTOR o PRESIDENTE, o DIRECTOR CREATIVO o PEQUEÑO BASTARDO RICO. Julian Windows, mi supervisor de "Hostile Waters", actuó como Virgilio en mi propia actuación a lo Dante, explicándome que estos chicos diseñaron juegos exitosos en su adolescencia, ganaron dinero y, o bien formaron sus propias compañías, o bien las vendieron a empresas más grandes por un puesto para siempre o por una buena cantidad de pasta. A los 25 eran ejecutivos de alto nivel de la cultura del videojuego, completamente asentados. Si te gusta más describirlo de esta forma, eran los nuevos brokers, los nuevos chicos que están construyendo su riqueza y que se preparan para vivir en la treintena. Exceptuando a aquellos que no lo habían conseguido, claro. Lo peor que tenían era una gran dependencia de la cafeína y unos cuántos granos en la cara porque básicamente vivían del azúcar. Probablemente tenían mucho en común con los chicos de Image en el momento en que se marcharon de Marvel. No significará nada para los americanos, pero por el amor de Dios, Lily Savage estaba allí. No tengo ni idea de por qué.

Esta gente conoce bien su cultura. Allá dónde ibas, había otra modelo charlando, otra mascota femenina, otra mujer disfrazada de espandex atrayendo a los chicos como moscas. Los videojuegos es un mercado (poco sorpresivamente) muy masculino, y un joven varón del negocio es muy propenso a fantasear. Allá por donde iba, veía mujeres vestidas de fantasía. Las pocas mujeres vestidas como personajes de cómic de la San Diego Comic Con no se podían ni comparar con esta violenta invasión. Había docenas, quizá unas cien. Las bailarinas, Lara Croft, chicas vestidas de corredora de coches en cuero blanco, la dómina que golpeaba en el culo a los que pasaban cerca suyo con un látigo al mismo tiempo que repartía flyers, las "enfermeras sexys", las vampiras y las asesinas de vampiros... y todas estaban fomentando esta rugiente industria.

Un atrevido, boyante, enriquecido y desvergonzadamente manipulador negocio. Pero fíjate en esto. De camino a casa abrí una revista de videojuegos. La historia que resaltaba era: una compañía que vendía un juego sobre gangsters había alquilado los servicios del famoso y envejecido villano londinense "Mad" Frankie Fraser para que les ayudase a promocionarlo. Unos cuántos anuncios, ese tipo de cosas. El resto del negocio se había vuelto loco. No te lo pierdas... puede que en tu juego puedas cargarte ancianas, estallar bebés, detonar aliens, decir la palabra "joder", realizar incalculables carnicerías repugnantes, pero a esta compañía la habían repudiado porque asociarse con un conocido villano lo habían considerado como... si estuviese desacreditando el negocio.

Y la compañía claudicó. Se deshicieron de Frankie y pidieron perdón a toda la industria.
Boyante, enriquecida, desvergonzadamente manipuladora... y en el fondo totalmente cobarde.

Tengo la intención de aprender más sobre el negocio de los videojuegos. He conocido a gente muy maja en el ECTS y he aprendido un montón gracias a su generosidad. Pero por el amor de dios...

...me recuerda un poco a los cómics cuando simplemente se quedaron repantigados en su sillón durante la ola especulativa.

Southend, Londres,

28 de Septiembre de 1998

lunes, 24 de febrero de 2014

¡MAS ATERRADOR! ¡MAS DESTRUCTIVO! EL CADILLAC DE FRANKENSTEIN (2 DE 4)

¡Más Aterrador! ¡Más Destructivo! El cadillac de Frankenstein, parte 2 de 4. Artículo para Dodgem Logic nº 4 (2010) escrito por Alan Moore. Traducido por Frog2000. Parte 1.

En el concepto sobre cómo podría ser la vida dentro de unos cuántos siglos de Gernsback no hay nada que se parezca a una preocupación social parecida a las de “La Máquina del Tiempo”. En su lugar se hace hincapié en otros ingredientes, fetichizando los elementos científicos de la ficción y la tecnología insólita para convertirlos en el tema principal alrededor del que gira toda la narrativa, que ya no es el sencillo dispositivo que les permitía a H.G. Wells o a Mary Shelley explorar ciertas ideas que previamente habían resultado inaccesibles. Los autores que siguieron inmediatamente a Gernsback disponían ahora de un mercado en rápida expansión donde editar su obra compuesto por las revistas pulp de ciencia ficción que florecieron tras la estela de “Amazing Stories”, muchas de ellas calcadas de la templada visión del futuro de Gernsback, donde la ciencia ha retrocedido hasta alcanzar los límites de lo imposible. E.E. “Doc” Smith, creador de la serie de Space Opera de “Lensman”, había escrito el primer tomo de su saga en algún momento entre 1915 y 1920, pero tuvo que esperar hasta 1927 y la reciente aparición de “Amazing Stories” (su primer número estaba relleno de reimpresiones de algunas historias clásicas de Verne, Wells y Poe a falta de cualquier material nuevo y original), antes de que algún editor quisiera editarlo. Abraham Merritt, que más tarde sería conocido como autor de fantasía exótica, hizo su debut en la ciencia ficción publicando en Amazing ese mismo año, mientras que 1928 sería testigo del “Armageddon 2419” de Philip Francis Nowlan, donde daría su primer paseo el aventurero del futuro Buck Rogers.
Al quebrar en 1929, Gernsback vendió Amazing Stories, aunque más tarde (ese mismo año) volvió al negoció como editor de “Science Wonder Stories” y “Air Wonder Stories”. Las dos se fusionaron en la única “Wonder Stories” en 1930, que contaría con “Una Odisea Marciana”, de Stanley Weinbaum, y dos juguetonas historias protagonizadas por duros astronautas provistos de rayos láser escritas por Edmond Hamilton. Además, fue en 1930 cuando vio por primera vez la luz el “Astounding Stories” del editor Harry Bates, escaparate de las obras “space-operísticas” de Murray Leinster y Jack Wiliamson, adquiriendo una gran repercusión por su traslado de los argumentos típicos del Oeste al espacio, donde sustituyeron las diligencias por cohetes y los Cherokees por los hostiles habitantes de Neptuno. Esta fama duró hasta que John W. Campbell se puso al cargo de Astounding en 1938 y empezó a impregnar las historias de una base científica mayor, incluso aunque en esencia siguiesen siendo “space-operas”. La “Space Opera”, normalmente ambientada en una época futurista donde una América más potente había empezado a extender su benigna influencia por todo el sistema solar, se convirtió en el modelo predominante de la ciencia ficción norteamericana hasta finales de los cuarenta, cuando empezó a publicar una nueva, y quizá menos complaciente, generación de creadores como Philip K. Dick. Pero antes, durante más de veinte años el campo de la ciencia ficción americana estuvo dominado por las heroicidades de la mochila cohete cayendo en picado que acarreaba el Buck Rogers de Nowlan o el Lensmen de Smith, toscos pioneros aventurándose más allá de las estrelladas fronteras sin límites, libres de ataduras de consideración ética o de las leyes de la física. El entusiasmo con el que Estados Unidos acogió el género me lleva a formular una pregunta capital: en lugar de Historia, ¿no será Ciencia Ficción lo que en realidad posee EE.UU.?

Cuando la mayoría de naciones quieren estimular su identidad nacional, quizá más que nunca en épocas de penuria, suelen apelar a las reservas históricas o mitológicas de la nación. Por ejemplo, en Bretaña los líderes recapitulan rutinariamente el espíritu frente al Blitz, o la historia de Winston Churchill o la del Rey Arturo cuando intentan persuadir al país de que acepte algo que no le va a agradar demasiado, como los recortes en el gasto público o un costoso conflicto con un país extranjero. En efecto, lo que la mayoría de naciones intentan comunicar es “Mira lo que hemos sido”. Por el contrario, América sólo tiene unos cortos dos mil años de antigüedad y una breve historia que en su mayoría se basa en el genocidio y la esclavitud, cosas que por lo general requieren que se corra un tupido velo en lugar de ser aireadas. Ausentes de mitos o folklore y sin reservas históricas que saquear, ¿no estará América en su lugar utilizando los futuros proyectados de la ciencia ficción para asegurar “Mira lo que podemos llegar a ser” a todo el mundo?
Después de todo, esta nación se fundamenta de una forma más literal en sus proyecciones, sueños y esperanzas de un “Nuevo Mundo” que la mayoría del resto de países, empezando por sus refugiados escapados de la Guerra Civil inglesa, continuando por los familiares de Benjamin Franklin y George Washington que habían llegado desde Northampton, y prosiguiendo por los puritanos que se inspiraron en El Proceso del Peregrino de Bunyan para buscar una Nueva Jerusalén en la que sus más fervientes creyentes se pudiesen realizar por completo. Con las miras puestas fijamente en el futuro desde el principio, las visiones de una Tierra Prometida predestinada en ese nuevo país, disponibles para todo el mundo, eran inicialmente religiosas y tenían a Dios como causa de todos sus milagros. Sin embargo, a finales del S. XIX y principios del XX empezó a hacerse cada vez más evidente que la mejor oportunidad que tenía América de evolucionar recaía en la ciencia y en la industrialización en lugar de en la intervención divina. Hasta cierto punto, en las fantasías de la nación Dios había sido reemplazado como única fuente de milagros. Sus habitantes empezaron a preguntarse qué sería ese aplasta-átomos, y sin embargo, de forma inversa, la religiosidad y milenarismo pareció empezar a expandirse y tener en cuenta la ciencia que aparecía en los relatos de ciencia ficción. En la América actual, cuando la nación más científicamente precoz del planeta está enseñando creacionismo en los programas de Ciencia de los colegios de Kansas, la tensión entre el puritanismo que se aferra a Dios del pasado y los anhelos por la utopía tecnológica de Hugo Gernsback parece mucho más evidente.
Podría decirse que en 1945 culminó la afinidad de América con la ciencia ficción y el Apocalipsis bíblico, en un momento en el que lo que por lo general solían ser conocidas como “bombas atómicas” fueron arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki, causando una devastación tan terrible que hizo que la ira que cayó sobre Sodoma y Gomorra fuese una minucia en comparación. El hecho de que esas bombas atómicas fuesen armamento de ciencia ficción manifestándose en la vida real se puede demostrar repasando la obra de John W. Campbell, que había publicado una fantástica descripción de un arma cebada mediante una fisión nuclear en su “Astounding Science Fiction”, revista que se basaba en la ciencia de forma rigurosa y que se estaba publicando justo antes del bombardeo de Hiroshima. El autor quedó desolado y además fue interrogado por unos agentes muy nerviosos del F.B.I. Irónicamente, el amanecer con forma de hongo nuclear de la Era Atómica que había inflado tantos sueños optimistas en la ciencia ficción, también atenuaría, al menos durante un par de décadas, la dominación del medio por parte de la “Space Opera”, porque parecía que había dado comienzo una invasión de nuevas voces disidentes, como la del debut de Philip K. Dick en 1949 en el entrañable magazine pulp anti-gravitatorio y con pastel de queso incluido “Planet Stories”. Fue también a finales de los cuarenta cuando en algunos otros países se empezaron a ver respuestas de cosecha propia al auge americano del pulp de ciencia ficción, primero con el “New Worlds” de John E. “Ted” Carnell en Inglaterra que se empezó a publicar en 1946. Más tarde se convertiría en el hogar de jóvenes escritores radicales como J. G. Ballard y el estimable Michael Moorcock, uno de los primeros y más importantes ejemplos. Aunque al hablar en términos de calidad artística o de ideas este círculo internacional de ciencia ficción fuese enormemente importante, aún así, desde sus inicios tan sólo fue una reacción al mercado americano, más comercial y exitoso. Tom Swift se seguía publicando y en gran medida el género seguía siendo un fenómeno netamente americano.
De todas formas, comparado con el pasado, el paisaje de la Ciencia Ficción Americana de los cincuenta parecía un terreno incómodo y sombrío, puede que por todas las dudas que se habían generado, en parte por el aplastamiento sistemático de las dos ciudades japonesas unos años antes, y en parte por la paranoia creciente que desembocó en la caza de brujas e inquisición anti-comunista del Senador Joe McCarthy. Esta nueva disposición de ánimo resalta mucho cuando nos fijamos en las películas, en los comic books y en los programas de televisión de la época, porque la propia literatura de ciencia ficción parecía reacia a abandonar los amoríos interestelares y volver su mirada hacia los temas y eventos que estaban ocurriendo en su propia casa. Dicho esto, incluso la “space opera” de los cincuenta se decantaría por un enfoque más sociológico, preocupándose más por las culturas alienígenas imaginarias que por los cohetes que les permitían visitarlas, por lo tanto permitió reflejar y parodiar la sociedad terrestre mediante elaboradas historias sobre extrañas Civilizaciones que medraban entre las nebulosas. De forma adicional, esta década fue testigo del nacimiento de nuevos talentos resueltos a ampliar la definición de lo que era ciencia ficción, o de lo que podía llegar a ser.

Por ejemplo, 1950 dio la bienvenida a la publicación de “The Martian Chronicles” [Crónicas Marcianas] de Ray Bradbury, fábulas que refulgían como joyas y que intentaban empujar la ciencia ficción hacia un lugar tan conmovedor y encantador como la poesía. Al año siguiente, la historia de Phillip José Farmer titulada “The Lovers” [Los Amantes], con sus exploraciones interplanetarias en las que el protagonista se sentía atraído por una planta imitadora extraterrestre que tenía la intención de tener relaciones físicas con él, puede que se convirtiese en la primera oferta del género que se tomaba el sexo completamente en serio, siendo objeto de una enorme controversia. En 1952 se editó “The Demolished Man” [El Hombre Demolido], de Alfred Bester, donde la “space opera” tradicional alcanzaba nuevas zonas estilísticas, experimentando su autor con la forma de escribir de un modo que prefiguraba la nueva ola de ciencia ficción que surgiría cerca de quince años más tarde, mientras que en 1953 Ray Bradbury regresaría con Fahrenheit 451º (la presunta temperatura a la que las páginas de los libros entran en ignición), el informe narrativo de un futuro en el que la quema de libros es común y que introduciría el concepto de ciencia ficción distópica en el mercado norteamericano, tan tradicionalmente optimista, un concepto que para entonces resultaba bastante familiar en la escena Europea. Durante 1954, el libro de Leigh Brackett “The Long Tomorrow” llevó esta tendencia considerablemente más lejos en lo que bien podría ser la primera novela de ciencia fi, cción post-nuclear. “Tiger, Tiger”, (también conocida como “The Stars My Destination”, [Las Estrellas, Mi Destino]) de Alfred Bester, aparecería un par de años más tarde, haciendo evolucionar la experimentación en la forma de escribir que era sello habitual del autor y detallando la sobrecogedora leyenda del astronauta Gully Foyle y su “excursión”.
James Blish parecía más abiertamente convencional en su “A Case of Conscience” [Un Caso de Conciencia], de 1958, donde se consideraban cuestiones religiosas planteadas por un periodista interplanetario del calibre de “¿tienen alma los alienígenas?” Al año siguiente la década conoció una magnífica conclusión con la novela de Walter M. Miller titulada “A Canticle for Leibowitz” [Cántico por Leibowitz]. Este gran trabajo maravillosamente convincente combinaba las preocupaciones duales de América sobre la celosa religiosidad del pasado y el incierto futuro basado en la ciencia mediante una consistente descripción de un yermo post-apocalíptico donde monjes católicos aislados en colonias trabajaban pacientemente en manuscritos iluminados que se encontraban decorados con fórmulas y diagramas de circuitos, sin apenas comprensión de lo que estas reliquias pre-ruptura podrían haber significado alguna vez o lo que podrían significar cuando las desvelasen.

En el resto de medios donde se manifestaba la ciencia ficción se desplegaban preocupaciones incluso más sombrías y perturbadoras. En la magnífica línea de cómics de la EC editada por William M. Gaines aparecían vistosas adaptaciones de Ray Bradbury junto a memorables historias de ciencia ficción con finales sorpresa que a veces trataban temas como el racismo o el holocausto nuclear, mientras que en la televisión el mesmerizante programa de Rod Serling titulado “Twilight Zone” asumía un enfoque similar que hacía referencia al ancho espectro de ansiedades y anhelos del subconsciente americano. Posiblemente fuese la mirada más franca que se haya hecho alguna vez sobre la mente colectiva del público americano. Lo mismo parecía ofertarse en las películas de ciencia ficción de la época, en su mayoría ejercicios de paranoia escasamente maquillada. La versión original de Don Siegel de “Invasion of the Body Snatchers” [La Invasión de los Ladrones de Cuerpos] realizada en 1956, parecía servir como metáfora de la insidiosa introducción del Comunismo en el país, tal y como fue percibido en la Era McCarthy: al igual que le ocurre a la gente-vaina de la película, el vecino que baja por la calle también podría haberse convertido en un comunista y sin embargo seguir pareciendo la misma persona. Si lo miramos de otra forma, dado que lo más ofensivo que hace la gente-vaina parece ser permitir que sus barrios se vayan al infierno, dejando baches en las carreteras y basura sin recoger, puede que la película también representara la antipatía generalizada hacia los inmigrantes de cualquier tipo, fuesen blancos pobres, negros o hispanos, basándose en la denuncia realizada por el Daily Mail de que la inmigración podría afectar los precios de la propiedad en cualquier momento.
Por el contrario, en la película de 1951 del director Robert Wise “The Day the Earth Stood Still” [Ultimátum a la Tierra] se nos sugería que los visitantes del espacio bien podían haber evolucionado en mayor medida que los humanos y ser más compasivos de lo que somos nosotros, revelando en cada encuentro que el verdadero monstruo es la Humanidad. Mucho menos reflexiva pero involuntariamente igual de reveladora era la película de 1957 “Amazing Colossal Man” del director Bert I. Gordon, en la que un hombre se ve expuesto a la radiación nuclear, creciendo a continuación hasta alcanzar una altura tan monstruosa que sólo se puede vestir con lo que parecía ser un gigantesco pañal. El hecho de ser calvo le daba la apariencia de un bebé de cien pies de alto que parecía incapaz de comprender por qué de repente ya nadie quería ser su amigo o incluso quedarse cerca suyo. Herido por el rechazo totalmente incomprensible, el enorme crío radiactivo entraba en trance y se lanzaba en una gran carrera de destrucción vestido con un taparrabos. No es muy difícil darse cuenta de los paralelismos con Estados Unidos, un país que (si hablamos en términos históricos) seguía en pañales cuando consiguió la bomba atómica, convirtiéndose de repente en la nación más grande y poderosa del planeta, por no mencionar que también era la más temida. La película de Gordon se puede ver como una reacción tardía de América al bombardeo nuclear de Hiroshima y Nagaski, y resulta interesante observar que el primer Godzilla del director japonés Inoshiro Honda, rodado para la Toho en 1954, vislumbra algo bastante parecido, una metáfora involuntaria de la propia relación de Japón con el poder nuclear. Las primeras películas de la serie mostraban sin ningún tipo de ambigüedad al saurio protagonista como encarnación del destructivo poder de la energía atómica, una entidad capaz de exhalar fuegos radioactivos y que podía pisotear ciudades enteras. Sin embargo, en las últimas entregas, realizadas después de que Japón modificase su actitud en cuanto a la energía nuclear, Godzilla es amistoso, capaz de comunicarse y vivir junto con otros monstruos amigables en la Isla de los Monstruos, siempre listos para proteger su hogar si se ve amenazado por fuerzas extranjeras. La ciencia ficción, que siempre había sido un espejo de cristal mágico en el que se conjuraban visiones de futuros idealizados, parecía estar reflejando las posibilidades más oscuras y problemáticas, o por lo menos lo estaba haciendo de una forma parcial.

(Continuará)

sábado, 22 de febrero de 2014

NECESSARY EVILS - LIVE @ THE CHEMICAL LOUNGE LAS VEGAS 1997


The Necessary Evils - live @ The Chemical Lounge Las Vegas 1997 LP (Slovenly Recordings, 2005, 300 copies)

1-Deceiver
2-Flames O' Heat
3-Lost My Baby
4-Rock'N'Roll
5-William
6-Buzzsaw
7-Backstabber
8-Butcher's Floor
9-I'm Dead
10-Tragedy
11-Pretty White Girl
12-Twist Grind Rock & Burn

AQUI

--- INFO

viernes, 21 de febrero de 2014

BEOWULF


Reseña rescatada de facebook. 23 de Noviembre de 2013. Por Frog2000.

Beowulf, de Santiago García (El Vecino) y David Rubín (La Tetería del Oso Malayo), es un cómic que acaba de editarse en un formato grandote que ratifica que Astiberri es la editorial que mejor publica y cuida sus productos. Aquí, la mítica historia del enemigo de Grendel se agiliza (cuando hace falta), ralentiza (cuando es necesario) y vigoriza (durante todo su recorrido) a través de un guión que estoy por apostar que ha sido densamente cercenado y vuelto a recomponer por Santiago, casi convirtiéndolo en un documental (o "falsumental", porque relata algo que nunca ocurrió) sobre las Leyendas (como género). Una obra gigantesca tanto en contenido como en continente, y no sólo por lo que se dice a través de un dibujo espléndido al servicio del guión, sino por lo que se calla en las elipsis que hacen aparición cuando resulta apropiado. Nombraría a Frank Miller (al bueno, no el "fake" que responde a ese nombre hoy en día) pero sería hacerles un flaco favor a los autores de este tebeo de rechupete. El autor de "Mandorla" ha comprendido tan bien los entresijos de la narrativa que desde que abrí la portada del cómic hasta llegar al final, la lectura se me pasó en un suspiro y, como dicen en mi pueblo, no me levanté ni para cagar. Me quito el sombrero. Respecto al dibujo de Rubín no se le podrían lanzar más elogios que los que se le dedicaron con su obra anterior, El Héroe, donde también realizaba el guión. Quizá ya sólo queda decir que todavía es mejor, el muy jodido, pero eso no sería decir mucho, ya que el personal y adictivo estilo del autor ya ha sido totalmente desarrollado y enarbola de forma estilizada y moderna los entresijos de los héroes y villanos que aparecen en escena. Un tebeo tan adictivo y sangriento (¡espectáculo!) como (de nuevo, como dicen en mi pueblo) acojonante, pasto de todas las recompensas del próximo año, ya veréis.

jueves, 20 de febrero de 2014

GRAVE BLANKETS - YOUR INJURED WAYS 7"


Grave Blankets - Your Injured Ways 7"
(Record Time!, 2007)

A-Your Injured Ways
B1-You'll Know Everything
B2-Something You Say

AQUI.

miércoles, 19 de febrero de 2014

FORUM Y YO: CURIOSIDADES (21 de 25): EL TODOPODEROSO

EL TODOPODEROSO
(Artículo rescatado de facebook. 1 de Febrero de 2014. Por Frog 2000.)

El Todopoderoso es la leche. Aparece por primera vez en Secret Wars, un exitoso tebeo de la Marvel hecho a trancas y barrancas que duró 12+9 números más cienes y cienes de spin offs que iban saltando entre las colecciones más dispares (Rom, Doctor Extraño), a cada cuál más demencial, y donde básicamente se nos relataba la historia de Dios hecho hombre (como lo que hicieron Lee y Kirby en los sesenta con Galactus, pero en los ochenta y con el mismo espíritu juguetón de vuelta de todo que parecían respirar las huestes que padecieron a Reagan, mi supervillano favorito). El Todopoderoso ("Beyonder" en el original) era inmaduro, bienintencionado y terminó teniendo muy mal café, pero lo que le retrataba por completo era que hacía lo que le daba la gana, que para eso era dios. Algunas de sus aventuras eran antológicas, como cuando convencía a Dazzler de que él era su macho definitivo. Dazzler era la mujer de bandera de la época en los cómics de la editorial y provenía de un olvidable pasado en el que había trabajado como patinadora y cantante discotequera, algo que algún guionista que había tenido un mal día, o resaca, había ripeado directamente del despreciable film Xanadú. El Todopoderoso convencía a Dazzler a golpe de "superpoder de persuasión" de que debía amarle locamente después de haber gastado todos sus cartuchos intentado ligársela con un amplio abanico de románticas situaciones cliché, sin conseguir ningún resultado, (¿cuántos fans vírgenes babearían y se harían cábalas con esa escena en los ochenta?). Otra aventura que podría ser un ejemplo de por qué deberían hacerse más cómics por el estilo (y salvando las distancias de calidad, Superior Spiderman tendría presupuestos igual de demenciales e interesantes) era una saga en la que Luke Cage (un detective negro del ghetto que alquilaba sus servicios de súper al mejor postor) le comentaba después de la consabida pelea a puñetazos, que el verdadero problema que había que solucionar en el Mundo era el del dinero, y el TODOPODEROSO, al que su nombre lo retrataba de forma certera, cogía y convertía todo un rascacielos en oro, incluyendo las papeleras y retretes que había en el interior. Lo hacía para solucionar el problema del dinero en el Mundo, pero al Gobierno de EEUU no le quedó más remedio que la de echar mano de los servicios de un villano para que se deshiciese de una montaña de oro tan brutal que sería capaz de provocar la mayor inflación que habría sufrido jamás el país. Recordaré esta mierda hasta que me muera, porque Marvel siempre ha hecho cómics como estos, a pie de calle y para gente que no tenemos un duro y las pasamos canutas para llegar a fin de mes. Y nos lo ha vendido por cuatro perras gordas, porque sabía bien que podríamos hacernos con ellos y que comprenderíamos perfectamente el mensaje. Y luego hay gente que dice que los tebeos de la editorial neoyorquina son posmodernos...

martes, 18 de febrero de 2014

AMO LONDRES, por Warren Ellis

Artículo de "Desde el Escritorio de Warren Ellis", Volumen uno (Avatar, 2000.) Traducido por Frog2000.

Por lo que la otra noche salí a cenar con Jim Lee y Scott Dunbier. Gary (Gen 13), Frank y Bryan (Stormwatch, The Authority) Hitch también se vinieron. Después de un bonito almuerzo en un restaurante de Covent Garden (aplausos), salimos del centro comercial y doblamos la esquina y llegamos al Irish pub de la zona, el O´Neill. Sirven Guinness y Caffreys, pero por lo demás es tan irlandés como mi culo, aunque por otro lado hay Guinness y Caffreys, así que nos acercamos. En cuanto nos sirvieron las bebidas, salimos de nuevo a la calle para beberlas en el exterior en plenos estertores helados del verano, mirando cómo evolucionaba Londres mientras charlábamos amigablemente sobre Apocalipsis, Muerte, Miseria y El Precio De Nuestras Almas, ese tipo de cosas. Charla de trabajo, ya sabes. El O´Neill está cerca de un Tesco Metro, un pequeño supermercado urbano no muy diferente de un Seven Eleven. Vimos un bumper descargando de la parte trasera de una furgoneta de Tesco grandes jaulas de alimentos en palés. También a un chico de aspecto jodido con una botella de Stella, mirando vigilante mientras el de Tesco se iba enfadando cada vez más a cada minuto que pasaba mientras seguía descargando. Te podías dar cuenta de que sus enloquecidos y pequeños ojos empezaban a arder en la oscuridad. 

De repente se escucha un BANG y uno de los pequeños cables se suelta y se rompe, y el palé de encima se desliza hacia el borde sin nada que detenga su caída excepto el tío que parece estar borracho. Cae al suelo y golpea su cabeza, el enorme palé le cae encima como si fuese un árbol que acaban de talar. El chico furioso que está detrás de la furgoneta echa un vistazo para ver lo que ha pasado y sigue descargando. El tío jodido no puede moverse, sólo es capaz de alzar débilmente la mano por detrás del palé y agitarla un poco.

Nosotros pensábamos que estaba pidiendo ayuda. Pero nos damos cuenta de que está pidiendo otra cerveza.

Finalmente el personal de Tesco Metro se acerca a examinar al chico jodido y aplastado. Luego vuelven y hacen una llamada. Pero no llaman a una ambulancia. Oh, no.

Llaman a la policía, para que lo arresten. Afirman que el chico jodido pre-aplastamiento estaba jugueteando cerca de una de las palancas de sujeción del bumper y que por eso el palé se le ha caído encima. Los policías empiezan a arrastrarlo, lo acercan a la parte trasera de su furgón de carne y lo arrojan dentro.

Pero eso sí, el tío jodido, dios bendiga lo que le queda de su ennegrecido hígado, ha tenido un increíble golpe de suerte. El enorme y pesado palé que lo ha derribado y aplastado su cerveza estaba lleno de rollos de papel higiénico. 

El siguiente que estaban descargando iba hasta arriba de latas de alubias pre-cocinadas.

Southen, Londres

31 de Agosto de 1998

lunes, 17 de febrero de 2014

¡MAS ATERRADOR! ¡MAS DESTRUCTIVO! EL CADILLAC DE FRANKENSTEIN (1 DE 4)

¡Más Aterrador! ¡Más Destructivo! El cadillac de Frankenstein, parte 1 de 4. (Artículo para Dodgem Logic nº 4 (2010) escrito por Alan Moore. Traducido por Frog2000.)

Parece que un extraño y minoritario interés por los treinta y los cuarenta ha empezado a dominar gran parte de la cultura pop contemporánea, y lo más preocupante, nuestros conceptos sobre el futuro y nuestras ideologías.

Alan Moore examina nuestra peculiar relación con la ciencia ficción.

Como especie, desde nuestras misma concepción hemos sido un delirante y espeluznante puñado de fantasiosos, lo que se puede confirmar fácilmente si echamos un breve vistazo a la mitología clásica o a las leyendas contadas por los ancianos de la tribu. Parece que imaginar seres fabulosos, posibilidades y situaciones que existen más allá de los límites de lo que se puede comprobar en la realidad es uno de los impulsos humanos básicos, una primitiva compulsión por concebir cosas que nunca han existido y que ha persistido mucho después de habernos convertido en seres más racionales y civilizados. El escritor romano Luciano [de Samosata] cuenta cómo su nave fue conducida a la luna por una inusualmente vigorosa tromba marina en su falsamente titulado “Historia Verdadera” [180 dC]. Podríamos clasificar el relato de fantástico gracias a un método de transporte lunar incuestionablemente ridículo, pero la también incuestionablemente ridícula idea de Julio Verne de enviar gente a la luna disparándolos con un gigantesco cañón parece haber dignificado el término “ciencia ficción”. Claramente, al intentar buscar una definición precisa, en el mejor de los casos la etiqueta se revela de una forma altamente sospechosa y con límites bastante esquivos.
Por ejemplo, la revoltosa historia de Francis Godwin sobre la visita a la luna por medio de un artilugio tirado por gansos se puede considerar propia del género de la fantasía, aunque en realidad fue una especie de argucia literaria con coche deportivo de por medio con la oculta intención de seducir a las impresionables señoritas que vivían en Northampton en el Siglo XVII. [En el original, “fanny-magnet” define a un coche deportivo al que las chicas jóvenes consideran atractivo]. También nos podemos fijar en el “El Progreso del Peregrino”, del visionario y puritano presidiario “roundhead” [el nombre que se daba a los partidarios del Parlamento durante la Guerra Civil Inglesa] John Bunyan, editado en la cercana Bedford tan sólo unas cuántas décadas después del apogeo de Godwin. Un periplo que atraviesa extrañas tierras y nos habla sobre encuentros con habitantes alegóricos que ha proporcionado una sólida base para las trilogías fantásticas hasta la actualidad. Las intenciones de Bunyan eran religiosas y políticas: su obra investiga el futuro forjado después de que Cromwell o un apocalipsis bíblico hubiese deshecho las impías instituciones y regímenes existentes y en su lugar surgiese una Jerusalén igualitaria. Una feroz obra maestra que hasta la actualidad ha acarreado la inmerecida reputación de aburrido ejercicio de moralidad para catequistas. En realidad, este libro que muchos de los puritanos que emigraron a América llevaban consigo es casi como una segunda Biblia y ha tenido una gran influencia en el desarrollo de la imaginación americana. Pero ya volveremos más adelante sobre el tema. Aún así resulta difícil calificarlo como una obra de ciencia ficción, porque se editó en mitad de un periodo y una cultura donde los conocimientos científicos de los que se podían alardear eran insignificantes.
No fue hasta principios del Siglo XIX, cuando se realizó un enorme avance tanto en ciencia como en ingeniería, que nos podemos encontrar algún texto que nos recuerde a la ciencia ficción tal y como muchas personas definen el término en la actualidad, aunque las obras del género tuviesen sus orígenes en las historias de fantasmas, en la poesía del Romanticismo y en la política radical. A finales del S. XVIII Londres había sido bendecida con un puñado de ilustres exaltados literarios y políticos que incluían al pendenciero y angelical William Blake y al rebelde de Norfolk Thomas Paine, cuyo “Derechos del Hombre” [Rights of man, 1791] pronto desencadenaría un fugaz revuelo en Francia y América. En el mismo círculo nos podemos encontrar a Mary Wollstonecraft, que respondió al libro de Paine con su propia obra innovadora titulada “Vindicación de los Derechos de la Mujer” [Vindications of the Rights of Woman, 1792], junto con el proto-anarquista y autor de “Justicia Política” [The Inquiry concerning Political Justice, and its Influence on General Virtue and Happiness, 1793], William Godwin.

Este dúo acabaría casándose en 1797, pero un año más tarde Mary falleció justo sólo doce días después del parto, dejando a Godwin una niña, también Mary de nombre, que tuvo que cuidar en solitario. A los dieciséis años Mary se fugó (y terminó casándose con él) con el extravagante poeta de 22 años, Percy Shelley, cuya esposa, Harriet, en breve encontrarían las autoridades flotando en el [lago] Serpentine. Los amantes huyeron al extranjero y en 1814 Mary tuvo un bebé de Shelley, una hija que falleció después de quince días. La desconsolada pareja mitigó el dolor pasando unas memorables vacaciones en Suiza con el amigo de Shelley, el poeta Lord Byron, y con la hermanastra de Mary, Claire. Como pasatiempo idearon una famosa competición en la que debían intentar superar al resto ideando la historia más sobrecogedora. Quizá reflejando sus propias penalidades pasadas así como las ansiedades que concernían a un futuro industrial y científico que en ese momento estaban empezando a emerger a su alrededor, la que pronto sería conocida como Mary Shelley ideó la narración titulada Frankenstein, y de golpe inventó la ciencia ficción. Para bien o para mal, y a pesar del caprichoso retrato de los gansos de Francis Godwin, o la feroz alegoría religiosa de John Bunyan, el descubrimiento del género se debe a esta obra de ficción que admitía a la Ciencia en su seno y que se basaba en conjeturas sobre los caminos por los que el progreso científico podría llevarnos. Con Frankenstein también asistimos a la Era Eléctrica encarnada en un rabioso monstruo resuelto en destruir a su creador, lo que claramente se podía entender como “un mal”, pesimista y horrendo vistazo a la ciencia y sus posibilidades que más tarde también se podría encontrar en todas las primeras obras que aún-no-se-llamaban-de-ciencia-ficción que irían apareciendo en la estela de la novela de Mary Shelley durante las siguientes décadas del Siglo XIX. Incluso Julio Verne escondió su claramente pueril entusiasmo por ella en sus ficciones repletas de maravillosos buques submarinos y aviones gigantescos, recordándonos severamente que estos artefactos siempre podían caer en manos de tecno-piratas y fanáticos enloquecidos, personajes a los que sospecho que Verne admiraba secretamente.
H.G. Wells parecía tener incluso una visión de las cosas más sombría, un desconsuelo sin mitigar como ocurría con Verne y su cariño por la aventura extravagante, que parecía sugerir que la sola investigación de la Ciencia era capaz de abrir cajas de Pandora sin ninguna necesidad de megalomaníacos como el Robur que Verne ideó en las andanzas del Capitán NemoGriffin, el protagonista de “El Hombre Invisible” [The Invisible Man, 1897] de Wells, al principio parece un individuo aparentemente bien equilibrado y emocionalmente normal, con una admirable curiosidad científica. En el momento en el que descubre la invisibilidad se convierte lentamente, y parece que de forma inevitable, en un maníaco homicida. En lugar de hacer uso de la idea del viaje en el tiempo como excusa para encontrar una utopía, una declaración de que la Sociedad podría salir beneficiada gracias al proceso científico, en “La Máquina del Tiempo” [The Time Machine, 1895] el socialista Wells entrega una demoledora visión de un mundo en el que los desclasados, los siervos que se encuentran en el estrato más bajo de la sociedad, donde Wells había nacido, han ido degenerando a lo largo de los Siglos hasta convertirse en monstruosos caníbales subterráneos, los Morlocks, que cazan a los aniñados y aristocráticos Eloi. Privilegiados, pero también indefensos y debilitados, estos últimos recuerdan más al tipo de gente educada que frecuentaba las fiestas de jardín a las que Wells cada vez era más aficionado a asistir como celebridad literaria. Después de su horrible visión de lo que le esperaba a la civilización humana, el libro concluye con un vistazo incluso más desolado de un futuro mucho más lejano, donde una criatura parecida a una pelota de fútbol se encuentra indefensa en la bajamar de un planeta moribundo. Por otro lado, en “La Guerra de los Mundos” [War of the Worlds, 1898] Wells reta al lector para que considere que, aún teniendo en cuenta todos nuestros avances tecnológicos, es muy posible que existan otras formas de vida con una tecnología más avanzada, y con tan mala baba como para maltratar, o incluso aniquilar, a la gente nativa menos sofisticada que se van encontrando en su camino. Narrada al completo desde el punto de vista de una persona normal que de repente se ve atrapada en mitad del pánico masivo producido por una invasión alienígena, el libro es una de las piedras angulares de la peculiar forma inglesa de abordar el apocalipsis que más tarde también ejemplificarían escritores como John Wyndham, en cuyo oscuro “Día de los Trífidos” [Day of the Triffids, 1951] los horrores no provienen principalmente de las agresivas cosas-planta móviles que dan nombre al título, sino de los que proporcionan unos aterrorizados habitantes que han sido cegados a golpes. Por lo tanto, en sus primeras encarnaciones la ciencia ficción utiliza un amplio rango de nuevas ideas para poner en duda las afirmaciones de que todos los cambios científicos nos harán progresar necesariamente hacia un destino mejor y más brillante. En lugar de fomentar la ciencia, parece que los primeros escritores del género estaban más preocupados por los potenciales variados peligros de la misma.
Es probable que hasta años después del auge europeo del género en el Siglo XIX, no apareciese una actitud un poco más optimista y entusiasta hacia la Ciencia en la Ficción. Fue a principios de 1900, cuando se produjo el acercamiento americano al nuevo género, un enfoque que le ofrecería un nombre que rápidamente sería definitorio y también dominante gracias a la amplia proliferación de las revistas pulp de ciencia ficción americana que florecieron entre 1920 y 1930. Desde entonces se puede decir que la ciencia ficción ha sido predominantemente americana en sus rasgos más esenciales, por lo que me gustaría echar un vistazo más cercano a esta afinidad entre América y la ciencia ficción.

A pesar de que durante el boom de publicaciones pulp de los años veinte el inventor, escritor y editor belga Hugo Gernsback (los premios Hugo de la ciencia ficción son en su honor) acuñaría el término “Scientifiction” por primera vez, y aunque el mismo período está generalmente considerado como el del nacimiento de la ciencia ficción en los Estados Unidos, hacernos caso de estos datos sería pasar por alto un primer ejemplo tremendamente revelador. Durante 1910, a Edward Stratemeyer, fundador de una empresa de envío de libros por correo, se le ocurrió la idea de editar una serie de novelas de aventuras protagonizadas por un niño inventor robusto y repleto de recursos llamado Tom Swift. El primer libro, “Tom Swift and his Motor Cycle”, lo redactó un escritor de la casa y se publicó bajo el seudónimo colectivo de Victor Appleton, así como la mayor parte de las más de cien novelas que mantendrían viva la serie. En sus comienzos Tom Swift empezó siendo el hijo del dueño de la Empresa de Construcción Swift, un competente mecánico que se graduaría a los pocos números publicados como un genio inventor en toda regla, y que para 1954 sería el propietario de Swift Enterprises, con cuatro manzanas de edificios llenos de inventiva e innovación de alta tecnología.
Joven, endurecido y poseído por una actitud incansable de “se puede hacer”, no resulta difícil darse cuenta de que Tom Swift encarna a los Estados Unidos, o por lo menos indica la imagen que la propia nación tenía de sí misma. Sin embargo, vista desde un prisma contemporáneo, esta aventura americana posee muchos menos elementos atractivos de los que ofrecía la superficie del emprendedor niño inventor: su criado negro, “Rad” Sampson, suele ser objeto de bromas racistas, y también compite celosamente con el gigantesco guardaespaldas sudamericano de Tom, Koku, por las alabanzas de su maestro. Los empleados de Swift Enterprises son obedientes zánganos trabajadores que laboran felizmente todo el día para su joven jefe, un patrón claramente anti-sindicatos. Los personajes judíos son generalmente retratados mediante esterotipos que bordean el anti-semitismo, mientras que los inventos del personaje principal son frecuentemente impulsados y puestos en práctica por el Ejército o por los adinerados clientes de Swift Enterprises, con un absoluto desprecio por las implicaciones morales o medio-ambientales, o de hecho, por nada más excepto lo que implique las ganancias económicas o servir a los intereses de América. Tom trata los recursos del Mundo como presa legítima del hombre que sea lo suficientemente imaginativo como para explotarlos sin escrúpulos y de nadie más (aunque quizá también Norteamérica entre en la ecuación), usando sus inventos en “Tom Swift and His Electric Rifle” para matar elefantes y recoger su marfil, o planeando usar sus yacimientos para construir su Desintegrador Atómico Mundial con el que cosechar todo el mineral de hierro del centro de la Tierra, a pesar de las protestas internacionales. Cuidadosamente descrito como un saludable macho alfa que no duda en usar sus puños y cuyo genio científico es en su mayoría innato y autodidacta, sin necesidad alguna de aprender leyendo todos esos libros para afeminados, Tom Swift también exhibe una anti-intelectualismo que representa muy bien a las administraciones conservadoras norteamericanas, desde los años de Nixon hasta la época de Ronald Reagan y George W. Bush.
Más allá de lo que se pueda afirmar que representan Tom Swift y la cultura que lo generó, nuestro interés principal en el aventurero se sustenta en que supuso un presagio sobre la nueva disposición de ánimo y la novedosa agenda que América insuflaría en la ciencia ficicón, reemplazando todo el condenado pesimismo Europeo con la visión incandescente del mundo que el ingenio científico pondría a nuestra disposición. Mientras tanto, los primeros inventos de Tom Swift fueron relativamente prosaicos, por lo que tendríamos que esperar hasta los cincuenta antes de que el personaje empezase a alternar con extraterrestres en “His Flying Lab”, pudiendo así argumentar que la creación de Stratemeyer marcaría la pauta y sentaría las bases para la explosión de una “scientifiction” más reconocible y colorida que tendría lugar después de la publicación de las “Amazing Stories” de Hugo Gernsback en 1926.

La imperecedera fe de Gernsback en que era factible alcanzar un futuro eficiente y confortable utilizando el saber hacer típico de Estados Unidos parece cristalina desde su primer intento, una historia para el novato género titulada Ralph 124C52+ que se publicó en la revista "Modern Electrics" de Gernsback en 1911, una narración válida incluso en la actualidad sobre un ciudadano del futuro que consume píldoras como comida y viaja utilizando una variedad de coches voladores. El serial numérico del apellido del personaje es una interpretación fonética de “one to foresee for one more”, que en realidad no significa nada ni tiene sentido, aunque hasta cierto punto anticipe los mensajes de texto actuales.

(Continuará)

sábado, 15 de febrero de 2014

GRAVE BLANKETS - OUR LOVE IS REAL 7"


Grave Blankets - Our Love Is Real 7"
(HoZac Records, 2008)

1-Our love is real
2-Tripwire

AQUI.

viernes, 14 de febrero de 2014

ENTREVISTA CON GRANT MORRISON EN BARBELITH (4 DE 6)

Entrevista con Grant Morrison en Barbelith, 3 de Diciembre de 2002 (4 de 6). Traducida por Frog2000. Parte 1, parte 2, parte 3.

HB: Como si la hubiese dirigido Paul Verhoeven. De alguna forma me recuerda a esa detestable película de Batman, creo que se llama "Batman Forever". Los colores eran horribles.

GM: ¡Y encima tiene un extraño trasfondo! (Risas.)

HB: Glamour psicodélico y barato...

GM: ¡Alfred, trae uniformes con pezones para todos!, "¡ya me he tomado la libertad, señor!"

HB: Es absolutamente flipante. Me divertí un montón. Por otra parte, no tenía pista alguna de por dónde iba a tirar [The Filth], lo cuál es bastante excitante. El tercer número fue todo un choque.

GM: El siguiente es totalmente diferente y el siguiente a ese, el quinto, es el cómic más obsceno que jamás se va a imprimir.


HB: Tengo ganas de verlo.

GM: No me puedo creer que Karen Berger nos haya permitido hacerlo. No nos dijeron nada. Nada de nada.

HB: Espero que vaya a peor. De todos modos, en Barbelith se ha montado un debate sobre la persuasión sexual de Feely, y nos parece probable que tu intención sea la de que el lector se identifique con un ser humano extremadamente despreciable, que sienta fuertes sentimientos de compasión hacia esa persona, para que finalmente acabe siendo un tipo absolutamente decepcionante.

GM: Hice algo parecido en "The Mystery Play".

HB: Todavía no lo he leído.


GM: Es lo que ocurrirá en The Filth.

HB: Oh. Acabas de hacer un spoiler.

GM: (Risas.)


HB: Bueno... ¿qué podemos esperar entonces?

GM: Podéis esperar... cosas.

HB: ¿No seremos sodomizados y atados a un radiador?

GM: Será bastante diferente. Bastante raro. Muchos elementos tangenciales.

HB: Supongo que deberíamos hablar sobre otros temas que no sean cómics. Por otra parte, ¿cuánto tiempo nos queda?

GM: Bastante, ¡siempre y cuando volvamos a hablar sobre celebridades!!

Kristan: (Risas.)

GM: Lo más importante de nuestras vidas.

HB: En realidad no he visto el programa. Sólo un poco el otro día.


GM: ¿Estás loco? (Risas.)

HB: Eso sí, he visto Gran Hermano. ¿No es como una especie de punto de referencia?

Kristan: Gran Hermano también es...

GM: Cuando piensas en ese programa te dices: "Ah, que lo jodan, ¡pertenece al pasado!" (Risas.)

Kristan: Parece muy blando en comparación.

GM: Es la primera vez que participaban personalidades de verdad, porque por lo menos todas han acabado sus estudios...

HB: ¿Qué hay sobre el "Celebrity" de Gran Hermano?

GM: Lo he visto, sí. No estaba mal, pero el otro programa... han perdido la cabeza. Me parece brillante. Se está transformando en esa especie de... es como El Señor de las Moscas, sólo participa gente completamente jodida.

HB: ¡Me estás obligando a que lo vea!
GM: Todas esas personalidades diferentes que van apareciendo en pantalla... Es puro entretenimiento, intentan que sea interesante por todos los medios. Quieren que lo veas como sea.

Kristan: Además, también les preocupa su seguridad.

GM: Intentan que las cosas no se pongan peor, ¡pero cada vez están peor!

Kristan: Si, la verdad es que no han tenido mucho éxito.

HB: ¿Cuáles son las condiciones del programa? Me refiero a que...

GM: Nah. Los que participan tienen agua y arroz para sobrevivir. Cagan en sus propios sombreros y todo eso. (Risas.)

HB: Sí, pero por ejemplo, el equipo de cámaras: ¿está con ellos? ¿O sólo han dejado las cámaras instaladas y ya está?

GM: ¡Hay cámaras por todos lados! Hay cámaras indiscretas enfocando desde todos los ángulos.

HB: No estaría mal que también filmasen animales..

GM: (Risas.)

Kristan: Son casi como invisibles. Las únicas veces que alguien interviene es cuando las cosas se han puesto tan peligrosas que se podrían morir. Como por ejemplo si ataca una serpiente venenosa.

GM: Algunas veces aparecen serpientes y entonces todos esos tíos empiezan a correr, parecen pervertidos entre los árboles, y se van chocando entre ellos como si fuesen látigos, sus cerebros se golpean contra los árboles.

HB: Ahora sí que estoy intrigado, porque me lo imagino y pienso: "¡Cristo, ya sabes, no lo hagáis de nuevo!", me prohíbo verlo, solo es otro "Reality".

Kristan: Está muy bien hecho.

GM:  Es fantástico.

Kristan: Es diferente de otros rodados en espacios abiertos y...

GM: La forma de fracturarse del grupo. Se pueden ver las diferentes alianzas que se van formando. La gente se protege entre ellos una noche y a la siguiente se quieren matar. Y te dices: "¿Cómo ha podido suceder? ¿Cómo pueden estas personas asumir tantos papeles? 

Kristan: Hacen todo lo que esperabas que harían. Ya sabes, en Gran Hermano sabes que todo lo que te puedes esperar es que las cosas se vayan a la mierda y enloquezcan un poco y que te genere una sensación en plan: ¿no estarán llegando las cosas hasta el límite? Bueno, así son los participantes. Si te soy honesta, la última noche en concreto me dejó alucinada, porque todo el mundo empezó a gritar desde el principio hasta el final. Es un programa de alto octanaje. Tienes que verlo teniendo en cuenta que vas a escuchar gritar a la gente durante toda una hora. En ese sentido me parece peor que las telenovelas.

GM: Uri Geller comiendo bichos, es como el final de Réquiem por un sueño [Requiem for a Dream, 2000].


HB: ¿Comiendo bichos?

GM: ¡Ha estado obligado a comer bichos! Es vegetariano. Allí estaba sentado, sufriendo todos esos traumas cósmicos mientras se estaba metiendo seres vivos en la boca. ¡Esas cosas están vivas! En realidad se estaban arrastrando por su plato. Tuvo que superar ese reto para que todos los demás pudiesen comer... fue la mejor televisión que he visto en mucho tiempo. Además de la de la noche anterior, cuando Darren Day salió con un vestido, sujetador y zapatos de tacón. Aunque lo otro (lo del bicho)... Uri seguía intentándolo como de forma entrecortada, ¡y los cámaras hicieron zoom hasta el estertor final del bicho!

Kristan: De todas formas, confiaba en que iba a ser capaz porque es obvio que Uri tiene todos esos así llamados "poderes", por los que es capaz de que su cerebro desconecte y piense en otra cosa.
HB: ¿No tiró el bicho al suelo?

GM: ¡Casi! Fue muy intenso, ya sabes (estoy listo para vomitar algunas cosas.)

HB: (Risas.)

GM: Tenía un poco de... mmmhh... joder... mmhh... y de repente lo dejaron y pasaron a los anuncios y nosotros nos quedamos como ¡en shock

Kristan: Se negaba a matar cualquier cosa y lo dejaron introduciéndose cosas que estaban vivas en la boca, y como se había comprometido (con los demás), tuvo que matar esa cosa larga y pequeña para comer.

GM: (Se ríe histéricamente.)

Kristan: Lo lanzó...

HB: ¿Cómo lo mató?


GM: ¡Se lo echó al coleto de golpe!

Kristan: Pero las cosas fueron a peor. Esa gran cosa vieja se arrastró fuera de su boca. Era por el tamaño, era una antigua larva blanca que se movía, y él coge y dice: "¡Oh! ¿No estaba vivo? ¡Oh! ¡Oh!" Pero entonces dijo de nuevo: "¿Tengo que comérmelo todo? Es como... no, no, no, no, no." No, no te lo tienes que comer entero. Sólo un pedazo. Pero un pedazo significa que vas a tener que matarlo...

HB: ¿Una pata de larva?

Kristan: Estaba como hecha de pedazos segmentados blanditos. Pero luego cogía una cuchara, ¡y se la metía hasta el fondo!

GM: Parece como si estuviese muy metido en el papel. Derramamiento de sangre. "¿Tenéis algo más grande?"

HB: Bizarro. Tengo que verlo. Aunque él ya no aparezca, ¿es que se ha rendido y lo ha dejado?

GM: Bueno, las cosas se pueden poner mal y alguno de los participantes se tiene que largar del programa cada noche.

Kristan: Si. Porque también participaba Nigel Benn. La verdad es que Nigel Benn (el boxeador) era un horror.

GM: Solía amenazar a las mujeres. Estaba fuera de control. Era el único chico negro y el racismo inconsciente del resto terminó por salir a la luz. Todos empezaron a formar grupos en su contra. Y él se fue poniendo cada vez más y más agresivo, empezó a encarnar el estereotipo.

Kristan: Cada vez que alguien decía una cosa fuera de lugar, inmediatamente cogía y enarbolaba los puños. Con las mujeres siempre estaba igual, con todo el mundo. Siempre estaba agitando sus puños en alto. 

GM: Hicieron que Tara Palmer Tompkinson cargase con una caja de acero enorme mientras él la gritaba todo lo que duró una gran caminata por la selva.

HB: No me lo puedo creer.

GM: No te lo crees porque te lo has perdido.

Kristan: Si, se lo cargaron porque dijo "ahora eres mi puta", o algo parecido.


GM: Te das cuenta de cómo las vidas humanas se van desintegrando hasta que parecen dibujos animados.

HB: Así que... bueno, veamos... estabas intentando expresar algo sensible...

GM: Si, ¡sácanos de ésta!
HB: Esto no puede aparecer en el artículo para la revista, ¡aunque podría hacerlo en Barbelith! "Sí, jefe, acabamos hablando sobre las celebridades que aparecen en el programa de La Jungla..."

GM: (Risas.) "¡Es lo que más le interesa!" (Risas.). "¡Qué gran conversación!"

HB: "Escribe un buen artículo". Claro. Es ficción. ¿Son los Realitys una nueva forma de ficción?

GM: Simplemente han tomado su lugar. Por eso son cada vez más ficticios. Los dramas son cada vez más absurdos. Pero también funcionan como un pobre sustituto. Me sigo acordando de los grandes programas del pasado. Crecí viendo a David Rudkin y Dennis Potter. ¿Dónde están ahora? Supongo que en los programas actuales no hay mucho más... pero son muy divertidos. En la cultura de las celebridades, donde todo el mundo está obsesionado con convertirse en una, (y todos los superhéroes están ahora obsesionados con ser una celebridad) tan sólo forma una parte más de la oferta.


HB: Tienes razón, son un pobre sustituto. Entretenidos y socorridos, pero...

GM: Es como si estuviese pasando algo... antes, los que ideaban y pensaban las formas y estructuras significativas de los programas, intentaban darle alguna resonancia emocional, alguna catarsis. Eran dramaturgos. En los programas actuales no hay catarsis alguna. Solo un montón de gritos y gente lanzando libros contra la televisión. 

HB: Son como las drogas.

GM: Sí que lo son. Supongo que es su forma de funcionar, porque te puedes volver un adicto. Te lo digo en serio, no puedo esperar para ver el episodio de esta noche. Nunca parece durar lo suficiente. Es exactamente como las drogas.

HB: Con el Gran Hermano de este año sentí algo parecido. No quería ver la segunda entrega, pero lo hice. Y tampoco quería ver la tercera, pero también caí en la trampa. Y cada noche estaba esperando que se terminara de una vez, ya sabes, me hacía sentir enfermo, me estaban entrando síntomas de la abstinencia o algo parecido. No sé qué me pasaba. ¡Tal vez no era lo suficientemente puro! (Risas.) No me entretenía, pero me sentía obligado a verlo. Y como has dicho antes, me parece que es como tomar el camino más corto, porque cuando yo tenía quince años veía The Singing Detective [El Detective Cantante, 1986], ya sabes.

GM: Ahora mismo sería considerado un reto o algo críptico o cualquier otro cierto número de palabras ridículas.

HB: Hasta los programas para niños eran mucho más poderosos: "The Tomorrow People", por ejemplo.

GM: "Ace of Wands", era brillante, se parecía a Jerry Cornelius, era como un mago.

HB: ¿Era uno de los protagonistas?

GM: Era el protagonista. Con la ayuda de dos asistentes iba resolviendo todos esos fantásticos problemas y luchando con tíos de otras dimensiones y de otros lugares. Era brillante. Era como el Doctor Extraño, excepto que era un mago de escenario.

HB: Lo recuerdo vagamente, porque lo veía cuando era niño, con mi hermano.
GM: Claro, estaba muy bien, como "Sky".

HB: ¡"Sky"! Claro, me acuerdo un poco. Iba cubierto de hojas o algo así, tengo vagos recuerdos.

GM: "Glastonbury Tor".

HB: ¿Era uno en el que aparecía un tío como el "Viejo Padre Tiempo"?

GM: La verdad es que no lo sé. Pero aparecía un tipo que era el más extrañamente hermoso ser humano que yo había visto jamás.


HB: ¿Un chico rubio completamente pálido?

GM: No era más que un chico guapo. Grandes labios voluptuosos. Dios sabe lo que le pasó. Probablemente se lo llevaron a la cárcel y le pusieron una máscara de hierro.

HB: ¿Aparecerá por fin Marvel Boy 2? ¿Cuándo va a salir?

GM: El próximo año.


HB: ¿Es el primer título ultimate?

GM: Podría ser. Veremos qué pasa. (Risas.)

HB: Sólo si les encaja, ¿no?

GM: Nah, siempre ha sido... En S.H.I.E.L.D. se pueden ver todas las conexiones.

HB: Bueno, me parece bien. No había leído muchos cómics Marvel tradicionales, y cuando puse mis manos sobre Marvel Boy me dije: "este no es el Universo Marvel que me esperaba". Pensaba como que se había producido un cambio radical y que casi habías cambiado las reglas del juego. En el número anterior de X-Men me di cuenta de las letras, es muy triste... me di cuenta de que lo habían rotulado en letras minúsculas y me dije: "¡Ultimización!"

GM: Si, me puso de mala leche. Me siguen pidiendo que ponga esos cuadros de texto para decirte dónde estás. Pero en realidad solo consiguen que los lectores se queden confundidos, como en esa de "El Euro-túnel, París". (Risas.)

HB: (Risas.) ¡No sabía que era tan largo!

GM: Es como The Authority, ya sabes. No me parecía relevante, no entiendo por qué se ha puesto tan en boga, por qué se ha convertido en una marca de la casa.

HB: ¿Qué hay de los bocadillos? ¿Qué opinas?

GM: Me gustan. Solía usarlos de formas diferentes, pero a la gente no le gusta.

HB: Es por culpa de Watchmen, ¿verdad? Es culpa de Alan Moore.

GM: No. Bryan Talbot ya lo hizo en el ´77.

HB: Si, claro... No había pensado en Luther Arkwight.


GM: Yo era muy joven y éramos buenos colegas, pensaba que era fantástico.

HB: Claro, me lo imagino, pero si lo revisas en la actualidad, ¿crees que se sigue sosteniendo?

GM: Ah, no lo sé. Llevo mucho tiempo sin leerla. Me parece interesante. Supongo que seguirá siendo una obra que descubrió un montón de técnicas que la gente ha seguido usando.

HB: Era seria.

GM: Es muy seria. Es un poco como uno de esos discos, ¿qué clase de álbum sería, uno de los setenta...?

HB: Rock progresivo. Rainbow, o algo así.

GM: Creo que era una desviación muy interesante, porque surgía del Laboratorio de las Artes y tenía raíces con la Escuela de Arte. A mí siempre me pareció que... incluso cuando estaba viviendo aquí, siempre he sentido como que formaba parte de la Escuela de Arte y por eso me hice amigo de Brendan, era tan estimulante... o como cuando conocí a Jamie Hewlett y todos esos chicos, los de la Escuela de Arte. Y luego tienes el Laboratorio de las Artes, donde se podía conocer a gente como Bryan Talbot y Alan Moore, y siempre me gustó, pero sentía que había como una especie de rollo prog-rock por en medio, un elemento a lo "Dark Side of the Moon" en todo el asunto. Eran como esos actores barbudos tan serios de los setenta... 

HB: ¿Es la generación anterior a la tuya?

GM: Si, por supuesto. Yo estaba metido en el punk rock. Solía ir a reuniones de "Near Myths" y allí estaban todos esos hippies sentados por la sala.

HB: ¿Solías escupirlos?

GM: No, la verdad es que no me atrevía. Porque era muy joven y  tranquilo (risas) ¡punk rocker! Y claro, me gustaba la obra de Bryan Talbot. Yo andaba metido en cosas en las que seguía resonando lo de la generación anterior. A veces me asustaba un poco, porque yo no bebía ni tomaba drogas y me quedaba sentado en esos cuartos con todos esos chicos hippies fumando droga durante toda la noche hasta que perdían el sentido. (Risas.)

HB: Suena genial.

GM: Ahora suena genial, pero en aquel entonces era la cosa más terrible en la que podías pensar, un anatema total. Así que nunca llegué a conectar de la misma forma. Se parece un poco a cuando me leí "Strange Days" y "Deadline", que fue cuando me dije: "Gracias a Dios por estos personajes. Son las personas con las que más amistad he trabado en mi vida, o con las que me llevo mejor, o con las que paso la mayor parte de mi tiempo."

(Continuará)

jueves, 13 de febrero de 2014

DEMOLITION DOLL RODS - WITH LOVE 7"


The Demolition Doll Rods - With Love
(Pro A.S.S., 2000)

A-Love Bug
B-Love You So

AQUI.

DEMOLITION DOLL RODS - POWER CRUISE 7"


Demolition Doll Rods - Power Cruise 7"
(Wäntage, 1995)

A-Powercruise
B-You Gotta Do That Do

AQUI.

DEMOLITION DOLL RODS - BIG ROCK CANDY MOUNTAIN 7"


Demolition Doll Rods ‎- Big Rock Candy Mountain 7"
(Munster Records, 2003)

A-Big Rock Candy Mountain
B-Hot Pink Visqueen

AQUI.